Bicentenario de la reina Victoria

Enanos y deformes en palacio: revelan la pasión de la reina Victoria por los circos de fenómenos

A menudo la lúgubre “viuda de Windsor” se convertía en una ferviente admiradora de los espectáculos “freak”.

Darío Silva D’Andrea

Cuando Charles Stratton, de 63 años de edad y 63 cm de altura, llegó al Palacio de Buckingham en marzo de 1844, con su espectáculo de fenómenos, marcó el comienzo de la obsesión de la reina Victoria de Gran Bretaña con el mundo de los “monstruos del circo”. Su “manager”, cuyo nombre artístico era “General Tom Thumb”, hechizó a la reina con trucos y parodias del enano, que incluían una batalla ceremonial con el perrito de su majestad. La audiencia, que incluía al príncipe Alberto, pensó que todo aquello era divertidísimo. La reina Victoria quedó tan cautivada con Tom que escribió sobre él en sus diarios y lo invitó, junto con otros “monstruos” del circo, a varias reuniones más ese año.

Fue en ese mismo año de 1844 cuando Tom Thumb hizo su debut en los escenarios de Londres, con cientos de personas acudiendo en masa para ver al “el hombrecito maravilloso”. Su llegada a Londres fue tan espectacular que su legado vive en la exitosa película de 2017 “The Greatest Showman”, protagonizada por Hugh Jackman como PT Barnum y Sam Humphrey como Stratton. Pero quizás nada de eso hubiera sido posible sin su fan más grande, que también era su fan más famoso: la obsesión de la reina Victoria por Tom Thumb y otros artistas extravagantes le aseguró a la compañía una vida de celebridad y riqueza.

El historiador John Woolf, autor de The Wonders: Levantando el telón sobre los shows de fenómenos, el circo y la era Victoriana dijo que la soberana en realidad popularizó el “freak show” en la Gran Bretaña de mediados del siglo XIX. “Antes de la década de 1840, el espectáculo freak se veía como un asunto humilde asociado con ferias itinerantes. Pero se convirtió en una forma respetable de entretenimiento, que disfrutan todos, de todas las edades, clases, géneros y orígenes”, dijo Woolf. “El respaldo de la reina Victoria también abrió las puertas de los palacios europeos, y Tom Thumb hizo una gira europea en 1845 y se presentó ante el rey Luis Felipe de Francia, el rey Leopoldo y la reina Luisa María de Bélgica, y la reina de España. Años más tarde, se presentóante personas como el presidente Lincoln. Mientras tanto, Victoria siguió recibiendo a los fenómenos”.

Según el doctor Woolf, el Palacio de Buckingham y el Castillo de Windsor se convirtieron en una puerta giratoria para personajes considerados “monstruos”, incluidos los enanos, los gigantes, los “aztecas”, los “terrícolas”, los gemelos siameses y guerreros zulúes: todo lo que no fuera “normal” era considerado un fenómeno para la diversión. “El amor de la reina Victoria por los intérpretes anormales era bien conocido en ese momento, aunque desde entonces los historiadores lo han ignorado en gran medida. Victoria escribió sobre muchos de los artistas que la visitaron”, dijo Woolf. “Busqué en sus diarios para encontrar sus entradas, lo que hace una lectura interesante. Por ejemplo, en julio de 1853 conoció a ‘los aztecas’: hermanos nacidos con microcefalia que desfilaron en espectáculos extraños y luego se casaron legalmente como parte un truco publicitario”.

Mientras que la reina Victoria es recordada como la monarca de rostro severo, a menudo la lúgubre “viuda de Windsor” se convertía en una ferviente admiradora de la diversión que se sentía especialmente atraída por los forasteros. Woolf dijo que vale la pena recordar que Victoria era una princesa de sangre alemana nacida en Inglaterra y que vivía bajo el opresivo “Sistema Kensington” destinado a educarla como una monarca intachable. “Ella era, por nacimiento, una forastera. Incluso como reina fue marcada como diferente debido a su nacimiento. Y tenía sus propios problemas de cuerpo: era conocida como ‘la pequeña reina’, solo de 4 pies y 150 cm de altura, y ella solía lamentar que ‘todo el mundo crece menos yo’”. Se acercó más a sus sirvientes, John Brown y Abdul Karim, dos forasteros a quienes quiso mucho. Entonces, existe una conexión interesante entre Victoria y los artistas”, dijo Woolf.

Las demostraciones anormales fueron muy importantes para la sociedad victoriana y tuvieron un gran impacto en cómo los victorianos veían el mundo. “Cuando era niña, Victoria encontró un escape de su difícil infancia en el circo”, finaliza Woolf en la entrevista con News.au. En 1839, unas semanas después de cumplir 18 años y poco después de que la hicieran reina, la cautivó el domador de leones Isaac A Van Amburgh, quien fue pionero en la combinación de menaje y circo. Ella lo vio actuar con leones siete veces en seis semanas; solía imaginarse luchando con los leones. Se sentía encantada y se ganó la reputación de preferir lo espectacular a lo agraciado, lo extranjero a lo británico”.

¿Sabías que? La zarina Ana de Rusia era una gran amante de los espectáculos de fenómenos: su corte estaba repleta de enanos, paralíticos, deformes y otras criaturas.