Familia Real Britanica

En 2020, la Casa de Windsor tendrá el desafío de reducir gastos para recuperar su popularidad

Tras el escándalo del príncipe Andrés, los periódicos reclaman una severa reducción de los miembros de la familia real, una idea apoyada por el príncipe Carlos.

Las relaciones del príncipe Andrés con el financiero fallecido Jeffrey Epstein, acusado de explotación sexual de menores, llevaron a la monarquía británica a una crisis y aumentaron la presión para que reduzca sus gastos en pos de recobrar popularidad. Mientras tanto, el príncipe heredero del trono, Carlos, que se está preparando para suceder a su madre, de 93 años, quiere que la familia real vuelva a ser “un núcleo reducido de miembros de alto rango que trabajan a tiempo completo”, dice Penny Junor, autora de numerosos libros sobre la monarquía, incluyendo “The Firm” (La empresa). “El hecho de que Andrés se pegara un tiro en el pie facilita las cosas”, dijo Junor.

El príncipe Andrés es acusado de haber tenido relaciones sexuales con una menor de edad que fue presionada por Epstein. Sus argumentos de defensa, que fueron vistos como débiles, asi como su falta de empatía hacia las jovencitas presentadas como víctimas, derivaron en un apresurado retiro de Andrés de toda actividad pública el mes pasado tras una entrevista que desató una enorme controversia.

“El príncipe Andrés fue desmantelado, si existe esa palabra”, dijo el historiador y biógrafo Robert Lacey, asesor de la aclamada serie de Netflix The Crown . “A riesgo de sonar melodramático, realmente lo compararía con 1936 y la abdicación de Eduardo VIII. De lo que estamos hablando es de la eliminación de un miembro de la familia real como resultado de la opinión pública. Incluso se puede comparar con 1649, cuando Carlos I fue ejecutado”. “Este es un recordatorio de que lo que era una institución de poder absoluto ahora depende en última instancia del consentimiento y la aprobación de las comunidades que busca representar, y Andrés falló a este respecto”, agregó el experto.

Entre tanto, 2019 también fue testigo de otros problemas de imagen como la ira del príncipe Enrique y su esposa Meghan frente a la prensa sensacionalista, y el accidente de automóvil provocado en enero por el esposo de la reina Isabel, Felipe. Ante estos incidentes, el diario The Guardian estimó que “La Firma perdió la mano” y muchos expertos en realeza pronostican que habrá una disminución en el nivel de vida de la familia, muchos de cuyos miembros tienen un rango que les asegura una remuneración. Esta semana la prensa, incluido el prestigioso Times, vio en las fotos de la familia que rodeaba a la reina para su discurso de Navidad una pista sobre las intenciones de la monarca: Enrique y Meghan estaban ausentes.

El diario The Telegraph recientemente pidió “racionalizar Windsor SA” y sentenció que “las familias reales numerosas funcionan cuando reinan en una cuarta parte del mundo (como era en la época del Imperio Británico hasta la segunda mitad del siglo XX) no en Gran Bretaña (…) en el límite de la recesión”. “El presupuesto de la monarquía ha sido un dolor de cabeza durante mucho tiempo. Es con eso que atacan los republicanos”, quienes consideran la institución como un resabio de otros tiempos, dijo Jonny Dymond, quien cubre la información sobre la familia real para la BBC.

Pero más allá del apego de gran parte de los británicos a esta dinastía, su imagen se considera un activo publicitario para el Reino Unido. Para Jonny Dymond, la “genialidad” de los Windsor es que actúan un poco como “ministerio del entretenimiento” y han sabido reinventarse a través de las generaciones, “como cuando se relanza un producto”. Pero “cuando Andrés enfrenta tales acusaciones y cuando Enrique y Meghan demandan a los periódicos (…) ¿hacen el trabajo por el que se les paga?. ¡Obviamente no”!, agrega.

La evidencia de los esfuerzos de Carlos por forjar una “monarquía más reducida”, como lo llamó el periódico Daily Mail, surgió por primera vez en las celebraciones del Jubileo de Diamante de la reina, en 2012. Los principales participantes en las festividades fueron la reina; el príncipe Carlos y su esposa, la duquesa de Cornualles; el príncipe Guillermo y su esposa, la duquesa de Cambridge; y el príncipe Harry. Solo esos cinco miembros de la realeza se pararon junto a la reina en el balcón del Palacio de Buckingham para contemplar el rápido paso de la Real Fuerza Aérea británica. Una década antes, en el Jubileo de Oro, cerca de dos docenas de miembros de la realeza llenaron el balcón.

“Carlos ha impulsado durante años la urgencia de una familia real más austera”, escribió el periodista Alex Webb en Bloomberg News. “Al centrarse en un grupo central de miembros de la realeza en línea directa de sucesión, según esta idea, la monarquía podría evitar mejor las preocupaciones sobre su derroche de fondos públicos mientras tantas familias británicas comunes se han visto presionadas a niveles intolerables. También podría evitar que miembros descarriados de la realeza sigan públicamente su propio rumbo en momentos en que posiblemente sea más difícil para una anciana reina Isabel II mantener su clan bajo control”.

Isabel II, de 93 años y casi 68 años de reinado, recibe del gobierno británico una asignación (“Sovereign Grant”, que alcanzó unos 82 millones de libras en el año fiscal 2018-2019) para pagar sus funciones de representación o las de los miembros de su familia, sus empleados y el mantenimiento del Palacio de Buckingham, entre otros. La monarca también se beneficia de un “monedero privado” de unos 20 millones de libras anuales, que en parte redistribuye entre sus familiares pero sobre los cuales el Palacio de Buckingham no da detalles.

Esos fondos proviene de los ingresos que generan los activos equivalentes a 500.000 millones de libras del ducado de Lancaster, propiedad de la realeza desde la Edad Media. Pero más allá de eso, Buckingham tampoco da detalles sobre la fortuna de miembros de la familia como el caso del príncipe Andrés, a quien la prensa le atribuye una asignación anual de 250.000 libras que su madre le daría cada año, además de una pensión militar de 25.000 libras (el hijo de la reina fue piloto de helicópteros en la Royal Navy y fue enviado al Atlántico Sur durante la Guerra de las Malvinas en 1982.

Ademas el duque de York, conocido por su estilo de vida “jet set”, es alojado gratuitamente, al igual que su exesposa Sarah Ferguson, en una residencia real. También se le atribuye un lujoso chalet en Suiza y hay rumores de que vendió hace unos años en 18 millones de libras una propiedad en Sunninghill, que la reina le había donado. “Una de las quejas comunes contra la monarquía es el costo para el contribuyente y la percepción de que muchos miembros de la familia son como “polizones” que viajan en un barco, “y que no trabajan mucho”, dice Penny Junor.

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