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Las joyas de la corona rusa: historias de poder, amor y sangre

Desde las colecciones de Catalina la Grande hasta Isabel II, estas joyas tienen historias cargadas de poder, pasión, amor y sangre.

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Ni por amor, ni conveniencia: Cuando los zares de Rusia elegían esposa en “concursos de belleza”

Poco tiempo después de ser coronado como Zar de Rusia, Iván IV -también conocido como “el Terrible”- se vio en la obligación de elegir una esposa en un “concurso” de belleza. El zar debía elegir como esposa a una joven de la pequeña nobleza y, con tal motivo, en 1547 fueron convocadas a la corte de Moscú unas 500 doncellas, procedentes de todos los rincones del reino, para participar de un verdadero concurso de belleza. Una vez llegadas a palacio, las muchachas eran agrupadas en el “terem” -una especie de harén-, donde las viejas y expertas damas y los médicos de la corte las examinaban sexualmente, las interrogaban, las desvestían, las palpaban para ver si eran dignas de los favores imperiales y, finalmente, hacían una lista de las mejor calificadas. Las doncellas calificadas como inadecuadas para la consumación y procreación, eran devueltas a su casa mientras las demás eran escoltadas al dormitorio común. El día señalado para la selección final, las postulantes eran lavadas, peinadas, maquilladas, vestidas con las mejores sedas y presentadas una por …

La tragedia de Ella de Rusia: la princesa más bella de Europa, santa y mártir

Isabel de Hesse-Darmstadt, apodada “Ella” por su familia y rebautizada Elizaveta en Rusia, nació siendo una princesa alemana; fue la segunda hija del gran duque Luis IV de Hesse-Darmstadt y de la princesa Alicia de Inglaterra. Cuando llegó a Rusia para contraer matrimonio fue conocida como la princesa más hermosa de Europa y durante el resto de su vida ayudó a los pobres. Por su labor, fue canonizada como santa de la Iglesia ortodoxa tras su muerte durante la Revolución rusa. Esta semana se cumplieron 99 años de su ejecución. La vida de Isabel (1864-1918) estuvo marcada por la tragedia de principio a fin. En 1873 su hermanito menor, Federico, enfermo de hemofilia, falleció al caer desde una ventana a la edad de tres años. Cinco años más tarde, en noviembre de 1878 una terrible epidemia de difteria asoló el ducado de Hesse y no pasó por alto a la familia ducal.

El emperador que tenía miedo a dormir solo

Pedro el Grande, zar de Rusia (1672-1724) era un hombre culto, valiente, inteligente y de una altura formidable. Se sabe que su último acto de vida fue muy heroico, al arrojarse sin temor a las heladas aguas del mar de Finlandia para rescatar a unos soldados que corrían el riesgo de morir ahogados. Todo un héroe que, sin embargo, fue siempre un hombre de grandes temores e inseguridades. Atormentado toda su vida por los penosos recuerdos de su infancia, Pedro siempre necesitó de la compañía de otra persona para sentirse seguro en las noches mientras trataba de dormir. Noche tras noche buscaba que otro ser humano le diera calor y seguridad, y si no encontraba una mujer, le pedía a cualquiera que estuviera cerca, ya fuera oficial del ejército, noble o sirviente, que se metiera con él en la cama y lo abrazara hasta el amanecer. Al ver que la noche caía y no había nadie a su lado, el emperador se entregaba a atroces crisis de pánico acurrucado en posición fetal.

Hace 300 años: el día que el Zar de Rusia alzó en sus brazos al Rey de Francia

El flamante presidente de Francia, Emmanuel Macron, recibió este lunes 29 de mayo al presidente de Rusia, Vladimir Putin, en el palacio de Versalles, residencia de la antigua monarquía francesa en las afueras de París. La visita tiene un gran simbolismo, pues durante los meses de mayo y junio el palacio se encuentra conmemorando los 300 años de la visita del zar Pedro “el Grande” de Rusia a Francia, donde fue recibido por el joven rey Luis XV. Corría el año 1717, cuando el emperador estaba convencido de que su tarea histórica era convertir a Rusia en una de las más grandes potencias europeas, a la par de Francia, Austria y Gran Bretaña. Para ello, tenía que entablar relaciones diplomáticas con los soberanos de aquellos países, y decidió emprender un viaje histórico.