Belgica

La princesa Isabel, la primera mujer que reinará en Bélgica, celebró su mayoría de edad

“Dieciocho años es el paso hacia la edad adulta (…) El país puede contar con mi compromiso”, afirmó la hija de los reyes Felipe y Matilde.

Bélgica celebró el viernes los 18 años de la princesa Isabel, primogénita del rey Felipe y, por tanto, primera mujer en posición de reinar en esta monarquía europea. “Dieciocho años es el paso hacia la edad adulta (…) El país puede contar con mi compromiso”, afirmó Isabel ante una emocionada reina Matilde a quien el rey le tomaba la mano. Aunque la perspectiva de su ascensión al trono queda todavía lejos, visto que el monarca de 59 años reina desde 2013, la ceremonia en el elegante Palacio Real de Bruselas parecía una entronización temprana.

La joven princesa nació el 25 de octubre de 2001 en Bruselas y fue la primera hija de los cuatro que tuvieron Felipe, por entonces heredero del trono, y la logopeda Mathilde d’Udekem d’Acoz. Gracias a la reforma que había llevado a cabo el rey Balduino en 1990, que abolió la sucesión exclusivamente masculina, Isabel se convirtió automáticamente en la heredera del trono en 2013, cuando Felipe ascendió al trono. Su nombre lo recibió en honor de la duquesa alemana Isabel de Baviera, consorte del rey Alberto I y reina durante más de 50 años.

El gobierno al completo y los principales responsables políticos acudieron a la ceremonia, retransmitida en directo por la televisión. “Feliz cumpleaños, querida Isabel. Despliega tus alas, sé feliz. Te lo deseo de todo corazón”, declaró el rey a la mayor de sus cuatro hijos, quien finalizará el próximo año sus estudios secundarios en el País de Gales. Al cumplir la mayoría de edad, Isabel ya puede acceder al trono y convertirse en la primera reina de los belgas desde la independencia del país en 1830, aunque como apunta el experto en la monarquía, Vincent Dujardin, su padre “puede reinar todavía muchos años”.

La Constitución belga reservaba en sus orígenes la sucesión a los descendientes masculinos de Leopoldo I, pero la ley sálica de 1991 abolió este principio, alineando Bélgica con otros países como Reino Unido y Países Bajos, monarquías con reinas célebres. El rey de los belgas tiene un papel esencialmente simbólico y de representación en un país dividido entre los flamencos de habla neerlandesa al norte, los valones francófonos al sur y los germanófonos al este.

Pese a que la monarquía es muy criticada por los independentistas flamencos, “ella cursó toda su escolaridad en neerlandés”, explica Dujardin, algo inédito para un miembro de la familia real belga “considerada bastante francófona”. Pero como su padre, “muy buen bilingüe”, Isabel es apreciada tanto en el norte como en el sur de Bélgica, según este profesor de la Universidad Católica de Lovaina.

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