Entronización del Emperador Naruhito

¡Banzai! El emperador Naruhito ascendió al trono de Japón en una esplendorosa ceremonia

Al sonido de gongs ancestrales, el emperador y la emperatriz Masako lucieron exquisitos trajes de la Era Heian para anunciar su coronación.

Ceremonias imperiales de muchos siglos de antigüedad revivieron en el palacio de Tokio ante la presencia de cientos de dignatarios mundiales.

El emperador Naruhito de Japón ascendió formalmente al Trono del Crisantemo tras leer una declaración que anunciaba la sucesión. Esto ocurre más de cinco meses después de que, a sus 59 años, sucediera a su padre, el emperador Akihito. La imponente ceremonia, con multitud de elementos tradicionales y de varios siglos de antigüedad, reunió a más de 1.500 invitados, entre los que se encontraban los reyes de Suecia, Holanda, Bélgica, España, Bután y Tonga, además presidentes, primeros ministros, funcionarios y diplomáticos de unos 170 países.

Los rituales comenzaron a las 9 de la mañana en el “Rito ante el Kashikodokoro del Día de la Entronización”, que tuvo lugar en uno de los santuarios sintoístas ubicados dentro del Palacio. En ella, el nuevo emperador informó a la deidad sintoísta su inminente ceremonia de ascenso al Trono del Crisantemo. El ritual tuvo lugar en el Kashikodokoro, donde se rinde culto a Amaterasu, diosa del Sol y considerada por el sintoísmo como el origen de la dinastía japonesa.

Naruhito vistió para la ocasión con una versión blanca para oficios sintoístas del tradicional “sokutai” (traje), que fue desde el periodo Heian (794-1185) la vestimenta de etiqueta de cada emperador y de los antiguos nobles cortesanos. Así se presentó ante el espíritu de Amaterasu y leyó el “O-tsugebumi” para informarle sobre su ascenso al trono. Seguidamente, se presentó ante Amaterasu la emperatriz Masako, vestida en su “jūnihitoe” blanco. Aunque la ceremonia estuvo velada al público, en el patio exterior se reunieron los miembros de la familia imperial, los representantes de los tres poderes constitucionales y otros invitados. Antes de la II Guerra Mundial, este ritual se llamaba “Entronización ante los dioses”.

Al más puro estilo Heian (794-1185)

La ceremonia central, llamada “Sokuirei seiden no gi” (literalmente, “rito en el salón principal para la ceremonia de entronización”) comenzó a la 1.00 de la tarde y duró unos 30 minutos. Se llevó a cabo en el Matsu-no-ma o ‘Salón de los Pinos’, la más fastuosa de las estancias del Palacio Imperial, en presencia de unas 2.500 personas, entre ellas cerca de 200 delegaciones llegadas de otros países.

El emperador ascendió al trono “Takamikura, desde donde hizo la proclamación, dirigida al mismo tiempo a nacionales y extranjeros, y juró cumplir sus funciones de “símbolo del Estado” que le concede la Constitución de 1947. A continuación, el primer ministro Abe Shinzō felicitó al emperador y encabezó el triple grito “tenno heika banzai” (equivalente “10 mil años de vida a su majestad el emperador) que tuvo eco en todo el palacio.

El momento fue acompañado desde el parque de Kita-no-maru, situado en el sector norte de los terrenos del Palacio, por una salva de honor de los cañones del cuerpo terrestre de las Fuerzas de Autodefensa de Japón. En la ceremonia, los emperadores y los otros miembros de la Familia Imperial así como la mayor parte de los cortesanos, iban vestidos en los tradicionales sokutai y jūnihitoe de colores, formando una imagen que parecía sacada de una imagen del siglo VII.

Dos tronos inugualables

El takamikura o trono imperial fue ya utilizado, según los registros históricos, desde la Era Heian, aunque el actual fue construido expresamente para la entronización del emperador Taisho en 1915. Sobre un pedestal de madera lacada en negro de tres peldaños se eleva una construcción octogonal con cubierta, alcanzando el conjunto los 6,5 metros de altura y las ocho toneladas de peso. Normalmente se encuentra en el Shishinden, pabellón principal del antiguo Palacio Imperial de Kioto, y fue transportado a Tokio especialmente para esta ceremonia por primera vez desde la entronización del emperador Akihito, en noviembre de 1990.

Sobre la plataforma situada encima de los peldaños esperaban al emperador la Espada Sagrada (Ksanagi no Tsurugi) y la Joya Sagrada (Yasakani no Magatama), que son dos de los Tres Tesoros Imperiales, así como el sello personal del emperador y el sello de Estado, ambos utilizados para rubricar actos constitucionales. Masako se ubicó al lado del emperador, en una estructura similar al llamada “Mi-chōdai” (“asiento de honor”), con una altura de 5,7 metros y un peso de 7 toneladas.

Colores exquisitos para ropajes únicos

El emperador Naruhito utilizó el “ryūei”, un tocado exclusivo de su dignidad con una característica pantalla estrecha y larga extendida hacia arriba, y vistió un sokutai llamado “kōrozen no go-hō” teñido en marrón rojizo con la semilla del árbol de haze. Este color representa, según la tradición, el cénit del sol en su recorrido por el cielo. Este traje lleva motivos de paulonias, bambú, y dos criaturas mitológicas: el fénix japonés o hōō y el kirin. En la mano derecha portará un “shaku”, y calzará unos zapatos llamados “sōkai”.

Por su parte, la emperatriz Masako lució un jūnihitoe compuesto por 12 trajes superpuestos con un peso de 10 kilos y un peinado llamado “nihongami” que sigue la tradición de la Era Heian, cuando las mujeres de la nobleza nipona empezaron a dejarse crecer el pelo como símbolo de belleza. En la mano llevará un abanico llamado “hiōgi”.

