Obituarios

Obituario: La infanta Doña Pilar de Borbón, alma y corazón de la familia real española (1936-2020)

La hermana del rey Juan Carlos repartió vida entre el exilio y España. En 1967 renunció a sus derechos a la sucesión a la Corona para casarse con alguien que no tenía sangre real.

Por S.C.

La espontaneidad y la franqueza que caracterizaron a la infanta Pilar de Borbón en sus declaraciones públicas le hicieron ganarse la fama de ser la Borbón más “campechana”, locuaz y mediática, y ello no le evitó verse envuelta en controversias en más de una ocasión. “Me pregunten lo que me pregunten, contesto lo que me da la gana”, solía decir. Como muestra de su carácter directo, “Doña Pi”, como era popularmente conocida, no tuvo reparos en reconocer que tenía cáncer de colon y que se sometió a una operación delicada en febrero de 2019 en la que le quitaron “metro y medio de tripa”.

Aunque no rehuía los micrófonos, su genio le llevó a veces a descalificar las “chorradas” (tonterías) que le preguntaban los periodistas o los programas del corazón, de los que decía que eran “pornografía”, porque “desnudan a la gente en público hablando de cosas que no conoce nadie”. Preguntada en un ocasión por la actual reina, doña Letizia, Pilar no dudó en afirmar que era “mucho mejor y más lista” que la fallecida princesa Diana de Gales y que estaba preparada para casarse con su sobrino y asumir que la vida en palacio era “casi como un convento”. Aunque agradecía el apoyo de la reina Letizia a su feria de beneficencia, una vez dijo que no era fácil que la esposa de Felipe VI donara ropa: “Es una talla complicada. La mía, por gorda, y la suya, por delgada”.

“Nadie es culpable hasta que los jueces no lo digan. Con lo cual, a callar”, zanjó la pregunta de un periodista que la consultó sobre los delitos de los que se acusó a Iñaki Urdangarin, esposo de su sobrina, la infanta Cristina. Aunque tampoco le gustaba hablar de política, una vez manifestó públicamente: “Los políticos en este país deberían ocuparse de España y no de sí mismos y de sus partidos. La mayoría están por ocupar un puesto y estar en La Moncloa como sea”. La hermana del rey emérito, don Juan Carlos, también discrepó igualmente con la exhumación del general Francisco Franco: “Para qué quitarlo de ahí. Es como si me dicen ‘quite usted a Felipe II’. Pues no, no me parece bien”.

Nacida en la ciudad francesa de Cannes, al borde del Mediterráneo, el 30 de julio en 1936, pocos días después del estallido de la Guerra Civil, doña María del Pilar Alfonsa Juana Victoria Luisa Ignacia de Todos los Santos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias fue una mujer temperamental y de carácter fuerte que dedicó buena parte de su vida a labores benéficas y a la afición al mundo del deporte, en particular, a la hípica.

“Mi padre, que se marchaba para participar en la guerra, siempre recuerda que me vio y dijo… ‘¡qué horror!’ y se marchó. A los padres jóvenes el primer niño siempre les parece muy feo”, dijo Pilar en una entrevista. Sus hermanos son el rey Juan Carlos, nacido en Roma en 1938, la infanta Margarita, nacida en 1939, y el infante Alfonso, fallecido a los 14 años de edad. El exilio de la Familia Real española llevó a doña Pilar a vivir sus primeros años entre Francia, Italia y Suiza -“tuve una infancia maravillosa y vivíamos divinamente, aunque sin lujos”, rememoraba.

Durante sus primeros años Pilar y sus hermanos vivieron con sus padres en Cannes, Roma y en Suiza, concretamente en Lausana, país neutral durante la Segunda Guerra Mundial, junto a la reina Victoria Eugenia de Battenberg, su abuela. Allí, la reina abuela, nieta de la reina Victoria de Inglaterra, instruyó a sus propias nietas con clases de protocolo y buenos modales. La anciana monarca deseaba que sus nietas alcanzaran un matrimonio “bien” que sacara a la casa de Borbón del ostracismo al que era sometida desde 1931. Al finalizar la guerra civil, los condes de Barcelona se mudaron a Estoril, en la costa portuguesa cerca de Lisboa, pero el exilio temporal se convirtió en décadas de aislamiento solitario ante la indecisión del generalísimo Franco, quien siempre afirmó que restablecería la monarquía.

