Belgica

El “príncipe maldito” de Bélgica apoya los duques de Sussex: “Una persona no debe ser propiedad de su familia”

El impopular príncipe Laurent, hermano del rey Felipe hubiera deseado hacer lo mismo: “Fui castigado por eso”.

Por S.C.

El príncipe Laurent, tal vez la persona más impopular de la familia real de Bélgica, respaldó públicamente al llamado “Megxit” de los duques de Sussex, diciendo que entiende el sentimiento “inaceptable” para la realeza de ser un objeto en lugar de una persona real. El hijo del exrey Alberto II y hermano de Felipe I, que a lo largo de los últimos años habría querido abandonar la familia real de la misma forma, ofreció su apoyo al príncipe Harry y a Meghan Markle después de su dramática decisión de retirarse de las funciones públicas y mudarse a Canadá.

“La decisión del príncipe Harry prueba una cosa [sobre ser real], y es que eres un objeto. Eso es inaceptable”, reflexionó Laurent, quien en los últimos años ha tenido una relación tensa con su familia y el gobierno belga y en más de una ocasión amenazó con abandonar la casa real. “Una persona no debe ser propiedad de su familia o de un gobierno. O debería ser compensado por ello. Es por eso que nunca estuve de acuerdo con eso. Y fui castigado por eso”, reconoció Laurent en declaraciones publicadas por los diarios belgas Het Laatste Nieuws y Het Nieuwsblad.

Laurent, de 56 años, recibió una rebaja de sueldo de US$ 350.000 a US$ 39.000 después de que los legisladores belgas votaran para “castigarlo” por ignorar la prohibición de reunirse con dignatarios extranjeros. “Espero que eso cambie, porque no quiero ser víctima de personas arcaicas. Ya no quiero ser propiedad de una estructura, un gobierno o un estado”, lamentó Laurent, quien levantó una severa polémica sobre el papel de la monarquía después de tuitear una foto de sí mismo con uniforme naval en una fiesta de la embajada china en Bruselas para conmemorar el 90 aniversario de la fundación del Ejército Rojo.

Apodado por la prensa belga como “Le prince maudit” (príncipe maldito) porque todo le sale mal, Laurent reclama que la reducción en su dotación real, proveniente de los aportes de contribuyentes, fue una “violación de sus derechos humanos” y manifiesta su descontento cada vez que puede. También fue criticado previamente por un viaje no autorizado de 2011 a la República Democrática del Congo, una antigua colonia belga, y por asistir a reuniones en Libia cuando el dictador Muammar Kadaffi todavía estaba en el poder. “La gente me ha molestado constantemente y me ha dicho que tenía que encontrar mis propios proyectos. Pero cuando hago algo, me sabotean”, dijo en 2015. “Me han estigmatizado”, se quejó.

La disputa se ve exacerbada por la frustración de Laurent con el gobierno por no apoyarlo en una disputa con el Estado libio por más unos US$ 55 millones que Kadaffi le habría prometido por un plan forestal fallido. Las relaciones con la familia real belga, que una vez comparó con la “Stasi” (la policía secreta soviética), no mejoraron después de que su padre Alberti II abdicó a favor del rey Felipe en 2013. Siempre desafiante, Laurent apareció en público con Delphine Boël, su supuesta media hermana, en una muestra de apoyo al artista aristocrático que ha librado una batalla legal para obligar a Alberto II a reconocerla como su hija biológica.

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