Prohíben a las mujeres de la familia imperial japonesa asistir a un rito de sucesión clave

La explicación del Gobierno es que las mujeres no tienen derechos de sucesión al Trono del Crisantemo. Se realizará el 1 de mayo y marcará el inicio del reinado del próximo emperador, Naruhito.

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La emperatriz Michiko presiona para que su nieta suspenda su compromiso, según The Times

La emperatriz Michiko de Japón está “liderando” los esfuerzos de la familia imperial para poner fin al compromiso de su nieta con un plebeyo del cual desconfía, afirmó el diario londinense The Times. “Michiko era una plebeya, hija de un rico hombre de negocios, pero como matriarca es considerada una guardiana ferozmente protectora de la familia imperial”, dijo el periódico, que reprodujo las palabras de la emperatriz publicadas por la revista japonesa “Shukan Sincho”. Los temores de la emperatriz “son compartidos por el emperador”, agregan.

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Documentos nunca antes vistos revelan la “vergüenza” que sentía el emperador Hirohito por la su papel en la guerra

La prensa japonesa publicó estos días unos borradores de poemas “waka” escritos por el emperador Hirohito de Japón, muerto hace 30 años. Los expertos aseguran que estas nota son valiosos materiales históricos ya que revelan los sentimientos del último emperador-deidad sobre la Segunda Guerra Mundial, así como su papel de posguerra como símbolo del estado.

Los borradores de unos 250 “waka”, unos 200 de los cuales se desconocían anteriormente, fueron obtenidos por el diario japonés “Asahi Shimbun” de una persona no identificada que perteneció al entorno del emperador japonés, conocido póstumamente como Showa y padre del actual emperador Akihito.

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El periódico lanzó parte de los borradores a otros medios de comunicación el primer día del año. Las 57 páginas de estos documentos con lo que los expertos creen que es la firma de Hirohito contienen poemas de 31 sílabas escritos entre 1985 y 1988 sobre temas como la guerra y sus viajes a distintas regiones en Japón, según el Asahi, durante su reinado.

Según Isao Tokoro, profesor emérito de derecho en la Universidad de Kioto Sangyo, un total de 870 poemas escritos por Hirohito se conservan en el “Oounabara”, una colección de poemas compilados por los chambelanes de la Agencia de la Casa Imperial, y el “Showa-Tenno Jitsuroku” (registro de datos del Emperador Showa), compilado por agencia.

De los 252 poemas recién descubiertos, 41 estaban en la etapa de pulido y finalmente se publicaron en esos dos libros. Los 211 poemas restantes nunca habían sido publicados e incluyen frases como “Estoy contento pero / Mirando atrás / Estoy avergonzado” y “Cuando miro hacia atrás / Muchas vergüenzas”. 

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Según Tokoro, nada en la escritura contradice la firma conocida de Hirohito. También hay una línea que comprueba la veracidad de los documentos: “Mi esposa es la emperatriz“. Además, a juzgar por la relación entre Hirohito y la persona que guardaba los manuscritos, no puede haber duda sobre este hecho.

En un poema escrito al conmemorarse los 60 años de su reinado, en 1986, el emperador expresó su alegría por ser celebrado por los japoneses pero también anotó que se sentía “avergonzado” mientras miraba hacia el pasado. Tokoro dijo al Asashi Simbun que el poema sugiere la “humildad” del emperador al reflexionar sobre si había desempeñado su papel como símbolo del Estado lo suficientemente bien.

“Teniendo en cuenta este poema, y ​​los que se leen a los 60 y 70 años, encontramos a un hombre que se dedicó a una profunda auto-reflexión a lo largo de su vida, reflexionando sobre si había podido cumplir con sus deberes para con la gente”, dijo Tokoro. Agregó que Hirohito recibió muchas críticas después de la guerra por no haber puesto fin al conflicto antes debido a la forma en que gobernó como emperador.

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El emperador había confiado que había sentido angustia al hablar de su responsabilidad de guerra, según el diario de uno de sus colaboradores cercanos, el fallecido chambelán Shinobu Kobayashi. El historiador Kazutoshi Hando dijo que cree que el emperador “puede haber lamentado su pasado y expresó sus sentimientos usando la palabra ‘avergonzado’ (en el poema)”. Otro poema que escribió después de asistir a un servicio conmemorativo por los muertos en la guerra en 1988 describía al emperador ofreciendo oraciones mientras pensaba en la “guerra triste”.

Hace un año, unos documentos desclasificados del gobierno británico revelaron que Hirohito vivía “intranquilo” con la deriva de Japón hacia la guerra en las décadas de 1930 y 1940, pero que no pudo alterar el curso de los acontecimientos. Escribiendo unas semanas después de la muerte del emperador en 1989, el embajador británico en Japón, John Whitehead, declaró: “Un hombre de personalidad más fuerte que Hirohito podría haber intentado más enérgicamente controlar la creciente influencia de los militares en la política japonesa y la deriva de Japón hacia la guerra con los poderes occidentales”.

