Japón

La familia imperial de Japón, angustiada por la pandemia, paraliza sus ceremonias

La Casa Imperial también adoptó medidas estrictas al respecto, ya que parte de su staff debe seguir en contacto directo con sus miembros.

El gobierno de Japón anunciaron que, a causa de la pandemia de coronavirus, fue aplazada sine die la ceremonia de proclamación del príncipe Akishino como heredero del Trono del Crisantemo, que estaba prevista para el 19 de abril. En esa fecha estaba programado que se desarrollaran dos actos ceremoniales en el palacio imperial de Tokio, pero teniendo en cuenta que varias regiones del país están bajo un estado de emergencia equivalente a una alerta sanitaria se decidió aplazar la ceremonia. El gobierno de Shinzo Abe acordó el pasado martes colocar a Tokio y otras seis prefecturas de Japón bajo estado de emergencia para contrarrestar un repunte del COVID-19, que hasta la fecha contagió en este país a 5.347 personas y mató a 121, según Japan Times.

Los miembros de la Familia Imperial no son los únicos que se esfuerzan en prevenir el contagio; la Agencia de la Casa Imperial también adoptó medidas estrictas al respecto, ya que parte de su plantilla debe seguir en contacto directo con sus los miembros de la familia para servirlos, a pesar de las circunstancias actuales. También la Guardia Imperial ha de continuar ofreciéndoles sus servicios de seguridad y protección. Las medidas preventivas que pone en práctica el personal de Palacio son usar mascarillas sanitarias, evitar lugares concurridos y, a ser posible, teletrabajar o escalar los horarios laborales. Hay que empezar por aplicar medidas para evitar que se infecten los trabajadores.

La cancelación y la reducción de los acontecimientos imperiales

En estos momentos, actos y ceremonias en los que suele participar la Familia Imperial se están cancelando y hace tiempo que los emperadores no comparecen en público. Asimismo, se tuvo que cancelar la visita de los ciudadanos al palacio por el cumpleaños del emperador, que iba a celebrarse el 23 de febrero, y la apertura de la calle Inui en el Palacio Imperial, que se realiza anualmente coincidiendo con la floración de los cerezos, informó el portal de noticias Nippon.com.

La agenda imperial se está ajustando para limitar las visitas a palacio y evitar que la Familia Imperial entre en contacto con demasiadas personas. Otras de las alteraciones que sufrió el calendario de acontecimientos fue la cancelación de uno de los banquetes para festejar la entronización del emperador Naruhito (Kyōen no Gi), que debía tener lugar el 21 de abril. En la ceremonia que se efectuó el 3 de abril para conmemorar el fallecimiento del emperador Jinmu, la asociación de voluntarios que trabajan en los Tres Santuarios de Palacio recibieron el saludo del emperador cubriéndose la cara con una mascarilla y guardando las distancias. Los tradicionales vítores de Banzai Sanshō se anularon en esta ocasión.

La propagación del nuevo coronavirus

En ocasión de la ceremonia de graduación de la princesa Aiko en el instituto femenino de bachillerato Gakushūin, Naruhito y Masako emitieron la siguiente declaración oficial: “Nos preocupa la actual expansión del nuevo coronavirus y nuestros pensamientos están con los ciudadanos japoneses y todas aquellas personas del mundo que se enfrentan a distintos problemas y dificultades. Deseamos de todo corazón que la pandemia se contenga lo antes posible”.

En Japón, como en el resto del mundo, las personas vienen luchando contra hambrunas, guerras y enfermedades a lo largo de toda la historia. En la antigüedad y la Edad Media, hubo incluso emperadores que fallecieron víctimas de una epidemia. Cada vez que proliferaba una enfermedad infecciosa como la viruela, el sarampión o la disentería, los emperadores de aquellos tiempos oraban por su superación. Cuando una epidemia de viruela asoló la castigada capital de Kioto en la segunda mitad del siglo XV —en pleno periodo Sengoku—, el emperador Katsuhito, apenado, copió el Sutra del Corazón y lo ofrendó al templo Ninna-ji para rogar por la paz de todos sus súbditos. Su hijo, el emperador Tomohito, copió el mismo sutra en letra de oro, pero añadió una nota al final para expresar su sensación de impotencia ante la situación, una anécdota que solo conocerán los muy duchos en historia.

El Sutra del Corazón del emperador Go-Nara

El 7 de agosto de 2016, el mismo día en que el emperador Akihito grabó el mensaje de vídeo que puso en marcha su proceso de abdicación, el emperador Naruhito (entonces príncipe heredero) pudo contemplar el Sutra del Corazón copiado por el emperador Tomohito en la biblioteca Iwase Bunko de la prefectura de Aichi. Su Alteza lo mencionó en la rueda de prensa que mantuvo por su cumpleaños al año siguiente: “Aunque se conservan varias copias del Sutra del Corazón firmadas por el Emperador Tomohito (Go-Nara) en tinta dorada sobre papel azul marino, la de la biblioteca Iwase Bunko es la única que incluye una nota final en la que el soberano expresa sus pensamientos escribiendo ‘Como padre de todos los japoneses, me duele el corazón no poder contribuir con virtud’. Teniendo en mente estas acciones de mis antecesores, quisiera seguir pensando en el pueblo y rogando por él, manteniéndome cercano a la gente en sus pensamientos y compartiendo sus alegrías y sus penas, como hacen los Emperadores”.

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