Belgica

El príncipe Laurent de Bélgica volvió a hacer el ridículo durante la Fiesta Nacional

El impopular hermano del rey Felipe ‘colorea fuera de las líneas de lo que prescribe la etiqueta‘, criticó un periodista del Het Nieuwsblad”.

D.S.

La Fiesta Nacional, que cada 21 de julio sirve para demostrar que la “unión hace la fuerza” en Bélgica, volvió a dejar en evidencia el comportamiento del príncipe Laurent. El hermano menor del rey Felipe asistió al desfile cívico-militar que se celebra cada año frente al Palacio de Bruselas acompañado de su esposa, la princesa Claire, pero no dudó en manifestar su desagrado por su familia y los políticos. Enemistado con su familia y el gobierno por cuestiones monetarias, Laurent lleva años ignorando a sus propios padres y lamentando, cada vez que tiene la oportunidad, que la corte lo ignore. Actualmente es el miembro más impopular de la dinastía belga.

Según se ve en los videos publicados, Laurent, de 58 años, pasó la mayor parte del desfile sentado atendiendo su teléfono celular y, según reportó el periodista belga Wim Dehandschutter, del diario Het Nieuwsblad, tan solo se puso de pie cuando sonó el himno nacional. Ubicado en un estrado separado, junto a su esposa, su hermana la princesa Astrid y su cuñado, el príncipe Lorenz, Laurent de Bélgica también se retiró del lugar sin cumplir, como obligaba el protocolo, con el saludo al primer ministro liberal Charles Michel y las demás representaciones del gobierno.

“El príncipe Laurent no parece estar de humor para esta fiesta”, escribió Dehandschutter. “Solo se puso de pie cuando la Brabançonne se estaba tocando. Estuvo urgando constantemente en los bolsillos de su chaleco y pantalones. Preferiría jugar con un smartphone que interferir en la conversación entre su esposa Claire y su hermana Astrid y su cuñado Lorenz”. “Se puede entender la popularidad de Laurent”, relató el comentarista, presente en el desfile.

“Es el único miembro de la familia real que se atreve a jugar con su teléfono durante 4 minutos durante un desfile de este nivel, mientras continúa el desfile”, escribe el periodista. “¡Increíble! El príncipe Laurent llama (por teléfono) durante el desfile de la Fiesta Nacional. En cierto momento, el rey Felipe y la reina Matilde parecen darse cuenta de que están mirando en su dirección. La esposa, la princesa Claire, también parece dejarle claro que esto no es posible”.

Una vez terminado el desfile, según el relato de Dehandschutter, Laurent manifestó a su esposa que no deseaba saludar al primer ministro y el resto del gobierno: “‘No, no voy a despedirme de esos políticos’, parece que el príncipe Laurent está gesticulando contra la princesa Claire. Agita una mano más y luego se va, mientras el resto de la familia real saluda cortésmente”. “En un día como este, la familia real puede estar feliz con una princesa como Claire. La ‘Suiza’ de la monarquía belga”, reflexionó el periodista. “Está junto a su marido el príncipe Laurent y al mismo tiempo mantiene cálidos los lazos con los suegros”.

Laurent, hijo del rey Alberto II y la reina Paola, dice sentirse discriminado por su familia, por los funcionarios de la corte y del gobierno, quienes “menosprecian” su labor como activista del medio ambiente. Los diarios belgas ya lo retrataron negándole el saludo a sus padres en la Fiesta del Rey y negándose a participar de las fotos familiares. El último golpe contra Laurent tiene que ver con el recorte de sus asignaciones estatales, como parte de un “castigo” por realizar actividades sin el consentimiento del gobierno. El príncipe denunció la reducción de su asignación como una “violación de los derechos humanos” y amenazó con ir a los tribunales. “He vivido muchas cosas malas, la gente a veces me acusa por la calle de robar al Estado, porque me pintan tan negativamente sin conocerme”, afirmó.

“No me merezco esto, estoy cansado de ser descrito como una persona malvada después de cincuenta años”, se quejó Laurent el año pasado. Días atrás, un informe del auditor laboral belga Charles-Eric Clesse, reconocido especialista en legislación social, le dio la razón, diciendo que tanto Laurent como su hermana, la princesa Astrid, “están siendo discriminados en el derecho al trabajo y a la seguridad social”. Los príncipes, dice, “son víctimas de un régimen discriminatorio” al ser “tratados de manera diferente debido a su nacimiento”. En comparación con los ciudadanos belgas, el príncipe y la princesa “no son tan bien tratados”, concluye.

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