Tailandia

Impresionante procesión de barcazas reales pone el broche de oro a la coronación del Rey de Tailandia

Una tradición que se remonta a siete siglos, cubrió una distancia de 3,4 kilómetros y participaron 52 barcazas y 2.400 remeros.

El rey Vajiralongkorn de Tailandia protagonizó este jueves una procesión de barcazas reales en el río Chao Phraya en Bangkok, en un rito tradicional que sirve como culminación y punto final a las ceremonias de coronación que se celebraron el pasado mes de mayo. La procesión fluvial real, una tradición que se remonta a siete siglos, cubrió una distancia de 3,4 kilómetros y en ella participaron 52 barcazas impulsadas por casi 2.400 remeros.

Vajiralongkorn, también conocido como Rama X, el décimo rey de la dinastía Chakri, navegó en la barcaza de 108 años Suphannahong (“Cisne dorado”) junto a su esposa la reina Suthida y su hijo, el príncipe Dipangkorn, no sin recibir el saludo solemne del primer ministro, el general Prayut Chan-ocha, entre salvas de cañones y la música del himno real, antes de embarcar. Miles de tailandeses cubrieron la ruta de la procesión, muchos luciendo ropas amarillas -el color del monarca-, y 160 diplomáticos de 105 países numerosas autoridades tailandesas presenciaron el evento.

La Procesión de Barcazas Reales posterior a la coronación solo se ha celebrado cuatro veces desde los albores de la dinastía Chakri. El rey Rama I realizó este ritual durante su segunda coronación en 1785. Posteriormente, las barcazas se sometieron a un extenso trabajo de restauración y se completaron a tiempo para la ceremonia de coronación de Rama IV en 1851, seguidas de las coronaciones de Rama VI en 1911 y Rama VII en 1925. En 1982, el rey Bhumibol ordenó una gran procesión de barcazas para marcar el bicentenario de la Era Rattanakosin. A lo largo de sus 70 años de reinado, Bhumibol protagonizó 17 procesiones de barcazas reales.

La barcaza del Rey, “Subhannahong”, se construyó durante el reinado de Rama V, pero solo se completó durante el reinado de su sucesor, Rama VI, a tiempo para marcar su segunda coronación en 1911. Hecha de madera de teca, la barcaza de 46 metros tiene la cabeza de un cisne mítico y está adornada con laca dorada y vidrio espejado, una bola cristalina y borlas hechas de cabello de yak que cuelga de la boca. El casco está pintado de negro por fuera y rojo por dentro. El “busabok” (pabellón real) se coloca en el centro, con un trono para el rey y asientos para la familia real. Además, cuenta con el “chatra” (paraguas de siete niveles, emblema de la majestad del rey) y el Abanico Real.

Un año de escándalo

La ceremonia estaba inicialmente programada para el pasado 24 de octubre, pero la Casa Real tailandesa la pospuso para este jueves alegando que “el tiempo y las corrientes fluviales” no eran propicios. Tres días antes de la fecha prevista, la Casa Real había anunciado la retirada de los títulos reales y rangos militares a Sineenat, una joven enfermera de 34 años que había sido nombrada en julio “Noble Consorte Real” (concubina) por el propio rey Vajiralongkorn. La mujer también ocupaba el cargo de presidenta de la Organización de Voluntarios Reales, encargada de limpiar las zonas en los alrededores del tramo del río Chao Phraya por el que ha discurrido la procesión.

El nombramiento en julio de Sineenat como “noble consorte real” (“Chao Khun Phra”) fue el primero en casi cien años, ya que el título había relegado a un pasado en el que los monarcas tailandeses eran polígamos, práctica que se abandonó en el siglo XX y fue abolida legalmente en 1935. Cuando Sineenat, que se haya en paradero desconocido, fue despojada de su título, la Gaceta Real señaló en un anuncio que había “sido desleal a la Corona” al pronunciarse en contra de la reina Suthida “con el deseo de ser nombrada ella misma reina”. Se le retiró además el nombre, pasando a ser conocida ahora como Niramon Ounprom.

Dos meses antes del inusual nombramiento de su real concubina, Vajiralongkorn se había casado por sorpresa, a tres días de su coronación, con la actual reina Suthida Bajrasudhabimalalakshana, una antigua azafata de vuelo que también había formado parte del cuerpo especial de seguridad real. Vajiralongkorn, de 67 años conocido por pasar largas temporadas en Alemania y por su afición a pilotar aviones, tiene siete hijos de sus tres antiguas parejas y, además de ser jefe del Estado desde la muerte de su padre, el venerado Bhumibhol Adulyadej, en 2016, ejerce como protector del budismo, la religión mayoritaria del país.

La procesión real, de esta forma, se produce al final de un año tumultuoso en el que el gobierno militar de Tailandia concluyó después de las primeras elecciones generales desde un golpe de estado en 2014. Los pasos de Vajiralongkorn incluyeron rechazar la sorprendente candidatura de su hermana, la princesa Ubbolratana, al cargo de primer ministro antes de la disputada elección de marzo, además de reprender al ex primer ministro exiliado Thaksin Shinawatra, despedir del palacio a numerosos fucionarios, y tomar el mando de algunas unidades del ejército.

Las acciones de Vajiralongkorn, durante muchas décadas un príncipe díscolo y más interesado en el lujo y las mujeres que en las obligaciones de Estado, demuestran un enfoque diferente de la realeza desde que asumió el trono en 2016 en comparación con su padre. “Él está afirmando poder”, dijo Tamara Loos, profesora de historia y estudios asiáticos en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, quien ha publicado libros sobre Tailandia. “Está creando un nuevo tipo de realeza respaldada por militares y funcionarios cuasi electos”.

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