Hirohito fue descrito en la carta como “inadecuado” por su personalidad y temperamento para el papel de emperador. El embajador sostiene que el emperador intentó influir en los altos mandos militares japoneses de una manera indirecta, y dice que uno de sus mayores logros fue asegurar la rendición de Japón en 1945, así como la represión de un golpe en 1936.

Japón conocerá el nombre de la nueva era imperial un mes antes de que el nuevo emperador ascienda al trono

El Gobierno de Japón dará a conocer el nombre de la nueva era imperial el próximo 1 de abril, un mes antes de que el príncipe heredero Naruhito ascienda al Trono de Crisantemo, según informó el diario “Mainichi Shinbum” citando fuentes cercanas al gobierno presidido por el premier Shinzo Abe.

El nuevo nombre de era o “gengo” reemplazará al de Heisei (que significa Paz Iluminada) y se inició el 7 de enero de 1989, al morir el emperador Hirohito, para denominar el reinado del actual soberano, Akihito. La era Heisei culminará el próximo 30 de abril a las 23.59 horas, horas después de la abdicación de Akihito.

Al día siguiente, 1 de mayo, será el primer día de la nueva era imperial, que será elegido por un comité de políticos notables, expertos en literatura y caligrafía, historiadores y exfuncionarios de la casa imperial.

Miembros conservadores del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) sostienen que le incumbe al nuevo monarca firmar la orden gubernamental del cambio de era, pero el primer ministro decidió anunciar el nombre con antelación, habida cuenta del impacto que tiene en la vida cotidiana de los japoneses.

Japón utiliza todavía dos calendarios, el occidental y el imperial. El cambio implicará revisiones en varios ámbitos, incluidos los programas informáticos y los documentos que se utilizan en las oficinas públicas. El gobierno cree que debe haber un retraso entre la proclamación del nombre de la era y su implementación para dar tiempo suficiente a los preparativos, incluidos los ajustes del sistema informático.

El gobierno planea retirar a cualquier nombre de era candidato si los medios de comunicación lo informan antes de que se adopte oficialmente, dijo un alto funcionario. Los miembros del gabinete, que se reúnen para adoptar la ordenanza sobre el nombre de la era, tendrán prohibido llevar teléfonos móviles para evitar fugas. En 1988, durante la selección del nombre de era del futuro emperador Akihito, los miembros del comité no podían siquiera ir al baño sin vigilancia para que no filtraran los detalles.

La oficina del priemr ministro está en contra de que el nuevo emperador proclame el nombre de su era, diciendo que podría violar el artículo 4 de la Constitución, que prohíbe la participación en la política de los emperadores. Además, argumentan que si el nombre de la era se proclama y se pone en uso el 1 de mayo, los nombres nuevos y antiguos de la era coexistirán ese día, causando una molestia para el público.

 

La familia imperial de Japón se prepara para una nueva era con el desafío de no extinguirse

Mientras Japón se prepara para la primera abdicación imperial en 200 años, la familia imperial más antigua del mundo aún debe abordar las preocupaciones sobre el futuro de la dinastía y la escasez de miembros de la realeza que desempeñan funciones oficiales.

El emperador japonés Akihito, que cumplió 85 años, tiene previsto abdicar el 30 de abril de 2019, para ser sucedido al día siguiente por su hijo mayor, el príncipe heredero Naruhito, de 58 años. El actual monarca indicó hace dos años su deseo de renunciar debido a la preocupación por su edad y el debilitamiento de su salud.

La Casa Imperial y el Gobierno programan varios rituales imperiales, incluida una ceremonia el 1 de mayo en la que el nuevo emperador heredará los símbolos imperiales, la ceremonia de su entronización el 22 de octubre y el “Daijosai”, o el gran rito de acción de gracias la noche del 14 de noviembre.

Si bien los eventos se llevarán a cabo en un ambiente de celebración -de hecho, habrá 10 días feriados-, la sucesión significa que el emperador y la emperatriz Michiko, de 84 años, ya no realizarán deberes oficiales, dejando a los 16 miembros restantes de la familia imperial para asumir una parte cada vez mayor de actividades públicas.

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El tema volvió a tomar relieve después de que la princesa Ayako, hija más joven de un difunto primo del emperador, renunciara a su título real después de casarse con un plebeyo en octubre. Además, hace un año falleció el príncipe Mikasa, tío del emperador, redujendo aún más el número de príncipes imperiales.

Se espera que la cantidad de miembros de la familia imperial, que actualmente es de 18, incluyendo 13 mujeres y un menor de edad, disminuya aún más porque la princesa Mako, la nieta mayor del emperador, también planea comprometerse con un plebeyo, Kei Komuro.

