Asia & Oriente Medio

Una princesa de la dinastía Al-Saud se convirtió en la primera mujer embajadora de Arabia Saudita

Se trata Reema bint Bandar, una sobrina del rey Salman y primera mujer que ocupa un cargo tan alto en el poder de su país.

S.C.

La princesa Reema bint Bandar bin Sultan al-Saud, la primera embajadora de Arabia Saudita, presentó esta semana sus credenciales ante la Casa Blanca, iniciando oficialmente sus funciones, tal y como confirmó ella misma a través de Twitter: “Honrada de presentar mis credenciales hoy al Departamento de Estado. Deseando empezar este capítulo de mi vida en Washington. El viaje empieza con un equipo maravilloso”, dijo en su mensaje. El portavoz de la Embajada, Fahad Nazer, resaltó que “la princesa Reema iniciará inmediatamente su misión para fortalecer la histórica asociación entre Arabia Saudí y Estados Unidos”. “La embajadora traerá una nueva perspectiva de una Arabia Saudita rápidamente cambiante a Washington, además de seguir trabajando en áreas clave de cooperación entre los dos países”, señaló el portavoz.

La nueva embajadora de la monarquía más poderosa de Oriente Medio fue educada en universidades estadounidenses y ha trabajado como consejera en la oficina del poderoso príncipe heredero Mohammed bin Salman. Hasta ahora era presidenta de la Federación Saudí de Deportes. De esta forma, reemplaza al príncipe Khalid bin Salman, el hijo del rey Salmán y hermano menor del príncipe heredero, que asumió el puesto en 2017. Khalid, por su parte, asumió el rol de viceministro de Defensa, por debajo de su hermano, tras abandonar la Embajada en Estados Unidos.

La nueva embajadora en Estados Unidos, la undécima persona en ocupar el puesto desde 1945, es hija del príncipe Bandar bin Sultán, quien fue el embajador de Riad a Washington entre 1983 y 2005. Varios sectores alegan que la decisión de nombrar a una mujer para el cargo forma parte de una campaña por parte del régimen saudí para mejorar su imagen a nivel internacional tras el escándalo que supuso la muerte en el consulado saudita de Estambul del periodista Jamal Khashoggi, columinsta del Washington Post y crítico de la monarquía saudita.

Ali Shihabi, fundador del grupo prosaudita Arabia Foundation consideró que el nombramiento de la princesa Reema como embajadora en Estados Unidos era una “señal fuerte para la integración de las mujeres en el gobierno y en la fuerza de trabajo”. La princesa, nacida en Arabia Saudita pero educada en los Estados Undos, tiene experiencia trabajando en los sectores público y privado, y se destaca como una defensora de los derechos de las mujeres en un reino criticado a menudo por los recientes encarcelamientos de mujeres activistas y las denuncias de algunas de ellas de abusos sexuales y torturas durante su detención. Un funcionario saudita que la conoce le dijo que parece estar bien versada en la escena política estadounidense, ya que creció y estudió en los Estados Unidos mientras su padre fue embajador.

De regreso en su país natal, la princesa se convirtió en una de las escasas mujeres de la familia real en mostrarse activas en la vida pública. Tras ejercer una década como empresaria, en 2016 fue nombrada para un alto cargo en la Dirección General de Deportes, donde promovió la participación femenina y logró que se incluyera la educación física en las escuelas públicas de niñas. Es una firme defensora de la inserción laboral de las saudíes. De 43 años, la princesa es cofundadora de “Yibreen”, una escuela dirigida a mujeres; fue CEO de Harvey Nichols, una cadena de tiendas por departamento y también trabajó como directora creativa de “Baraboux”, una marca de bolsos de lujo. En el negocio de los almacenes de ropa, ella creó una guardería para que las trabajadoras pudieran dejar a sus hijos. Además, la recientemente nombrada embajadora en Estados Unidos se desempeñó como Diputada de Planificación y Desarrollo de la Autoridad General de Deportes de Arabia Saudita (GSA). En la gestión de Rima bint Bandar se logró que se incluya la educación física para las niñas.

El nombramiento de la primera mujer diplomática se da en el contexto de tensión entre Arabia Saudita y Estados Unidos por el asesinato del periodista opositor Jamal Khashoggi, en octubre pasado. “La decisión de elegir a la hija de un enviado saudí durante mucho tiempo en Washington sugiere que el gobierno está tratando de suavizar su imagen en un momento de tensas relaciones con el Congreso por el asesinato del inscrito saudita Jamal Khashoggi, así como la indignación por el arresto de Mujeres activistas y crisis humanitaria de Yemen”, explica la agencia estadounidense de noticias Bloomberg.

“El nombramiento de la Princesa Reema representa un nuevo comienzo, tratando de pulir la imagen de Arabia Saudita y reforzar la imagen del rey y su hijo como reformadores”, dijo Fawaz A. Gerges, profesor de relaciones internacionales en la London School of Economics. “Están tratando de abordar las preocupaciones y los críticos del reino en los Estados Unidos”. Pero la princesa, que habla inglés con fluidez, ha defendido fuertemente al príncipe heredero en los círculos internacionales, describiendo sus reformas sociales, como poner fin a la prohibición de las mujeres conductoras como “evolución, no occidentalización”. “Nos piden que cambiemos, pero luego, cuando comenzamos a exhibir el cambio, nos llegan con cinismo“, dijo durante el último Foro Económico Mundial. “No sé cómo explicar lo destructivo que es cuando te despiertas cada mañana y vas a la oficina y estás motivando a las personas para que hagan un cambio para su comunidad … Luego sale el artículo y dice: Esto fue fabuloso, pero… ¿Por qué pero? ¿Le dices eso a alguien más?”

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