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Resucitar los viejos linajes imperiales: la idea de los conservadores japoneses para que el trono no quede sin herederos

Miembros del Partido Liberal Democrático quieren que los miembros varones solteros de las antiguas ramas se unan a la familia imperial mediante adopción o matrimonio, si así lo desean.

Un grupo conservador del partido gobernante de Japón presentó el martes al primer ministro Shinzo Abe una propuesta para permitir que los hombres de las ramas colaterales de la dinastía imperial abolidas en la Segunda Guerra Mundial vuelvan a ser integrados a la Casa Imperial, como parte de las medidas para garantizar una sucesión estable. Con los herederos del Trono de Crisantemo limitados a tres en la actualidad, según la ley que estipula que solo los hombres pueden ascender al trono, el grupo del Partido Liberal Democrático pidió que los miembros varones solteros de las antiguas ramas se unan a la familia imperial mediante adopción o matrimonio, si así lo desean.

El grupo liderado por Shigeharu Aoyama, miembro del Consejo de Ministros, busca la creación de una ley especial para traer de vuelta a los miembros de las 11 dinastías colaterales -descendientes de anteriores emperadores japoneses- que dejaron a la familia imperial en 1947, tras la derrota y rendición de Japón. La familia imperial y las antiguas ramas colaterales comparten un ancestro común de hace unos 600 años. El primer ministro, opuesto a la sucesión femenina en el trono, ya había dicho que otorgarles el estatus de familia imperial es una de las mejores opciones para sostener una sucesión imperial que atraviesa una situación preocupante.

La idea de este grupo de burócratas conservadores, sin embargo, no es ampliamente apoyada por el público japonés, y la mayoría de los encuestados por los medios de comunicación de Tokio se manifiesta, en cambio, a favor de permitir que las princesas de la familia imperial tengan derecho a reinar como Emperatrices. En este grupo se encuentran la princesa Aiko, única hija de los emperadores Naruhito y Masako, y las princesas Mako y Kako, hijas del flamante príncipe heredero.

La Ley de la Casa Imperial de 1947 limita a los sucesores a los hombres descendientes del emperador Meiji (1867-1912), por lo que después de la entronización de Naruhito, de 59 años, los tres herederos son el hermano menor del emperador, el príncipe heredero Fumihito, de 53 años, su hijo, el príncipe Hisahito, de 13 años, y el anciano príncipe Hitachi, de 83 años, el tío del emperador. La familia imperial está compuesta por varias mujeres, pero la Ley de la Casa Imperial exige que ellas abandonen su estatus imperial después de contraer matrimonio, a cambio de una generosa indemnización.

El grupo de políticos conservadores se niega a permitir que las princesas imperiales retengan el estatus de miembros de la corte después del matrimonio, argumentando que podría conducir a un primer “emperador del linaje femenino” cuya familia no es de ascendencia imperial. El gobierno respondió que discutirá medidas para garantizar una sucesión imperial estable después de que terminen los eventos de la entronización Naruhito, quien se convirtió en el 126º emperador de Japón el 1 de mayo, el día después de que su padre, el ex emperador Akihito, de 85 años, renunciara, el primer monarca japonés en abdicar en unos 200 años.

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