Suecia

Por qué el Rey de Suecia convirtió a cinco de sus nietos en “plebeyos”

Los príncipe Alejandro, Gabriel y Nicolás y las princesas Leonor y Adriane conservarán su puesto en la línea sucesoria al trono y los títulos reales, pero dejarán de ser parte oficial de la Casa Real.

El rey Carlos XVI Gustavo de Suecia anunció este 7 de octubre su decisión de excluir a cinco de sus siete nietos de la Casa Real. La decisión real significa que los príncipes y princesas, ya no ostentarán el estatus de Alteza Real y tampoco se espera que cumplan funciones reales oficiales cuando sean mayores de edad. Conservarán, sin embargo su puesto en la línea sucesoria al trono y los títulos ducales que recibieron como regalo de su abuelo el día que nacieron.

La medida real afecta a los príncipes Alejandro y Gabriel (hijos del príncipe Carlos Felipe y la princesa Sofía) y los príncipes Leonor, Nicolás y Adriane (hijos de la princesa Madeleine y el financista estadounidense Chris O’Neill). La reducción de la casa real sueca no afecta, sin embargo, a los dos hijos de la princesa heredera Victoria, la princesa Estelle y el príncipe Óscar, que ocupan el segundo y tercer puesto en la sucesión al trono, respectivamente.

Según explicaron a la prensa conocedores de los asuntos monárquicos de Suecia, la medida responde a la idea de que no hay necesidad de mantener a tantos miembros de la familia real por cumplir deberes oficiales. De esta forma, los cinco príncipes no tendrán derecho a recibir la suma anual financiada por los contribuyentes, conocida como “appanage”, que se entrega a los miembros de la Casa Real.

El príncipe Carlos Felipe y la princesa Madeleine, hijos menores del rey, “continuarán su trabajo en las fundaciones y organizaciones sin fines de lucro que han fundado o en las que están involucrados. Además, realizarán deberes oficiales en la medida que lo decida Su Majestad“, dijo la casa real en un comunicado, que subraya que el rey Carlos Gustavo, la reina Silvia, y la princesa heredera Victoria y su esposo, el príncipe Daniel, son “los máximos representantes de Suecia”.

La princesa Madeleine comentó en Instagram: “Chris y yo pensamos que es bueno que nuestros hijos ahora tengan una mayor oportunidad de dar forma a sus propias vidas en el futuro”. Carlos Felipe y su esposa, la princesa Sofía, también escribieron: “Vemos esto como algo positivo, ya que Alejandro y Gabriel tendrán más opciones en la vida. Conservarán sus títulos de príncipe y sus ducados, Södermanland y Dalarna, que valoramos y estamos orgullosos. Nuestra familia tiene fuertes conexiones con ambos paisajes y mantenemos nuestro compromiso allí. Continuaremos enfocándonos en los problemas y el compromiso de nuestro corazón. También continuaremos apoyando al Rey y a la Princesa Heredera, nuestra futura jefe de Estado, y participaremos en las actividades de la Casa del Rey como lo deseamos”.

Roger Lundgren, experto en asuntos monárquicos, explicó que la decisión responde al escrutinio sobre el creciente número de miembros de la realeza. “Hace unos años, el Parlamento anunció que revisaría algunos principios relacionados con la monarquía. Uno de ellos era el tamaño de la familia“, dijo. Afirmó que el rey había tomado medidas por su cuenta para lidiar con el problema y comparó la decisión de este lunes con informaciones aparecidas en medios de comunicación que apuntaban que el príncipe Carlos de Inglaterra pretendía “aligerar la Familia Real”.

“Cuando nacieron los nietos reales, la familia real no era tan grande. Ahora tenemos una situación con diez personas en el trono, entonces el rey ha llegado a esta gran decisión”, explicó el gran mariscal de la corte sueca, Fredrik Wersäll. Cuando los cinco príncipes, que ahora tienen entre 2 y 5 años, tendrán una vida “más libre” y “serán considerados individuos más privados y, por lo tanto, no tendrán restricciones de empleo o nutrición asociadas con personas reales”.

El historiador sueco Dick Harrison apuntó que la Casa Real sueca había crecido más hasta alcanzar un número mayor que en los últimos 100 años y que muchos pensaban que era innecesario pagar a tantos miembros o tener tantos disponibles para tareas oficiales. Salir de la Casa Real también permitiría a los jóvenes nietos del rey “vivir vidas comunes”, comentó. “Se convierten en personas comunes, pero siguen siendo miembros del club real“, señaló Harrison, quien confirmó que los niños reales conservarán un “reclamo teórico al trono” y probablemente continuarían apareciendo en reuniones sociales.

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