España

La ciencia confirma que la endogamia deformó a la Casa de Austria, pero Carlos II resolvió el drama

Genetistas estudiaron un árbol genealógico a gran escala, que incluye más de 6.000 individuos pertenecientes a más de 20 generaciones.

Los reyes españoles de la dinastía borgoñona de los Habsburgo, que una vez fueron los gobernantes de casi toda Europa, fueron famosos por sus mandíbulas sobresalientes y ahora los científicos confirmaron que esa deformación facial fue el resultado de siglos de endogamia, lo que finalmente condujo a la extinción de la dinastía. “La sobresaliente ‘mandíbula de los Habsburgo’, una característica física estrechamente asociada con la familia real ahora extinta, fue el resultado de la endogamia”, dice un nuevo estudio firmado por un equipo de diez cirujanos maxilofaciales y publicado en Annals of Human Biology.

Generaciones de matrimonios entre personas de parentesco muy cercano aseguraron el dominio de la dinastía de los Habsburgo sobre un vasto imperio europeo que abarcaba Austria y España durante más de dos siglos. Sin embargo, eso llevó a a la Casa de Austria a un estrepitoso y dramático final cuando Carlos II, el último monarca de los Habsburgo de España, apodado “el Hechizado”, no pudo producir un heredero. Aunque durante mucho tiempo fue una suposición de muchos expertos, hasta ahora ninguna investigación había podido confirmar que el mentón distintivo de los Habsburgo fuera resultado del sexo entre parientes demasiado cercanos.

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El director del equipo, el profesor Roman Vilas, dijo: “La dinastía de los Habsburgo fue una de las más influyentes en Europa, pero se hizo famosa por la endogamia, que fue su caída final. Mostramos por primera vez que existe una clara relación positiva entre la endogamia y la apariencia de la mandíbula de los Habsburgo”. Vilas fue el encargado de reclutar a una docena de cirujanos faciales especializados para identificar la mandíbula de los Habsburgo en 66 retratos de 15 miembros de la Casa de Austria, retratos que a pesar de las diferencias en el estilo artístico, se caracterizan por un enfoque realista del rostro humano.

Los retratos son famosos y se exhiben en algunos de los museos de arte más prominentes del mundo, incluido el Kunsthistorisches Museum en Viena y el Museo del Prado en Madrid. Según publica The Times, se pidió a los cirujanos que diagnosticaran once características de la mandíbula de Habsburgo, o prognatismo mandibular, así como siete características de deficiencia maxilar, la más reconocible de las cuales es un labio inferior prominente y una punta nasal sobresaliente. Los expertos dieron puntajes para el grado de prognatismo mandibular y deficiencia maxilar en cada miembro de la familia Habsburgo.

FELIPE III DE ESPAÑA
MARIANA DE AUSTRIA
FELIPE IV DE ESPAÑA

La duquesa María de Borgoña, que se casó con la familia en 1477, mostró el menor grado de ambos rasgos, y la mandíbula de los Habsburgo fue más pronunciada en su descendiente Felipe IV, rey de España y Portugal desde 1621 hasta 1640. La deficiencia maxilar fue diagnosticada en su mayor grado en cinco miembros de la familia: Maximiliano I (regente de 1493), su hija Margarita de Austria, su sobrino Carlos I de España, el bisnieto de Carlos, Felipe IV, y el último en la dinastía, Carlos II. El último Austria tenía la mente de un niño y su incapacidad para producir un heredero llevaría a Europa a una década de guerra. Sin embargo, incluso en su época llamaba la atención su mentón inusualmente grande: “Se traga todo lo que come entero, porque su mandíbula inferior sobresale tanto que sus dos hileras de dientes no se pueden encontrar”, informó un embajador británico horrorizado. “Su estómago débil no puede digerirlo, se vacía de la misma manera”.

La extensión de la endogamia se calculó a partir de un árbol genealógico a gran escala, que incluye más de 6.000 individuos pertenecientes a más de 20 generaciones. Los investigadores detectaron una fuerte relación entre el grado de endogamia y la extensión de la mandíbula de los Habsburgo. Dicha relación con la deficiencia maxilar también fue positiva, pero solo fue estadísticamente significativa en dos de las siete características diagnosticadas. La causa de la relación entre la endogamia y la deformidad facial aún no está clara, pero los autores del estudio sugieren que es porque el apareamiento entre parientes aumenta la posibilidad de que la descendencia herede formas idénticas de un gen de ambos padres.

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MARGARITA DE AUSTRIA

Esto reduce la aptitud genética de alguien, lo que significa que la mandíbula de los Habsburgo debería considerarse una condición recesiva. El profesor Vilas agregó: “Si bien nuestro estudio se basa en figuras históricas, la endogamia sigue siendo común en algunas regiones geográficas y entre algunos grupos religiosos y étnicos, por lo que hoy es importante investigar los efectos”. “La dinastía de los Habsburgo sirve como una especie de laboratorio humano para que los investigadores lo hagan, porque el rango de endogamia es muy alto”, analizó.

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