Según la Ley de la Casa Imperial de 1947, las mujeres no pueden acceder al trono y deben abandonar la familia imperial si se casan con un plebeyo. La ley estipula, además, que solo los hombres nacidos del linaje masculino de la familia imperial son aptos para ascender al trono, pese a que en siglos pasados hubo siete emperatrices gobernantes.

Después de que el príncipe Naruhito ascienda al ‘Trono del crisantemo’, solo habrá tres herederos varones: su hermano Akishino, de 53 años, su sobrino el príncipe Hisahito, de 12 años, y el anciano príncipe Hitachi, de 83 años, el hermano menor del emperador, que se encuentra mal de salud.

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“El tamaño de la familia imperial ciertamente se reducirá. El príncipe Hisahito es el único heredero varón de su generación, pero no sabemos si tendrá un hijo varón”, dijo Shinji Yamashita, un ex funcionario de la Agencia de la Casa Imperial y periodista especializado en la monarquía nipona.

Hisahito y su futura esposa enfrentarían en el futuro “una enorme presión” para mantener la línea de sangre de la monarquía hereditaria más antigua del mundo y realizar tareas públicas como símbolo del estado, dijo Yamashita.

Para abordar el tema, el parlamento de Japón adoptó una resolución en junio del año pasado, instando al gobierno a comenzar a deliberar sobre los problemas de sucesión, incluida una opción para permitir que las princesas no pierdan su “estatus imperial” y tengan oportunidad tanto de reinar como de transmitir derechos sucesorios a sus descendientes.

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Hideya Kawanishi, profesora de historia japonesa en la Universidad de Nagoya, opina que hay poco impulso para revisar la ley para permitir que las mujeres de la familia imperial retengan su estatus después del matrimonio debido a la oposición de los conservadores, que representan la base de apoyo principal del primer ministro japonés Shinzo Abe.

“Los conservadores no apoyan la creación de ramas femeninas, alegando que podría allanar el camino para que las mujeres asciendan al trono”, dijo. “La resolución solo se produjo como resultado de un compromiso entre los partidos gobernantes y de la oposición. Hablando de manera realista, es poco probable que veamos pasos importantes para abordar el problema en el futuro previsible“, agregó Kawanishi.

Aunque en el pasado hubo un debate gubernamental sobre la modificación de la Ley de la Casa Imperial para permitir la sucesión de mujeres, se detuvo después de que el Príncipe Hisahito naciera en 2006 como el primer miembro masculino de la familia real en 41 años.

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En 2012, el gobierno liderado por el entonces gobernante Partido Democrático de Japón también consideró formas de permitir que las mujeres permanezcan en la familia imperial incluso después de casarse, pero la iniciativa se desvaneció después de que el Partido Demócrata Liberal liderado por Abe regresó al poder a fines de año.

Con pocas posibilidades de enmienda legal, los miembros de la familia real y la “Kunaicho” -Agencia de la Casa Imperial- están tratando de idear formas dentro del marco legal actual para hacer frente a la carga cada vez mayor de actividades públicas y ceremoniales sobre los familiares del emperador Akihito.

Esos deberes van desde visitas a áreas afectadas por desastres, viajes para llorar a los muertos en la guerra hasta la participación en eventos sociales, culturales y deportivos. Además, el emperador está obligado a llevar a cabo actos estatales como la promulgación de leyes y la convocatoria de la Dieta.

Los funcionarios y expertos de la Agencia de la Casa Imperial dicen que algunas ceremonias pueden ser asistidas por un solo miembro en lugar de como pareja, y los eventos con temas similares podrían unirse, aunque los actos estatales y algunas actividades oficiales no se pueden restringir debido a los requisitos constitucionales y en vista de la imparcialidad.

Ayako, quien recientemente dejó la familia imperial, retiene títulos honoríficos en dos organizaciones, incluso después de su matrimonio, en el primer caso de este tipo para mujeres que se casaron con plebeyos. Hasta ahora, desde 1947, todas las princesas japonesas desaparecieron de la vida pública para pasar a vivir en el anonimato después de casarse y recibir una indemnización del gobierno.

Sin embargo, los estudiosos dicen que el caso de la exprincesa Ayako es solo una medida temporal y las causas de raíz de los problemas siguen sin resolverse, informó la agencia “Kyodo”. Yamashita propone como solución compartir los deberes públicos con miembros de 11 ramas colaterales que dejaron a la familia imperial en 1947.

“Si se les delega para que realicen tareas relacionadas con la casa imperial y tales prácticas continúen durante mucho tiempo, el público puede comenzar a aceptar su regreso a la familia imperial y, en última instancia, podría ver a los miembros varones como posibles herederos del trono”, dijo el experto.

El premier y sus partidarios creen que la monarquía hereditaria, que se dice que se remonta a más de 2.600 años con el trono que pasa constantemente por la línea masculina, debe continuar de la misma manera. Pero los especialistas creen que tal idea está desactualizada y no refleja la opinión mayoritaria del público.

