Familia Real Britanica

Los líos familiares de Isabel II a lo largo de sus 68 años de reinado

Aunque salió airosa de los problemas que ha protagonizado la Casa de Windsor desde que ella llegó al trono. Ellos son las “ovejas negras” de la realeza británica.

Por S.C.

    El rey que abdicó por amor

    Isabel II llegó al trono británico casi por accidente. Hija del segundo hijo del rey Jorge V, ni ella ni su padre estaban destinados a heredar el trono. Pero no contaban con que su “tío David” abdicaría dramáticamente en 1936 para poder casarse con una mujer que todo el mundo odiaba en Gran Bretaña. La princesa Isabel de York tenía 10 años cuando vio a su padre catapultado al trono en plena crisis constitucional y a las puertas de la Segunda Guerra Mundial. Se puede decir que su historia estuvo marcada por controversias ajenas desde el principio.

    Indudablemente, el “tío David” fue el protagonista del evento más grave que alguna vez sucedió en la casa de Windsor, por el alcance de los hechos, el impacto en los tiempos, el dramático contexto histórico y su papel como soberano gobernante. Nacido con el nombre de David, sospechoso de simpatías pro-nazis, se casó en 1937 con la burguesa Wallis Simpson, estadounidense y dos veces divorciada ante un Imperio azorado. La princesa Isabel estuvo presente en la coronación de su padre ese mismo año.

    La suya fue una decisión entre romántica y alocada para la percepción de la época, la cual ni el gobierno ni la Iglesia Anglicana del Estado podían aceptar y que causó un gran escándalo, hasta el punto de poner en peligro el futuro de la dinastía y de la institución monárquica. El escándalo fue tal en el Reino Unido que la palabra “abdicación” está absolutamente mal vista por la Casa de Windsor, los recuerdos son muy amargos, y por eso Isabel II prometió reinar hasta el último día de su vida.

    Margarita, la princesa del mal de amores

    Apodada la princesa rebelde, la enérgica princesa Margarita, hermana menor de la reina, dio mucho de qué hablar por sus locuras e hizo temblar las tradiciones y los convencionalismos. Se casó en 1960 con Antony Armstrong-Jones, fotógrafo de moda y de cine un tanto bohemio, tras haber tenido que renunciar a su amor por el jinete Peter Townsend, divorciado.

    La pareja se divorció en 1978, tras el enésimo escándalo causado por sus infidelidades, difundido por la prensa. Víctima de una depresión por no haber podido nunca encontrar el papel y el protagonismo indicados, Margarita se convirtió en la princesa más escandalosa de los años 70, causando conmoción su romance con un muchacho muchos años mayor que ella, Roddy Llewellyn.

    La princesa pasó los últimos años de su vida sufriendo graves problemas de salud, causados por su adicción al tabaco y al alcohol, y de a poco desapareció de la vida pública. Su muerte, en febrero de 2002, afectó seriamente a su madre, la anciana reina madre, que moriría semanas más tarde a los 101 años de edad.

    Esplendor y muerte de Diana

    Madre del príncipe Harry (y de su hermano mayor, William) estuvo en el centro de una separación de la familia real que tuvo lugar en dos etapas, antes de convertirse en un auténtico terremoto para la corte y para la reina Isabel en el momento de la muerte prematura de la “princesa del pueblo”. Tras la separación de Carlos y Diana, en 1992, y el incendio del castillo de Windsor ese mismo año, la reina celebró sus 40 años de reinado diciendo que fue “un año horrible”.

    En 1993, el primer paso fue aliviar sus compromisos oficiales en la corte, después de su separación del príncipe Carlos. En 1996, se produjo la revocación de todo cargo residual de representación, con la pérdida adjunta del título de Su Alteza Real, ordenada por la soberana después de la puesta en escena pública en la televisión de las recriminaciones conyugales contra el heredero al trono.

    La reina fue muy criticada por su falta de compasión cuando, en 1997, Diana falleció en un accidente de automóvil. Mientras que la población, de duelo, presentaba millones de flores frente a la verja del Palacio de Buckingham y del de Kensington, el príncipe Carlos y la reina Isabel II se atrincheraron en su propiedad de Balmoral (Escocia). Pese a la ola de indignación que recorrió el país, la soberana no salió de su silencio hasta la víspera del funeral, cuando ofreció un excepcional discurso televisado.

