Africa

Cinematográfico destierro de un poderoso monarca africano “charlatán como una cotorra”


  • El emir de Kano, uno de los líderes tradicionales musulmanes más importantes del país africano, fue derrocado por “insubordinación” tras meses de tensiones con el gobernador del estado.
  • Sanusi II, ex gobernador del Banco Central de Nigeria, fue coronado en 2014 tras la muerte de Ado Bayero Dan Abdu Bayero -padre del nuevo emir-, quien ocupó el cargo desde 1963.
  • Al frente del Banco Central denunció supuestas prácticas corruptas en torno a la empresa estatal petrolera del entonces presidente, Goodluck Jonathan, quien lo suspendió en el cargo.

El monarca musulmán más poderoso y colorido de Nigeria fue destronado después de acusar a los funcionarios locales de no abordar las tensiones religiosas que alimentan la insurgencia de Boko Haram, un grupo terrorista de carácter fundamentalista islámico activo en Nigeria, Camerún, Chad, Níger y Malí. Lamido Muhammadu Sanusi II, emir de la ciudad de Kano en el norte musulmán de Nigeria, es descendiente de una dinastía islámica de 200 años que ayudó a difundir el Islam en África occidental, conocido por sus vínculos con el establishment británico, después de haber conocido al príncipe Carlos y profesor honorífico de la Universidad de Oxford.

Pero el emir, “charlatán como una cotorra”, fue desalojado del palacio real esta semana por los servicios de inteligencia nigerianos y “desterrado” de su reino. A sus 58, Sanusi II, era toda una personalidad en Nigeria y ejercía su influencia en un territorio de 10 millones de personas en el norte del país, con población mayoritariamente musulmana. Pero como resultado de la enemistad entre dos poderes (el tradicional, religioso y milenario, casi divino, dirían algunos, y el político, moderno y mortal, hecho de alianzas y de golpes bajos) fue derrocado manu militari el lunes 9 de marzo después de una votación en el parlamento de Kano, con “efecto inmediato” y desalojado en un helicóptero.

El Emirato de Kano fue un estado musulmán creado en 1805 en el norte del país en el marco de una yihad liderada por Usman dan Fodio, al frente de miembros de la comunidad fulani, combates en los que se depuso al sultán hausa de Kano y se le reemplazó por un emir vasallo al califato de Sokoto. Sin embargo, el Emirato fue perdiendo poderes durante el periodo colonial británico, que se extendió entre 1900 y 1914, fecha de la unificación del norte y el sur de Nigeria. Este proceso continuó hasta la independencia del país en 1960 y desde ahí en adelante, quedando el emir como una figura tradicional con pocas competencias constitucionales, pero con una importante influencia.

Desde la colonización británica, que relegó a los líderes tradicionales a un papel simbólico en beneficio de un sistema democrático, el poder tradicional no se inmiscuía en los asuntos públicos y el político evitaba interferir en los religiosos. Pero desde que Lamido Sanusi sustituyó a su tío abuelo en el trono en 2014 no ha parado de dar su opinión sobre la gestión del estado de Kano, e incluso sobre la política económica del país. Este exbanquero que fue gobernador del banco central de Nigeria antes de acceder al trono no dudó en denunciar las malversaciones masivas, lo que le costó el despido del expresidente nigeriano Goodluck Jonathan.

Cayó por su franqueza

Los salarios de los dignatarios tradicionales y en algunos casos su sucesión están en manos de los políticos locales. Y Sanusi II se enemistó con el hombre más importante del estado de Kano, el gobernador Abdullahi Ganduje, quien le reprochaba haber apoyado al candidato de la oposición en las últimas elecciones de 2019. “No es ningún secreto que muchos de nuestros políticos son ineptos y carecen de educación”, escribió Sanusi II en 2017. “Los nigerianos lo saben y esperan poco de sus líderes”, declaró entonces el emir, levantando una gran controversia.

Desde entonces el gobernador hizo cuanto pudo para debilitar el papel y empañar la imagen del emir. Dividió el emirato en cuatro territorios y la policía anticorrupción multiplicó las investigaciones contra él hasta provocar su despierro por “falta de respeto” e “insubordinación”. “El gobernador decidió que era demasiado”, estima Adewunmi Falode, profesor de historia en la Universidad de Lagos a la Agence France Presse. “Es la señal de que el verdadero poder sigue en manos del gobierno”, agregó.

