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Isabel II luchó contra un TOC en su infancia, afirma un nuevo libro

Un nuevo libro trajo a la actualidad una vieja anécdota sobre la reina Isabel II, en la que muchos, incluida la autora, creen ver un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) relacionado con el orden.

En su libro The Governess, dedicado a la niñera real Marion Crawford, la autora británica Wendy Holden recuerda que la empleada relató que la entonces princesa Isabel colocaba sus juguetes y lápices en líneas perfectamente rectas e igualmente espaciadas, demostrando un comportamiento similar con sus platos y utensillos de almuerzo.

“Marion, cuya formación abarcaba la psicología infantil, ahora se dio cuenta de que estaba frente a un trastorno obsesivo compulsivo”, escribió Holden. “Este entorno mimado y regularizado era el último lugar en el que esperaba encontrarlo. ‘¿Por qué haces eso?’ le preguntó a Isabel. La princesa miró hacia arriba, mirándola con cándidos ojos azules: ‘Porque me hace sentir segura’. ‘¿Segura?’ repitió Marion. “¿A salvo de qué?” Pero aquella charla privada fue interrumpida cuando la madre de la reina entró y Marion nunca recibió una respuesta.

The Governess se basa en afirmaciones hechas por Marion Crawford, quien también enseñó a la hermana de Elizabeth, Margaret, en sus memorias de 1950 Las pequeñas princesas. La reina rompió los lazos con Crawford después de la publicación, considerando que las memorias eran demasiado francas.

Crawford, apodada “Crawfie” por Isabel y su hermana Margarita, fue contratada por la reina madre y continuó sirviendo a la familia real hasta 1947. Tras ello, publicó un libro muy criticado en la época por relatar los asuntos privados de la familia real británica. Entre otras cosas, afirma que Isabel era “disciplinada casi en exceso” y que una de sus mayores preocupaciones cuando tenía 6 años, era doblar con perfección la ropa que usaría al otro día en una silla y colocar bajo la cama sus zapatos perfectamente alineados antes de irse a dormir. La princesa, relató Crawford, alineaba sus juguetes como si los sometiera a inspección, doblaba con cuidado las cintas para el cabello y siempre colocaba los libros en el lugar correcto. Según la niñera, “Lilibet tenía una gran caja, dentro de la cual conservaban todas las cintas de las cajas de bombones y de ramos de flores, perfectamente dobladas para ser usadas de nuevo, así como todos los pedazos de seda o de papel de color que le habían llamado la atención”.

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