Casa de Windsor

Enferma y solitaria, así fueron los últimos y oscuros días de la princesa Margarita

Una amiga de la princesa, fallecida hace 18 años, relató cómo la hermana de Isabel II sufrió una “pérdida total” de su independencia a causa de sus enfermedades.

Por S.C.

La princesa Margarita de Inglaterra, víctima del cáncer y de distintos derrames cerebrales que la dejaron ciega e incapacitada, perdió por completo su independencia y sus últimos días antes de morir en febrero de 2002 fueron “insoportables”, según relató recientemente su amiga más cercana, Lady Elizabeth Cavendish.

La aristócrata relató que los días que precedieron a la muerte de Margarita, a los 71 años, fueron “difíciles”. “Lo que creo que fue peor, debido al derrame cerebral, es la pérdida total de independencia”, dijo Cavendish al ser entrevistada para el documental The Queen’s Diamond Decades. “Ella dijo: ‘realmente no puedo hacer nada por mí misma’ y yo sentí que la alegría en su vida se había ido”. “Ella fue una maravillosa, maravillosa amiga para mí”, agregó.

Margarita murió el 9 de febrero de 2002, después de una serie de accidentes cerebrovasculares que la dejaron con problemas de visión y movilidad reducida. Su muerte se produjo en el mismo año en que la Reina celebró su año del Jubileo de Oro y pocas semanas antes de que su madre, la Reina Madre, falleciera a los 101 años. Había pasado los últimos años de su vida casi recluida a causa de sus problemas de salud y era víctima de un cáncer de pulmón, la misma enfermedad que mató a su padre, el rey Jorge VI, en 1952.

Apodada la princesa rebelde, la vivaz princesa Margarita dio mucho de qué hablar en los años 50 y 60 por sus “locuras” e hizo temblar las tradiciones y los convencionalismos. Se casó en 1960 con Antony Armstrong-Jones, fotógrafo de moda y de cine un tanto bohemio, tras haber tenido que renunciar a su amor por el jinete Peter Townsend, divorciado. Ese romance fue toda una explosión mediática y se cree que su boda con el fotógrafo fue, en gran parte, una forma de olvidar a su verdadero amor.

Devota amiga, fue Lady Cavendish quien le presentó a “Tony” organizando una cena con amigos para que se conocieran “por casualidad”. Sin embargo, una vez que se anunció su compromiso, Cavendish escribió una carta de precaución algo profética al preguntarle a Margarita si estaba bastante segura, “porque no siempre sabrás dónde está y no siempre querrá decírtelo”.

Margarita y Armstrong-Jones se divorciaron en 1978, tras el enésimo escándalo causado por sus infidelidades, difundido por la prensa. Víctima de una depresión por no haber podido nunca encontrar el papel y el protagonismo indicados, la hermana menor de Isabel II se convirtió en la princesa más escandalosa de los años 70, causando conmoción su aventura con un muchacho muchos años mayor que ella, Roddy Llewellyn.

La princesa pasó los últimos años de su vida sufriendo graves problemas de salud, causados por su adicción al tabaco y al alcohol, y de a poco desapareció de la vida pública. En 1998, Margarita sufrió un derrame cerebral leve y tuvo un segundo accidente cerebrovascular en 2000. Al año siguiente, otro ACV perjudicó su visión y afectó su lado izquierdo. Las últimas apariciones públicas de Margaret fueron en agosto de 2001 en la celebración del cumpleaños número 101 de su madre y en diciembre en la celebración del cumpleaños número 100 de su tía, la princesa Alicia. Su funeral se celebró en la Capilla de St. George y su cuerpo fue incinerado. Sus cenizas hoy reposan sobre la tumba del que, según ella dijo, fue el único hombre que la amó en su vida: su padre.

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