Sus predecesores contaron con el apoyo popular en circunstancias similares. En 1963, miles de personas protestaron por el despido del emir de entonces (el abuelo de Sanusi II) y en 1981 las manifestaciones degeneraron en un baño de sangre cuando el gobierno intentó destronar a Ado Bayero, su tío abuelo. Pero esta vez no hubo disturbios en las calles de Kano, la capital milenaria del emirato y mucho nigerianos ya no se identifican con este jefe moderno y muy “occidentalizado”. Los líderes religiosos, particularmente conservadores y riguristas en esta región del norte musulmán, le dieron la espalda, reprochándole sus críticas abiertas y reiteradas contra la influencia de Arabia Saudita en Nigeria por considerar que las corrientes wahabitas y salafistas eran “intolerantes”.

El emir no debe ser visto ni escuchado

“Según la tradición el emir no debe ser visto ni escuchado”, declara un miembro de su corte. “Sanusi no ha respetado esta tradición, se ha pronunciado sobre todo, es tan charlatán como una cotorra (…) esto ha debilitado su aura mística y el prestigio que debe reinar en torno a su persona”, explica. “Ha destruido las paredes de 500 años para sustituirlas por materiales modernos y ahora el palacio se parece al Buckingham Palace”.

Muhammadu Lamido Sanusi II sigue siendo muy apreciado en el resto del país desde su paso por el Banco Central algunos analistas piensan que podría aprovechar este “destronamiento” para pronunciarse sobre todo lo que le parezca y dar el salto a la política. “Sal de esta institución moribunda donde un hombre que apenas sabe leer y escribir puede silenciarte y elévate hacia un lugar donde podrías tener un impacto global en la sociedad”, afirma el famoso escritor y abogado nigeriano Elnathan John.

“Solo Dios sabe cuánto se agotan tus días”

Un día después de ser retirado del trono, el emir dijo que acepta la pérdida del cargo como parte de la “voluntad de Dios” y pidió a la población que apoye a su sucesor y “proteja su integridad”. “Dios, en su infinita sabiduría, quiso que me convirtiera en emir de Kano el 8 de junio de 2014. He tenido buena salud durante los casi seis años en el trono. Pero Dios, que me dio el cargo, me lo retiró”, dijo. En la misma declaración, sostuvo que “estar en el trono tiene una fecha límite, y sólo Dios sabe cuándo se agotan tus días”. “Te guste o no, debes irte. Los aceptamos y damos gracias a Dios. Lo que Dios ha elegido es lo correcto”, remarcó.

El secretario del gobierno de Kano, Usman Alhaji, explicó que la decisión fue adoptada a causa de que Sanusi II se negó en reiteradas ocasiones a acudir a reuniones oficiales sin justificación, lo que describió como “una total insubordinación”. “El cese de Sanusi II ha sido ordenado para salvaguardar la santidad, cultura, tradición, religión y prestigio del Emirato de Kano, construidas hace más de mil años”, dijo, antes de anunciar el nombramiento de Aminu Ado Bayero como nuevo emir.

El presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, negó haber jugado papel alguno en el derrocamiento del emir. La Presidencia del país africano dijo que “no tuvo papel alguno en el destronamiento de Sanusi II de la posición de emir de Kano”, antes de agregar que “todas las insinuaciones en este sentido son falsas, maliciosas y están motivadas políticamente”. “El presidente no tiene un historial de intervenir en los asuntos de ningún estado en el país, a menos que el asunto tenga consecuencias nacionales”, dijo el portavoz de la Presidencia, Garba Shehu citado por Europa Press.

Entre tanto, el emir depuesto continúa preso por disposición del gobierno y sus abogados reclaman por su liberación “para que pueda reunirse con su familia”, según informó la BBC. Los abogados dijeron además que Sanusi II ha sido trasladado a una “zona remota” del estado de Nasarawa para “causar el máximo trauma y aflicción”, lo que tildaron de “ilegal e inconstitucional”, ya que ya no ocupa el cargo. En este sentido, pidieron que no se aplique la práctica tradicional de que los emires depuestos vivan fuera del emirato de Kano durante el resto de su vida, algo que han descrito como “una práctica arcaica” y “colonial” que “no tiene base en la legislación nigeriana o la Constitución”. “Estamos totalmente sorprendidos por el recurso a esta práctica en la Nigeria actual por parte de sus líderes políticos”, dijeron antes de anunciar que tomarán medidas legales contra la detención y destierro de Sanusi II.

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