En una encuesta de opinión de “Kyodo News” que entrevistó a 3.000 hombres y mujeres mayores de 18 años en todo Japón en marzo y abril, el 83 por ciento dijo que apoya el derecho de las mujeres a la sucesión al trono, lo que allana el camino a la princesa Aiko -hija única del próximo emperador- para heredar la corona.

“El gobierno debe impulsar la revisión legal para permitir el establecimiento de sucursales femeninas o la sucesión imperial de mujeres. Si el sistema no está en línea con el valor presente que promueve el avance social de las mujeres, no podrá obtener apoyo público“, dijo Kawanishi.

De todos los 125 emperadores hasta el momento, incluidos los legendarios como el primer Emperador Jimmu, ocho mujeres que nacieron del linaje masculino de la familia imperial ascendieron al trono.

D.S.

Al cumplir 85 años, el emperador Akihito hizo un llamamiento por la continuidad de la paz construida por Japón

El emperador de Japón, Akihito, celebró este domingo en Tokio su 85 cumpleaños acompañado por decenas de miles de japoneses que se reunieron en los jardines del Palacio Imperial de Tokio para felicitarlo. Se trata del último cumpleaños que celebrará como emperador antes de su abdicación al Trono del Crisantemo, que se planea para el 30 de abril de 2019.

El 125° emperador de Japón, llegó al trono en 1989 tras la muerte de su padre, Hirohito, para asumir un puesto ceremonial como “símbolo de unidad del pueblo” nipón, según marcó en 1947 la Constitución de posguerra. El 2016 anunció su deseo de retirarse de la vida pública debido a su edad y sus problemas de salud y finalmente, tras superar numerosos obstáculos legales, se organizó la abdicación.

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El príncipe heredero Naruhito, que se convertirá en el nuevo emperador el 1 de mayo del próximo año, cuenta con el respaldo de una amplia mayoría del pueblo japónes -un 89 por ciento, según una encuesta de “Nikkei” publicada en agosto de 2016-. El heredero exigió al Gobierno un cambio de ley para permitir descanso al anciano, cuya figura goza de una popularidad indiscutible.

Más de 80.000 japoneses se acercaron a la residencia imperial para presentar sus respetos y saludos al emperador, quien sin embargo no es uno de los monarcas más longevos de Japón. Su padre, el controvertido emperador Showa, conocido en Occidente como Hirohito, vivió 88 años y reinó más de seis décadas.

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En respuesta a las aclamaciones, Akihito salió a un balcón protegido por vidrios antiterrorismo acompañado de su esposa, la emperatriz Michiko, y los próximos emperadores, Naruhito y la princesa Masako.

“Siempre creí que es importante no olvidar que se perdieron innumerables vidas en la Segunda Guerra Mundial y que la paz y la prosperidad del Japón de posguerra se basaron en los numerosos sacrificios e incansables los esfuerzos realizados por el pueblo japonés, y para transmitir esta historia con precisión a los nacidos después de la guerra”, dijo Akihito.

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El emperador también dedicó unas palabras a los supervivientes de las numerosas catástrofes naturales de las que fue testigo durante su reinado, así como a las familias de las víctimas: “Por un lado, la tristeza me quita las palabras de la boca cada vez que pienso en tragedias… el terremoto de Hanshin en el 95, el del este de Japón hace siete años… pero también me animó comprobar que, ante tales dificultades, el espíritu de voluntariado está creciendo entre la gente, así como la conciencia para responder ante estos desastres”, dijo en declaraciones recogidas por la cadena pública NHK.

Por último, el emperador dedicó unas palabras a su esposa, con quien celebrará 60 años de matrimonio en el próximo mes de abril: “Quien se atrevió a recorrer conmigo este camino y que, durante 60 años no ha hecho más que prestar un servicio con devoción, tanto al pueblo de Japón como a la Familia Imperial”.

 

D.S.

“Gengo”: una palabra que cambiará a la sociedad japonesa tras la abdicación del emperador Akihito

El trono de Japón combina grandes cambios y tradiciones ante la abdicación del emperador Akihito. El Trono del Sol Naciente planea tener un nuevo ocupante el próximo 1 de mayo de 2019, un día después de la abdicación del actual monarca, en lo que sería el primer evento de ese tipo en 200 años.

El cambio generacional traerá aparejados grandes cambios en la monarquía nipona pero también en la sociedad: los japoneses deberán prepararse para el cambio de era, cuyo nombre -“gengo”- será anunciado por el gobierno de Tokio antes del 1 de mayo a pesar de que los legisladores conservadores exigen que se divulgue después.

Si bien los conservadores del PLD han estado exigiendo que el gengo se dé a conocer después de la ascensión, la visión formal del gobierno recientemente formulada, pero sin anunciar, dice que es imposible completar todos los procedimientos necesarios en el mismo día. Los conservadores afirman que no se debe permitir una excepción por única vez y que la tradición del país del nombre de una era va junto con cada emperador que debe respetarse.

