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Vigilada por su implacable suegra, la emperatriz “Sissi” de Austria no podía ni bañarse sola

Debido al complicado y anticuado protocolo de la corte de Viena, la emperatriz Isabel (“Sissi”) de Austria (1837-1898) no tenía un solo instante de intimidad. Desde el despertar hasta la noche, un total de 229 damas la acompañaban, seguían y asistían en todo momento y tenían el derecho de entrar a su alcoba sin anunciarse. Controlada noche y día por un interminable séquito de doncellas y lacayos, la emperatriz apenas tenía permiso para mirar por la ventana: no podía caminar sola por el interior del palacio, ni montar a caballo sin que una de sus damas camine a su lado. Para colmos, desde el primer momento su suegra, la archiduquesa Sofía (1805-1872) fue el peor enemigo de los muchos que consiguió en la corte. La suegra, guardiana de la dignidad imperial, lo controlaba todo, dominaba todo y quería saber todo sobre su nuera. Acompañó a Sissi hasta su cama la noche de bodas y al otro día se cercioró de que la joven hubiera cumplido con su obligación marital. Día y noche, Sofía le ponía …

El triste destino de Helena, María y Sofía, las hermanas de la emperatriz “Sissi”

Los Wittlesbach fueron, durante muchos siglos, una de las dinastía más antiguas, poderosas y ricas de Europa. Sin embargo, en sus últimos tiempo antes de su caída, en 1918, se hicieron famosos por sus tragedias y sus locuras. Una de sus más grandes integrantes fue la emperatriz Isabel de Austria -“Sissi” para la familia-, víctima de la melancolía y la desgracia familiar en cuyas garras también cayeron sus hermanas. Estas son sus historias.

La fascinante corte de Rodolfo II, el emperador de los científicos, astrólogos, magos y mentirosos

Emperador del poderoso Sacro Imperio Romano Germánico, Rodolfo II fue un hombre introvertido y extravagante que convirtió a Praga en el centro universal del conocimiento, las ciencias, las artes y la magia. En su corte vivieron científicos, artistas y matemáticos, astrónomos… pero también astrólogos, magos, nigromantes, charlatanes y vividores que hicieron de la vieja Bohemia un lugar tan fascinante como lúgubre. Rodolfo de Habsburgo nació en Viena en 1552. Según los astrólogos cortesanos, el archiduque nació bajo una nefasta conjunción de astros, los mismos que tanto le fascinarían siendo adulto.

Cómo se vivía hace 100 años en la corte del emperador de Austria

En tiempos de guerra o de paz, en el siglo XVIII la corte de Austria era una sucesión de festivales, comedias, ballets, conciertos y bailes de disfraces. El colorido carnaval era una de las fiestas preferidas de la emperatriz María Teresa (1717–1780), según describió el conde de Khevenhüller en 1743: “Nunca está tan contenta la emperatriz como durante los días en que se mezcla con la muchedumbre, disfrazada de incógnito”. Pero también había lugar para las celebraciones religiosas, como era de esperarse de un Estado que se consideraba baluarte del catolicismo, que eran larguísimas y extenuantes. El duque de Richelieu, embajador en Viena escribió al cardenal Polignac manifestándole el cansancio que le provocaba ir a tantas misas: “Los embajadores están obligados a seguir a la corte como ayudas de cámara… No hay capuchino, por fuerte que sea, que pueda resistir una vida semejante durante la cuaresma… He permanecido, en total, desde el Domingo de Ramos hasta el miércoles después de la Pascua, 100 horas en la iglesia siguiendo al emperador… ¡estoy agotado!”