Familias Reales de Europa

Las dos ramas rivales de la dinastía Saboya vuelven a enfrentarse por el derecho sucesorio al trono de Italia

Los descendientes del rey Umberto II y los duques de Aosta se enfrascaron en una nueva disputa sobre la herencia de una corona inexistente.

Por Darío Silva D’Andrea | @dariosilvad

Las dos familias de la Casa de Saboya que reclaman el desaparecido trono de Italia vuelven a enfrentarse después de que el príncipe Emanuel Filiberto (nieto del último rey italiano) aboliera la “Ley Sálica”, que prohíbe que las mujeres de la familia tengan derechos sucesorios, para ubicar a sus dos hijas en la línea hereditaria. Por otro lado, la familia rival de los Saboya-Aosta, reclama que tal medida rompe los pactos fundamentales de la dinastía sellados en el siglo XIX.

Emanuel Filiberto, que se autoproclama heredero legítimo de la corona italiana, realizó cambios en su estructura para permitir que las princesas Luisa y Victoria ostenten derechos sucesorios, una reforma que llega 72 años después de que el país aboliera la Monarquía y expulsara a todos los miembros de la dinastía Saboya, acusándolos de haber colaborado con el régimen de Benito Mussolini y de haber firmado las leyes que discriminaban a los judíos.

Mediante un “decreto” firmado el pasado 28 de diciembre, Emanuel Filiberto (titulado príncipe de Venecia y Piamonte) oficializó la ruptura de la ley concediendo, además, títulos nobiliarios para sus dos hijas: la princesa Vittoria fue nombrada Princesa de Carignano y marquesa d’Ivrea, en tanto su hermana, Luisa, se convirtió en Princesa de Chieri y condesa de Salemi. Ambas son bisnietas del rey Umberto II y de su esposa, María José de Bélgica, quienes fueron expulsados del trono en 1946.

La decisión de Manuel Filiberto de incorporar a sus hijas a la línea sucesoria responde a la necesidad de quitar la herencia a los duques de Aosta, que se proclaman legítimos herederos del trono italiano.

La reacción de la familia rival

Reunidos en un “consejo de senadores del reino”, los miembros de la casa de Aosta rechazaron el decreto de su primo considerando que “hasta la restauración de la monarquía constitucional, la Ley Salica es inmutable”. “El estado está gobernado por un gobierno monárquico representativo. El trono es hereditario de acuerdo con la ley Salico”, dicen citando el Estatuto dinástico firmado en 1848 por el rey Carlo Alberto de Cerdeña, antepasado de la familia real italiana.

“Está claro para todos que solo en el ejercicio efectivo de sus poderes y en el contexto de una nueva Constitución, la Corona y las Representaciones legítimas de los italianos (las dos ramas del Parlamento) podrían proceder a cualquier cambio al Estatuto, “ley perpetua e irrevocable de la monarquía”, había declarado el monarca.

Finalmente, el duque de Aosta recordó que en 1960 el rey Umberto II escribió desde su exilio en Portugal sobre la inmutabilidad e inviolabilidad “de la Ley de nuestra casa, en vigor durante 29 generaciones y respetada por los 43 jefes de familia”. Para el Consejo de Senadores del Reino, la palabra del último monarca italiano “fue y es la Palabra Constitucional del Rey: la única válida”.

Dos familias para un trono inexistente

La casa real italiana está dividida desde hace décadas y la rivalidad llegó al punto de que los dos pretendientes al trono se enfrascaron en una feroz pelea durante una fiesta por el matrimonio de los príncipes de Asturias en 2004. Por un lado, el pretendiente del trono es el príncipe Emanuel Filiberto, nieto del último rey de Italia, Umberto II, y de la reina María José. Casado con la actriz Clotilde Coureau, tiene dos hijas, las mencionadas princesas Luisa y Victoria.

El único hijo de Umberto II, Víctor Manuel, fue despojado de su herencia después de haberse visto envuelto en escándalos relacionados con la mafia italiana y con la prostitución. Tras ello, Emanuel Filiberto tomó la posta en una jefatura dinástica que también le disputa su tío, Amadeo, duque de Aosta, y desde entonces lo ha intentado todo (incluso cantar y bailar por TV) para ganarse el cariño de los italianos.

En 2006 María Pía, María Gabriela, María Beatriz de Saboya (hijas del rey Umberto II) reconocieron al duque de Aosta, como el jefe indiscutido de la Casa Real rechazando a su hermano Víctor Manuel a causa de su desprestigio y de un matrimonio con una excampeona olímpica de esquí acuático que no fue reconocido por el rey. El Estado italiano (que levantó la prohibición de que los varones de la dinastía pisen el país en 2000) no lo considera un hombre confiable.

La familia de los duques de Aosta es, de hecho, una rama de la Casa de Saboya que desciende de Amadeo, tercer hijo del rey Víctor Manuel II, quien fue proclamado rey de España en 1871 y, tras su abdicación, tomó el título de duque de Aosta. Sus descendientes se distinguieron con el tiempo a través del compromiso multifacético de personalidades extraordinarias, como Manuel Filiberto II, comandante del Ejército, y Luigi Amedeo, duque de Abruzos, dos veces circunnavegador del mundo, atrevido escalador, participante en la expedición al Polo Norte, colonizador de Somalia.

La rama Aosta de la familia real italiana tiene mejor reputación en Italia. El duque Amadeo es descendiente del rey Víctor Manuel II e hijo de la princesa Irene de Grecia (tía paterna de la reina Sofía de España). Casado en primeras nupcias con la princesa Claudia de Orleáns (de la casa real francesa), tuvo dos hijas y un hijo, el príncipe Aimón (duque de Puglia), quien se perfila como el siguiente en la línea sucesoria a un trono inexistente.

“Amadeo de Saboya se había casado «comme il faut» con la princesa Claudia de Orléans, hija de los Condes de París, y tenía una excelente relación con su tío Humberto II”, explica el historiador Amadeo Rey-Cabieses. “Si a eso añadimos que la Norma Transitoria XIII de la Constitución Italiana impedía que Humberto II y su descendencia masculina pisaran suelo italiano, veremos lo difícil que fue para Víctor Manuel hacerse reconocer y amar por muchos monárquicos italianos”.

El historiador traza el paralelismo entre los dos primos rivales: “Amadeo, que sí vivía en Italia, se dejaba querer por éstos, hasta llegar a proclamarse Duque de Saboya, es decir, Jefe de la dinastía. Su hijo Aimone, siguiendo las tradiciones monárquicas, se casó con la princesa Olga de Grecia, mientras que Manuel Filiberto contrajo matrimonio con la actriz Clotilde Coureau. Es cierto que Víctor Manuel es hijo del último rey, pero muchos dudan que pueda ser considerado lo que los expertos llaman «dinasta»”.

La mayoría de los monárquicos italianos, especialmente los jóvenes del Frente Monárquico Juvenil (FMG), que pertenece a la Unión Monárquica Italiana (UMI), quisieran que Aimon de Saboya-Aosta fuera el Rey de Italia de restaurarse la monarquía. A principios del siglo XX, San Pío de Pietrelcina le profetizó a la última reina de Italia que la monarquía caería pero que un día volvería a reinar un príncipe de otra rama de la Casa de Saboya.

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