Solemnidad en el patio interior

En el patio interior del Palacio, frente a la entrada principal del gran salón de Estado, se ubicaron 26 estandartes de vivos colores (rojo, blanco, azul, amarillo), algunos de los cuales llevaban bordadas en hilo de oro la inscripción “Banzai”. Estos estandartes, llamados “ban”, suelen estar presentes en todas las ceremonias de la corte y algunas representan el sol y la luna, mientras otras muestran la forma estilizada de un crisantemo, emblema de la monarquía.

En las ceremonias de entronización anteriores a la Segunda Guerra Mundial, se veían también diseños de seres propios de la mitología sintoísta, pero la entronización del emperador Akihito, hace 29 años, se prescinde de ellos. Ante las banderolas formaron altos funcionarios de la corte vestidos de guerreros de época, que pondrán la nota marcial en la ceremonia con sus uniformes de época, espadas, arcos y escudos ceremoniales.

Una representación extranjera más nutrida que nunca

Más de 1.500 personalidades de 170 países se dieron cita a la gran ceremonia. Entre ellos estaban los reyes Carlos Gustavo de Suecia, Guillermo y Máxima de Holanda, Felipe y Matilde de Bélgica, Felipe VI y Letizia de España, Jigme Namgyal y Jetsun Pema de Bután, y Tupou VI de Tonga, además del rey Sihamoni de Camboya, el rey Abdallah de Jordania, el sultán de Brunei y el príncipe Carlos de Inglaterra –que asistió a la coronación del emperador Akihito junto a la princesa Diana–.

La lista de personas de la realeza mundial que estuvieron en el palacio imperial de Tokio el gran duque Enrique de Luxemburgo, el príncipe Alberto II de Mónaco, la completan la princesa Victoria de Suecia, la reina consorte Tunku Azizah de Malasia, los príncipes herederos Federico y Mary de Dinamarca, el príncipe Haakon de Noruega, el príncipe Mohammed bin Salman de Arabia Saudita y el príncipe heredero de Bahrein.

¡Banzai!

A un toque de gong todos los asistentes se pusieron en pie y los velos que cubrían ambos tronos se levantaron entre sonidos de tambores para escuchar al emperador proclamar su entronización. La costumbre de que sea el propio emperador quien proclame su ascenso al trono se inició con el emperador Taisho en 1915, y desde la entronización de Akihito ya no se realiza en el rígido japonés de inspiración china, sino en un lenguaje más familiar y comprensible para todos.

Tras las palabras de Naruhito, el primer ministro Abe Shinzo le dirigió un mensaje de felicitaciones (“yogoto”) y dirigió a los asistentes en el tradicional grito “go-sokui wo shukushite banzai” (“para celebrar la entronización, ¡banzai!”). Antiguamente, los primeros ministros vestían a la antigua usanza nipona, pero tras la ‘humanización’ del linaje imperial lo hacen vestidos de forma occidental.

“Shukuga onretsu no gi”: la próxima gran ceremonia será un desfile

Para este 22 de octubre se esperaba que, una vez concluida la ceremonia, los emperadores se cambiaran sus trajes tradicionales por ropa de gala occidental y, a partir de las 3.30 de la tarde, protagonizaran un desfile “Shukuga onretsu no gi”. No obstante, debido a los efectos devastadores del tifón Hagibis, el Gobierno decidió que este acto fuese trasladado al 10 de noviembre a las 3.00 de la tarde.

Ese día, la pareja imperial recorrerá los 4,6 kilómetros que separan el Palacio de su residencia de Akasaka (antiguo Tōgū Gosho o Palacio del Este) en un vehículo descubierto, recibiendo las felicitaciones del pueblo japonés. El vehículo de los monarcas será seguido por el de los príncipes herederos Akishino y Kiko, el del primer ministro Abe. En ocasión del desfile de coronación del emperador Akihito participaron un total de 44 automóviles y 120.000 personas se reunieron en las principales avenidas de Tokio.

El coche descubierto que llevará a sus majestades está fabricado por Toyota y tiene una longitud de 5,34 metros y un ancho de 1,93 metros. La comitiva partirá del estacionamiento del Palacio al son del himno nacional y pasará por la Puerta Principal del Palacio Imperial, el edificio del Parlamento, la Biblioteca Nacional, y la Puerta Sur de los terrenos del Palacio de Akasaka. Se prevé que la comitiva llegue a su destino a las 4.00 de la tarde, momento en el que, una vez más, sonará el Kimi-ga-yo. Si el 10 de noviembre el clima no permite la celebración del desfile, será cancelado definitivamente.

“Kyōen-no-gi”: banquetes imperiales al estilo occidental

La noche del 22, los reyes, príncipes y líderes mundiales serán agasajados con un ceremonioso banquete que tendrá lugar a las 7.20 de la tarde en el Palacio Imperial. Los invitados extranjeros podrán primero conocer de cerca los dos tronos imperiales en el Matsu-no-ma y después se dirigirán al salón Hōmeiden, donde tendrá lugar la cena. El menú será de gastronomía japonesa con un toque occidental amenizada por los sonidos de la “gagaku”, la antiquísima música de la corte nipona. Este banquete, que entra también en la categoría de las ceremonias de Estado, se repetirá los días 25, 29 y 31 para poder atender a todos los invitados extranjeros que hayan estado presentes en la ceremonia de entronización.

[Prohibido estrictamente copiar completa o parcialmente los contenidos de SECRETOSCORTESANOS.COM sin haber obtenido previamente permiso por escrito y sin incluir el link al texto original. Puede encontrarnos en Twitter, Facebook o Instagram]