    Los escándalos de la duquesa de York

    El 1992 fue un “annus horribilis” para la reina, que tuvo que enfrentar los inestables matrimonios de tres de sus cuatro hijos. La separación más dura fue la del príncipe heredero, Carlos, y la princesa Diana, tras once años de tumultuoso matrimonio. Se divorciaron cuatro años después. Ese mismo año, el príncipe Andrés, segundo hijo de Isabel II, se separó de Sarah Ferguson, fotografiada con los pechos descubiertos al borde de una piscina en el sur de Francia junto a su asesor financiero lamiéndole los dedos de los pies.

    Estuvo en el centro de atención en 1996, a raíz de su escandaloso divorcio condimentado por traiciones cruzadas por el Príncipe Andrés, hermano menor de Carlos y tercer hijo de la reina y el Duque de Edimburgo; dejada de lado casi de inmediato por la acción debido a las incomodidades provocadas. A pesar de su divorcio, en 1996, Andrés y Sarah mantienen buenas relaciones y la duquesa de York todavía vive en el domicilio de su exesposo.

    Amigo de un pedófilo

    Su retiro de la escena pública es un hecho de hace unas semanas y no fue voluntario. Por el contrario, fue impuesto por circunstancias de oportunidad (y decidido por la reina bajo la presión de Carloa, según algunos medios) tras la reaparición de denuncias sobre las viejas relaciones con Jeffrey Epstein, el multimillonario, amigo de muchos ricos y poderosos, acusado de abuso sexual de chicas muy jóvenes, muerto en una prisión estadounidense.

    La amistad que mantuvieron en el pasado el príncipe Andrés y Epstein le costaron unas acusaciones particularmente graves desde que este último, sospechoso de haber explotado sexualmente a menores, se suicidó en prisión. Una estadounidense, Virgina Roberts, afirma que fue forzada a tener relaciones sexuales con el príncipe Andrés cuando era menor y se encontraba bajo el yugo de Epstein.

    Cuando trató de defenderse en la BBC, el príncipe dio una imagen desastrosa, con unos desmentidos juzgados poco convincentes, sin dar muestras de arrepentimiento por su amistad con Epstein y dedicando poca empatía a las víctimas. Muchas de las empresas y universidades con las que colaborara decidieron prescindir de él, y desde entonces, se tuvo que retirar de la vida pública y trata de ser discreto.

    La sorprendente retirada de Harry

    Cuando nació Enrique, el 15 de septiembre de 1984, era tercero en el orden sucesorio, una posición que exigía un comportamiento ejemplar. Sin embargo, el enérgico pelirrojo confesó a los 17 años haber fumado cannabis y su afición por las fiestas regadas de alcohol lo convirtió en una de las personalidades favoritas de la prensa sensacionalista.

    Los tabloides publicaron innumerables fotos del joven príncipe, frecuentemente a la salida de bares y discotecas y en compañía de bellas jóvenes aristócratas, o de la que fue su novia en diferentes períodos, la zimbabuense Chelsy Davy. En 2005 cometió un grave error al aparecer en una fiesta de disfraces vestido de oficial nazi. Tras aquel escándalo, este gran deportista, apasionado por el rugby, entró en la prestigiosa academia real militar de Sandhurst.

    En 2008, tras una indiscreción de la prensa, se supo que se encontraba en misión en Afganistán, por lo que todo el país le acompañó en su decepción cuando tuvo que ser repatriado de urgencia por motivos de seguridad. Y a partir de ahí empezó a cosechar éxitos mediáticos como cuando fue testigo de honor en la boda de su hermano en 2011, o cuando un año después presidió la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres.

    Pero lo que pareció transformarlo definitivamente fue conocer en 2016 a la actriz estadounidense Meghan Markle, que en apenas dos años revolucionaron a la monarquía. Ahora el príncipe y la duquesa de Sussex anunciaron el miércoles, para sorpresa general (incluso de la reina), que renunciaban a sus funciones reales. La pareja, que aportó un aire fresco a la monarquía, quiere ser financieramente independiente e instalarse en Norteamérica a tiempo parcial.

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