Qué es el gengo y qué impacto tendrá

Al ascender al trono, cada emperador japonés elige un nombre de reinado o de era, un “gengo”, en japonés. El nombre no es elegido personalmente por el nuevo ocupante del trono imperial, sino por un grupo de eruditos, historiadores, expertos en la historia dinástica, expertos en ideogramas y en literatura occidental. El “gengo” del emperador Akihito es Heisei, y este será su nombre oficial tras su muerte. Su hijo y sucesor, el príncipe Naruhito, tendrá otro gengo para designar su reinado.

El último día del reinado del emperador Hirohito, el 7 de enero de 1989, fue el último día del año 64 de la Era Showa.

Showa” (palabra japonesa que significa ‘Paz Iluminada’) era el gengo de Hirohito, el nombre de su reinado. Al morir, expiró la Era Showa y se inició la Era Heisei (“Paz Exitosa”), la de su sucesor, Akihito. Los primeros siete días de 1989 se reconocen como Showa 64, mientras que el resto es Heisei 1. El primer día del reinado de Akihito fue, entonces, el día 1 de la Era Heisei.

La práctica se originó en la antigua China imperial, país que la utilizó hasta la primera década del siglo XX, pero los historiadores aseguran que Japón es el único país en que todavía subsiste esta tradición, a diferencia del calendario gregoriano u occidental utilizado internacionalmente. La primera era nipona comenzó el año 645 bajo el nombre de Taika, cuya procedencia se desconoce, allanando el camino para hasta 247 nombres de la época que conducen a Heisei.

Como las eras imperiales no tienen año cero, el 2018 es el 30° año de la Era Heisei.

El “gengo” se procura que sea siempre limitado a no más de dos “kanjis”, o ideogramas, a fin de que sea fácil de escribir y recordar para la población. El gengo de la actual Era Heisei fue tomado de unas memorias históricas escritas en el siglo II por el chino Su Ma Chien y de unos escritos de Confucio. Se dice que cada gengo representa un ideal de una era y en principio consta de dos kanji auspiciosos, que incluyen “hei” (paz), “ei” (eterna), “ten” (cielo) y “an” (seguridad).

Pero no se trata solo de una arcaica tradición monárquica. El gengo tiene importancia en la sociedad japonesa: se utiliza en calendarios, documentos oficiales, facturas de servicios, certificados de nacimiento o defunción, diplomas, periódicos, boletines escolares, etc. La mayoría de estos documentos de la vida diaria japonesa, no obstante, tiene paralelamente una referencia a la fecha gregoriana.

El cambio del nombre de la era japonesa de Showa a Heisei, en 1989, costó más de 55.000 millones de dólares a Japón, ya que nombre imperial aparecía impreso en todos los formularios oficiales impresos y documentos privados, además de las monedas, pasajes del metro y del ferrocarril, sellos postales, pólizas, fechas de vencimiento de alimentos, periódicos, calendarios, etc… y todo debió ser cambiado.

Por anticuado que parezca“, explica el Japan Times, “el uso de estas eras japonesas sigue siendo muy generalizado en la sociedad actual, teniendo precedencia sobre el calendario gregoriano en una gama de documentos oficiales y documentos de licencia de conducir a tarjetas de seguro de salud y libros bancarios. Para muchos japoneses, gengo es también una parte orgullosa de su identidad, con frases como ‘Heisei umare’ (nacido en Heisei) que se usan con frecuencia entre los jóvenes de hoy para enfatizar en qué época nacieron“.

En estos momentos, cuando el gobierno japonés ultima los detalles para la abdicación del emperador Akihito, los expertos aseguran que se optará por iniciar el nuevo reinado el 1 de mayo de 2019, en coincidencia con el ascenso al trono de Naruhito, pero todavía muchos esperan que el nombre del nuevo gengo se anuncie antes de diciembre de 2018 a fin de que no suscite demasiados problemas en las vidas de las personas, empresas, bancos, etc., por el cambio de año en sus calendarios, documentos oficiales, facturas, etc.

 

Hasta el final del periodo Edo (1603-1868) se cambiaba de una era a otra no solo en virtud de la sucesión de emperadores, sino de distintos hechos, como podían ser grandes catástrofes. Por ejemplo, la era Keio (1865-1868), que precedió a la era Meiji (1868-1912), no debió su inicio ni su fin a la subida al trono, abdicación ni a ningún otro hecho relacionado con los emperadores de la época.

Komei, muerto en 1867, fue el último emperador con múltiples nombres de era, durante su reinado.

Con frecuencia, los emperadores cambiaban de nombre de era después que el país hubiera sufrido calamidades como guerras, terremotos, conflagraciones, hambrunas y epidemias, con la esperanza de dejarlas atrás A partir del emperador Mutsuhito, bisabuelo de Akihito, el “gengo” fue elegido al comienzo del reinado, siendo utilizado como el nombre póstumo del emperador, y esta tradición continúa. El emperador establecía el nombre de la nueva era, que se extinguía con su muerte.

