Familia Real Britanica

Un anciano hotelero francés afirma ser nieto de Eduardo VIII, que abdicó al trono por amor

Francois Graftieaux, de 73 años, alega ser el heredero directo de la Casa de Windsor y está dispuesto a ir ante la corte para demostrarlo.

Un hotelero francés amenaza con llevar ante la Justicia a la propia reina Isabel II de Gran Bretaña para demostrar que su familia es la heredera legítima del trono británico. Francois Graftieaux, de 73 años, dice ser nieto del que fuera rey Eduardo VIII y una de sus amantes, lo que lo convierte, según alega, en el heredero directo de la Casa de Windsor.

Graftieaux afirma que su padre, Pierre-Edouard, nació en 1916 de un breve romance entre el entonces Príncipe de Gales, Eduardo de Inglaterra, y su abuela Marie-Leonie Graftieaux, una costurera francesa. Según el anciano pretendiente, su familia debería haber heredado el trono del Imperio británico en 1936, cuando Eduardo abdicó y se convirtió en el duque de Windsor, y ahora se muestra decidido a recibir las tierras, títulos y riquezas que, según alega, le pertenecen por herencia.

Según la ley inglesa, la Familia Real no puede ser procesada bajo la ley penal ni demandada a través de los tribunales civiles. Pero Francois cree que se puede entablar una acción civil contra el Palacio de Buckingham, que sirve como cuartel general administrativo de la reina. El jubilado, que tiene un parecido sorprendente con el duque de Windsor, su supuesto abuelo, dijo que no tiene “absolutamente ningún interés” en recibir una compensación monetaria.

En cambio, quiere que la historia “se reescriba según sea necesario” para reflejar el lugar de su familia en el linaje real, ya que no tiene hijos propios. “En el siglo XX, la verdadera línea de sucesión se ocultó ilegalmente para bloquear a los Graftieaux de su lugar en la historia”, denuncia. “Mientras que mi padre y yo no hubiéramos tenido derecho directo al trono debido a la abdicación de Eduardo, que también impidió que sus descendientes se convirtieran en rey, los Graftieauxs deberían haberse convertido al menos en nobles”.

“Como el último de mi familia de Graftieauxs, tomaré cualquier acción que sea posible y necesaria para proteger nuestro legado y arrojar luz sobre uno de los mayores escándalos sexuales reales en la memoria”, dice el jubilado, que vive en Portugal y afirma que ya escribió tres veces al palacio de Isabel II para solicitar ayuda y la realización de un improbable análisis de ADN. Ahora dice que, si se ignora este último pedido, se verá “obligado a tomar medidas legales para forzar una investigación”, alegando violación de los derechos humanos.

“No pido dinero, título o poder al Palacio, sino simplemente determinar la identidad de mi abuelo y las circunstancias que rodearon el nacimiento de mi padre”, dice Graftieaux. “Si el Palacio se niega nuevamente a cooperar, lo cual sospecho firmemente que lo hará, entonces me complace buscar asesoramiento legal y dejar que lo que equivale al mayor escándalo sexual real en la historia salga a la luz pública a través de los tribunales”.

La propia investigación de Francois comenzó poco después de la muerte de Pierre-Edouard en 1994. Lo poco que sabe es que en 1916, en plena Primera Guerra Mundial, su abuela habría conocido al Príncipe de Gales y tenido a su hijo nueve meses después. Francois cree que se conocieron en el Luna Park en París y continuó una relación clandestina durante dos años cada vez que Eduardo podía escapar de sus deberes en tiempos de guerra. Pero cuando Marie-Leonie quedó embarazada en 1915, el príncipe terminó la relación y supuestamente le compró el silencio.

Después de un comentario casual de una ex novia de que Francois se parecía mucho al duque de Windsor, comenzó a buscar en los archivos familiares para encontrar la “pieza faltante” en su ascendencia. Según Graftieaux, el dinero recibido ayudó a su abuela convertirse en una de las principales diseñadoras de moda de Francia casi de la noche a la mañana pasando a tener una vida acomodada entre la alta sociedad. Su hijo nació en 1916 y, siguiendo la tradición francesa, recibió como segundo nombre el primer nombre del padre: ‘Eduoard’, aunque el registro civil de París no recibió información sobre el progenitor del niño.

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