Dinastía Romanov

Rusia emprende la búsqueda de los restos del gran duque Miguel, hermano del último zar

Expertos rusos y estadounidenses regresarán a Perm para tratar de localizar el sitio donde los bolcheviques enterraron a Miguel tras ejecutarlo en 1918.

Científicos de Rusia y Estados Unidos planean reanudar la búsqueda de los restos del gran duque Miguel Alejandrovich (hermano del zar Nicolás II) y su secretario Nicholas Johnson asesinados en 1918 por bolcheviques cerca de la ciudad rusa de Perm. “Nuestro equipo de Necrosearch International y la Fundación SEARCH planea regresar a Perm este verano para continuar la búsqueda de los restos del Gran Duque Miguel y su secretario Nicholas Johnson”, anunció el líder del grupo Peter Sarandinaki.

Miguel Romanov, hijo menor del zar Alejandro III y la zarina María, fue ‘de jure’ el último zar ruso. El 2 de marzo de 1917, Nicolás II abdicó a favor de su hijo Alexis y luego, en nombre de él, a favor de Miguel. Al día siguiente, el gran duque transfirió el poder a la Asamblea Constituyente de Rusia y luego residió en el palacio imperial de Gatchina, cerca de San Petersburgo, hasta que los bolcheviques lo deportaron a Perm. Nicholas Johnson decidió unirse a Miguel en Perm.

El 13 de junio de 1918, tanto Miguel como Johnson fueron capturados por el grupo de “chekistas” -agentes del servicio secreto soviético- que los mataron en un lugar hasta ahora nunca identificado. Sarandinaki, ciudadano estadounidense de ascendencia rusa, señaló que esta vez los investigadores continuarán trabajando en “dos pistas muy buenas” que encontraron durante sus expediciones anteriores.

Según los informes de los asesinos, pudieron localizar un área de un kilómetro de largo y unos cientos de metros de ancho donde los cuerpos pueden ser enterrados con la mayor probabilidad. “Todavía tenemos mucho territorio que cubrir”, dijo Sarandinaki citado por la agencia rusa Sputnik. “Tenemos que buscar sistemáticamente”.

Sarandinaki dijo que su equipo ahora cuenta con el apoyo de grandes corporaciones rusas así como de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Utilizando equipos especiales, los científicos, incluidos los arqueólogos de las ciudades rusas de Gatchina y Azov, buscan cambios en la composición del suelo. “Cuando encontramos anomalías, las marcamos y luego continuamos trabajando con ellas. Tenemos que tener mucho cuidado”, dijo Sarandinaki.

Los expertos estadounidenses llevaron a Rusia sus herramientas de búsqueda, algunas de ellas no conocidas en Rusia. “Compartimos nuestros métodos con colegas rusos. Tenemos un intercambio de opiniones muy fructífero, que puede ser útil en el futuro”, agregó Sarandinaki. Reconoció que los residentes locales están muy interesados ​​en las búsquedas y tratan de ayudar lo más posible: “La gente ve que algo bueno está sucediendo y quieren ser parte de la historia”, dijo.