Cuando, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se dio paso a una nueva Constitución reformándose también la ‘Ley de la Casa Imperial’, el fundamento legal de la imposición del nombre de la era quedó muy debilitado. De hecho, el nombre de la era entonces en curso, “Shōwa”, siguió usándose “por costumbre” y con frecuencia se propuso su abandono.

Un arcaísmo todavía utilizado

El Consejo Científico de Japón, por ejemplo, solicitó al gobierno que aboliera el sistema en 1950, calificándolo de “poco práctico” porque dificulta hacer un seguimiento de los acontecimientos históricos japoneses en el contexto global. Sin embargo, en 1979, luego de que una encuesta de opinión realizada unos años antes por la Oficina del Gabinete descubriera que el 87.5 por ciento del público usaba el gengo en su vida diaria, el parlamento aprobó una ley que autoriza oficialmente al Gabinete a designar épocas.

Desde entonces, la ‘Ley de Nombres de Era’ establece los pasos a seguir en dicho proceso. En 1989, al morir el emperador Showa, el nombre de Heisei le fue impuesto a la era de su sucesor por el Gabinete de Gobierno y no por el emperador, en cumplimiento de lo estipulado en dichos textos legales. Desde entonces, los sucesivos emperadores tienen un solo nombre de era.

El gobierno japonés tardó unas pocas horas, después de la muerte del emperador Hirohito en 1989, en anunciar que el nombre del nuevo reinado sería Heisei. Sin embargo, el nombre no había sido elegido con anticipación, sino que una lista de gengos fue sometida a la elección por parte de eruditos, historiadores y políticos.

Actualmente, se cree que el gobierno ya escogió el nombre del próximo reinado y que será anunciado meses antes de la abdicación, lo que dará tiempo a la sociedad japonesa para prepararse. Si el cambio de era tiene lugar el día de Año Nuevo no será necesario volver a imprimir calendarios ni configurar de nuevo los sistemas informáticos en mitad del año, lo que ayudará a reducir el impacto económico negativo y a prevenir la confusión que pueda generarse.

CLAVES

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– El 8 de agosto de 2016, el emperador Akihito anunció en un mensaje televisado su deseo de dar un paso al costado y dejar lugar a la siguiente generación por motivos de salud.

– La última vez que Japón celebró una ceremonia de abdicación imperial fue en 1817, cuando el emperador Kokaku renunció al Trono del Crisantemo.

– De los 125 emperadores de Japón 58 han abdicado hasta ahora, por lo que las renuncias imperiales no son algo desconocido en la línea dinástica más antigua del mundo.

– La abdicación del emperador Akihito se sellará el 30 de abril de 2019 y su hijo, el príncipe Naruhito, se convertirá en el 126º emperador al día siguiente.

– El futuro emperador Naruhito y su esposa, Masako, serán entronizados en una ceremonia denominada “Sokuirei seiden no gi” en el palacio imperial de Tokio el 22 de octubre de 2019.

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Masako de Japón admite sentirse “insegura” ante la idea de convertirse en emperatriz

La princesa heredera de Japón, Masako, confesó sentirse “insegura” ante la idea de convertirse en emperatriz en abril del año que viene, cuando el actual emperador abdique y le pasa la corona a su hijo el príncipe Naruhito. Masako, que cumplió 55 años este 9 de diciembre, se pregunta “qué tan útil seré” cuando asuma el papel en solo unos meses, pero prometió dedicarse “a la felicidad de la gente”.

Masako, una ex diplomática educada en las universidades de Harvard y Oxford, lucha desde hace años contra las presiones de la vida dentro de la estricta corte japonesa y sufre de una condición inducida por el estrés descrita por los médicos como un “trastorno de adaptación”. Sin embargo, en un comunicado emitido con motivo de su cumpleaños, aseguró que está preparada para convertirse en emperatriz consorte (“kogo”) el próximo 1 de mayo, cuando su esposo ascienda oficialmente al trono.

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“Quiero dedicarme a la felicidad de la gente, así que haré un esfuerzo para lograr ese objetivo y ganaré más experiencia”, dijo la princesa heredera, quien aseguró estar “llena de emociones profundas y se siente nostálgica” por el hecho de que su cumpleaños este año sea el último en la era actual de Heisei, el nombre oficial del reinado de su suegro, el emperador, quien expresó su deseo de renunciar al trono debido a su edad y salud en agosto de 2016.

Masako expresó su gratitud por el emperador y la emperatriz Michiko, señalando que sus suegros le ofrecieron “una cálida bienvenida y continuaron generosamente guiándonos y vigilándonos” en los últimos 26 años, informó The Japan Times. Refiriéndose a la nueva vida los emperadores después de su retiro voluntario, la princesa dijo: “Deseo que desde el fondo de mi corazón (la pareja imperial) se relaje de su ajetreada vida y pase días tranquilos”.