En julio de 1967 se casó en Portugal con Luis Gómez-Acebo, aristócrata, pero sin linaje real. Ella misma reconoció que “estuvo en la mente de todos”, entre ellos su familia, emparejarla con Balduino, el rey de los belgas, pero eligió “casarse por amor”. Su enlace “morganático” (es decir, entre personas de distinto rango social) obligó a la primogénita de don Juan de Borbón y de doña María de las Mercedes a desmarcarse de la línea sucesoria en virtud de la Pragmática Sanción de 1776 del rey Carlos III sobre matrimonios de los miembros de la Familia Real, algo de lo que nunca se arrepintió. De no haber existido prevalencia del varón en la sucesión a la Corona, la nieta de Alfonso XIII hubiera podido haber aspirado a ser reina, pero renunció a cualquier derecho siete años antes de que lo hiciera también su padre en favor de su hijo Juan Carlos.

Gómez-Acebo falleció en 1991 con 57 años a causa de un cáncer linfático, lo que hizo que la infanta Pilar quedara al cuidado de sus cinco hijos -María de Fátima Simoneta Luisa (1968), Juan Filberto Nicolás (1969), Bruno (1971), Luis Beltrán (1973) y Fernando Humberto (1974)-, tres de ellos menores de edad por entonces. “Tuve que poner orden, que es lo que toca cuando se pasa por una enfermedad larga”, dijo la duquesa de Badajoz ante la situación que se encontró al enviudar.Enfermera de formación, doña Pilar “no tuvo que preocuparse por nada hasta que falleció Luis”, contó uno de sus amigos, pero al morir don Luis “se le vino el mundo encima porque tenía cinco hijos que no siempre ha sido fácil educar en solitario”.

Mujer viajera por las circunstancias del exilio y por afición, hablaba francés, inglés, italiano y portugués, pero además estuvo vinculada al mundo del deporte durante toda su vida. Así, fue la presidenta de la Federación Ecuestre Internacional durante más de diez años, de 1994 a 2005, lo que le permitió también ser miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) durante esta etapa y la primera española en ostentar esta distinción. También formaba parte del Consejo de Honor del Comité Olímpico Español (COE). Su presidente, Alejandro Blanco, destacó los “valores y pasión” de doña Pilar de Borbón, que también desempeñó un importante papel en las candidaturas de Madrid para los Juegos Olímpicos de las ediciones de 2012, 2016 y 2020.

Además de los Borbones y de los Gómez-Acebo, doña Pilar tuvo una segunda ‘familia’, como fue la asociación Nuevo Futuro, de la que fue presidenta de honor e icono de su rastrillo solidario anual. Su contacto con la ONG Nuevo Futuro fue a través de una amiga, que la invitó a participar con la cámara de fotos Polaroid que compró en Estados Unidos en su viaje de boda, un año antes de que la asociación se creara. “Me gustó la idea desde el primer día”, recordaba “Doña Pi”, como era conocida popularmente. Su vocación de ayuda a los demás la llevó a estudiar enfermería en Lisboa siguiendo la estela de su abuela Victoria Eugenia, quien fundó el cuerpo de enfermeras de la Cruz Roja.

La tía de Felipe VI, que se definía como una persona con “las espaldas muy anchas”, se vio envuelta en la polémica en abril de 2016 al publicarse los llamados papeles de Panamá, en los que, como otros famosos, se desvelaba que fue propietaria de una sociedad desde 1974 hasta poco días después de la llegada al trono de Felipe VI. La infanta alegó que no incumplió “ninguna obligación que exigiera la legislación tributaria española” y negó que la disolución de la sociedad tuviera algo que ver con la abdicación de Juan Carlos I o la proclamación de su sobrino. Según su relato, a raíz del frustrado intento de ETA de secuestrar a su padre y a su marido, éste decidió iniciar actividades profesionales “alejadas de España”, para lo que el anterior propietario le cedió la titularidad.

María del Pilar de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, duquesa de Badajoz y vizcondesa viuda de La Torre, nació en Cannes (Francia) el 30 de junio de 1936 y murió en Madrid (España) el 8 de enero de 2020.