Delphine Boël, hija del rey

Los diarios belgas estallaron contra el rey Alberto: “Demostró su egocentrismo”

“Sólo el rey lo seguía negando”, publicó Le Soir en un duro editorial: ni “generosidad” ni “nobleza de espíritu”.

Por S.C.

La diarios belgas se mostraron muy críticos con el ex rey Alberto II después de que él reconociera la paternidad de una hija nacida fuera del matrimonio hace veinte años, un gesto que para muchos en su país llega “demasiado tarde” y es una muestra de su “egocentrismo”. Después de verse obligado a someterse a una prueba de ADN, Alberto II reconoció el lunes por la noche que era el padre biológico de Delphine Boël, una artista plástica de 51 años que siempre defendió haber nacido del largo romance entre su madre, la aristócrata Sibylle de Sélys Longchamps y el entonces príncipe Alberto.

“Sólo el rey lo seguía negando”, publicó Le Soir en un duro editorial. Para el diario francófono, este gesto debería haber llegado “hace 20, 10, 5 años”, algo que le habría honrado ya que esta paternidad “era evidente”. En este asunto, es un rey, “el corazón de una institución, que por su negación, no dio ejemplo”, agrega el diario. Tras la prueba de ADN, asumir la responsabilidad de la paternidad “no exige ninguna generosidad, ninguna nobleza de espíritu”, dice el diario Het Laatste Nieuws. “Demuestra terquedad, egocentrismo y el hecho de que estaba viviendo en otro mundo”, agregó.

El prestigioso diario La Libre Belgique considera que el reconocimiento del rey Alberto es “un gesto de apaciguamiento” y se pregunta si “la principal interesada no encontrará en estas palabras frías y distantes el reconocimiento no sólo legal sino también social y emocional que estaba esperando”. “Las conclusiones científicas indican que es el padre biológico de la señora Delphine Boël”, rezaba el comunicado del lunes, según el cual el monarca decidió “poner fin a este doloroso procedimiento con honor y dignidad”.

“Sigue confirmando esa falta de amor”

Los abogados del monarca se cuidaron en su comunicado de precisar que Alberto II “no estaba implicado en ninguna decisión familiar, social o educativa” sobre su hija y lamenta que el proceso legal, iniciado en 2013, “no respetó la vida privada de las partes”. Alberto II llegó al trono tras la muerte de su hermano Balduino, que no tuvo descendencia con la reina Fabiola, y veinte años después abdicó en favor de su hijo, el actual rey Felipe. Casado desde hace más de 60 años con la italiana Paola Ruffo di Calabria, Alberto fue padre, además, de la princesa Astrid y del príncipe Laurent. Pese a los continuos rumores plasmados en una biografía no autorizada de la reina Paola en 1999, siempre negó ser el padre de Delphine Boël.

El lunes, Alberto II “detuvo de alguna manera la batalla legal y acepta que Delphine Boël se convierta en su cuarto hijo”, anunció su letrado Alain Berenboom. Para su hija, “es claramente un alivio sentir que a través de la justicia de este país (…) se le dio la razón”, subrayó su abogado Marc Uyttendaele, para quien su “sufrimiento” sigue presente. “Hoy ya no es una paria, ha ganado su caso. No es algo trivial, lo hizo al precio de una dura lucha para ella. El hecho de no ser amada. El comunicado de prensa sigue confirmando esa falta de amor”, agregó Uyttendaele.

La incógnita ahora planea sobre la herencia de Delphine a la muerte del ex soberano, que ahora tiene 85 años. Preguntado en la cadena RTL, su abogado Uyttendaele se limitó a señalar que su cliente es “un hijo legítimo como cualquier otro”. Sobre su inclusión en la linea sucesoria y la asignación de una dotación económica por el palacio real, el profesor de la Universidad Católica de Lovaina, Vincent Dujardin, descartó esta opción en una entrevista publicada por La Libre Belgique. “Para tener derecho a ascender al trono, un hijo de rey debe nacer de un matrimonio legítimo y consentido por el gobierno, porque la elección de una reina puede tener consecuencias políticas”, explica Dujardin.

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