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“Estoy encantada con el hecho de que puedo realizar más tareas que antes, ya que he tratado de mejorar mi condición física”, dijo al referirse a su evidente mejoría en los problemas de salud que le generó el estrés. Pero sus médicos advirtieron en una declaración por separado que es importante que continúe recibiendo el mismo tratamiento ya que sigue siendo vulnerable a la fatiga, especialmente después de una gran ceremonia o tareas sucesivas.

Su equipo médico dijo que su participación en varios eventos este año aumentó su confianza, pero su condición física se volvió inestable a veces. Observando que las expectativas excesivas podrían presionarla, el equipo buscó la comprensión y el apoyo del público antes de una serie de eventos importantes el próximo año.

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La actual princesa heredera dejó su carrera como diplomática para convertirse en parte de la familia imperial en 1993 después de aceptar una propuesta de matrimonio del príncipe heredero. Fue la segunda “plebeya” en ingresar por matrimonio a la milenaria casa imperial después de su suegra, la emperatriz Michiko, que también libró una feroz batalla contra las presiones cortesanas. En 2001, Masako tuvo una hija, la princesa Aiko Toshinomiya, pero continuó enfrentándose a la presión para producir un heredero masculino, ya que la ley actual de Japón estipula que solo los hombres nacidos del linaje masculino de la familia Imperial pueden ascender al trono.

D.S.

La familia imperial japonesa se sumerge en una guerra interna por la coronación del próximo emperador

El príncipe Akishino de Japón criticó públicamente el proyecto de financiar a través de fondos públicos los ritos religiosos para la entronización de su hermano mayor en 2019, un gesto raro de un miembro de la familia imperial. Durante una conferencia de prensa organizada la semana pasada y cuyo contenido fue desvelado al público el viernes, el príncipe entró en una controversia en curso en Japón sobre si una de las ceremonias de la ascensión del príncipe heredero al trono podría contravenir el principio de separación entre religión y Estado.

Akishino, de 54 años, afirmó que la ceremonia “Daijosai” que se celebrará en noviembre de 2019 es “de una naturaleza muy religiosa”. “Me pregunto si es correcto financiar una cosa tan religiosa con dinero público”, declaró, agregando que expresó su oposición al jefe de la Agencia de la casa imperial pero que este no le escuchó. Según la prensa japonesa, el jefe de la Agencia, Shinichiro Yamamoto, se disculpó pero también le explicó de manera clara el proceso de decisión.

Los comentarios del príncipe Akishino, que se convertirá en el príncipe heredero (“Koshi”) cuando su padre abdique el año que viene en favor del primogénito Naruhito, suscitan dudas ya que la Constitución del país prohíbe cualquier intervención imperial en los asuntos políticos.

“Si sus comentarios se consideran como un rechazo al financiamiento público (decidido por el gobierno), podrían ser una violación”, de este principio, declaró a la agencia de prensa Kyodo una fuente del despacho del primer ministro. El príncipe expresó sus “puntos de vistas personales” y “no hay problema constitucional porque no tienen ninguna influencia sobre la política del país”, declaró sin embargo el portavoz adjunto del gobierno, Yasutoshi Nishimura.

Cómo serán las ceremonias

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Un total de 2.600 invitados asistirán a la ceremonia de proclamación como emperador de Japón del príncipe Naruhito, prevista para el 22 de octubre de 2019, seis meses después de la abdicación de su padre, Akihito. El comité gubernamental encargado de organizar las ceremonias relacionadas con la abdicación y la sucesión imperial, presidido por el primer ministro, Shinzo Abe, dijo que la cifra contempla 800 representantes del interior y exterior del país asiático menos de las que acudieron a la proclamación de Akihito en 1990.

El príncipe heredero Naruhito, de 59 años, ascenderá al Trono del Crisantemo el 1 de mayo, un día después de la renuncia del emperador Akihito (que entonces contará con 85 años), mientras que la ceremonia oficial de entronización será seis meses más tarde. Sin embargo, el Gobierno nipón también decidió reducir de siete a cuatro el número de recepciones que los nuevos emperadores realizaran en relación con su ascensión al trono y que tendrán lugar los días 22, 25, 29 y 31 de octubre, según detalló Abe.

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La ceremonia de proclamación de Akihito como emperador, el 12 de noviembre de 1990, constó de siete banquetes que se repartieron en cuatro días consecutivos y reunió a 3.400 invitados. El Gobierno optó por celebrar menos banquetes en esta ocasión para reducir la carga de trabajo al futuro emperador y al resto de miembros de la familia imperial que participarán en los actos, entre ellos su esposa, la princesa Masako.

El próximo octubre, el Palacio Imperial de Tokio recibirá representantes y dignatarios del país y del resto del mundo en una serie de actos que, entre otros detalles, incluirán un desfile de los emperadores en un descapotable de fabricación japonesa. Cuando en noviembre de 1990 Akihito y la emperatriz Michiko recorrieron el centro de la capital japonesa lo hicieron en un Rolls-Royce cuya restauración costaría 18 millones de yenes (139.714 euros), lo que llevó al Ejecutivo a descartar la opción de reutilizarlo.

SD/DS

Ayako, otra princesa de Japón que renunció a todo por amor

La familia imperial de Japón, la más antigua monarquía de herencia ininterrumpida que todavía existe en el mundo, vio perder este lunes a otro de sus miembros. La princesa Ayako, sobrina del emperador Akihito, contrajo matrimonio por amor y se vio obligada a renunciar a su estatus imperial porque no permite que las mujeres accedan a la línea de sucesión.

La princesa, de 28 años de edad, y Kei Moriya, empleado de 32 años de la empresa naviera “Nippon Yusen K.K.”. se unieron en matrimonio en una ceremonia tradicional en el Santuario Meiji de Tokio, casi un año después de conocerse.

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La princesa llegó al encuentro de su prometidoluciendo una túnica tradicional llamada “uchiki” externa y un “hakama“, pantalones con pliegues anchos que se atan a la cintura y caen a los tobillos, prendas utilizadas por mujeres de alto rango en ceremonias de la corte desde la Era Heian (que duró desde 794 hasta 1185).

El pasado viernes, Ayako asistió a un ritual shintoista denominada Kashikodokoro-Koreiden-Shinden-ni-Essuru-no-Gi” (Ceremonia de adoración en los Tres Santuarios del Palacio Imperial del Palacio Imperial) en la que informó sobre sus esponsales a los espíritus de sus antepasados (“koshoshin”). El sitio es considerado sagrado, porque según la creencia shinto allí habita el espíritu de la diosa del Sol, Amaterasu O-Mikami, antepasada directa de la familia imperial japonesa.

Para la ocasión, la hija del fallecido príncipe Takamado usó un vestido con una prenda exterior roja llamada “kouchiki“, también una tradición de la Era Heian, además de un peinado tradicional llamado “osuberakashi” y un abanico “hiougi” hecho de ciprés. En el caso del kimono, se trató de un regalo que utilizaron en sus bodas su bisabuela, la emperatriz Teimei, y su abuela, la princesa Yuriko de Mikasa.

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Las reglas establecen que las princesas imperiales de Japón que deciden casarse con un ciudadano plebeyo renuncian al título imperial en todos los aspectos. Cómo “compensación”, que es bisnieta del emperador Taisho de Japón (1912-1925) recibirá una indemnización de 107 millones de yenes, el equivalente a 840 mil de euros, estrictamente libres de impuestos para poder llevar de ahora en más una vida acorde al nivel en que fue criada.

El esposo de Ayako es un empleado de una empresa de transporte y no tiene padre. A pesar de la disparidad de clases, los dos afirmaron haber sido “flechados” por el amor en la primera reunión, organizada en diciembre pasado por la madre de la princesa, amiga de la familia del futuro esposo.

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“La distancia psicológica entre nosotros dos se redujo de manera espontánea”, explicó durante la conferencia de presentación oficial a principios de julio, Kei, probablemente debido a una dinámica familiar similar. A principios de este año Kei ya había hecho la propuesta de matrimonio, pero tuvo que esperar hasta abril para el esperadísimo “sí” de Ayako.

La casa imperial japonesa enfrenta desde hace años una crisis relacionada con la sucesión, que no admite mujeres. De los 19 miembros actuales de la familia real, 14 son mujeres, siete de las cuales son solteras y menores de 40 años.

A pesar del drástico cambio demográfico, no emerge nada que sugiera una modificación del estatuto imperial, ni un esbozo de propuesta a tal efecto. El emperador de 84 años completará el proceso de abdicación del trono del Crisantemo el próximo 30 de abril a favor de su hijo mayor, el príncipe heredero Naruhito.

Con la decisión de Ayako, desde el comienzo del milenio son tres las princesas que han renunciado a los emblemas reales para preservar su esfera afectiva, que no está regulado por una práctica que no está en sintonía con los tiempos: en 2005, la princesa Sayako, la única hija mujer de la pareja imperial tuvo que cambiar su nombre, como la princesa Noriko, la hermana mayor de Ayako, ella también se vio obligada a abandonar toda correlación con los títulos del palacio imperial.

Y, sin embargo, todavía se está en fase de preparación para la boda de Mako, la nieta mayor del emperador y la primera hija del príncipe Fumihito y su esposa Kiko, la más conocida entre las princesas de la corte, que en septiembre pasado había anunciado con bombos y platillos su boda en la primavera de este año -con un plebeyo- para luego revisar el plan debido a los errores de evaluación realizados en los preparativos de la ceremonia.

También en este caso, Mako, como Ayako, tendrá que renunciar a sus títulos y prerrogativas imperiales y convertirse a una vida más común. Pero con toda probabilidad, al igual que los orígenes del rango, igualmente noble.-