Belgica

Alberto II se rindió y presentó una muestra de ADN, pero los resultados serán un secreto

Lo hizo para determinar que si una artista es su hija bajo la condición de que no se conozcan las conclusiones hasta que la Corte Suprema belga dé su veredicto a fin de año.

El retirado rey Alberto II de Bélgica presentó una muestra de ADN demandada por una mujer que asegura ser su hija, después de que una corte le ordenó pagar 5.000 euros (5.586 dólares) por día si no lo hacía. El exmonarca de 84 años, padre del rey Felipe I, de la princesa Astrid y del príncipe Laurent, aceptó presentar una muestra, a pesar de estar apelando una orden de la Corte Suprema que derivó en que tenga que hacer una prueba de paternidad. “Él indicó que la corte había decidido que las conclusiones de su examen serían estrictamente confidenciales hasta una nueva decisión judicial”, dijo el abogado del rey, Alain Berenboom.

El monarca, quien abdicó hace seis años a favor de su hijo, ha estado luchando contra la demanda de paternidad de la artista belga Delphine Boel, de 51 años, desde hace más de una década. Sus abogados argumentan que es prematuro para él realizar una prueba de paternidad debido a que Boel tiene un padre legal, Jacques Boel, descendiente de una de las dinastías industriales más ricas de Bélgica. La apelación ante la Corte Suprema concierne a un fallo de un tribunal inferior que dice que Delphine Boel no es hija de Jacques Boel, como mostraron pruebas de ADN. Esto llevó a una corte de apelaciones de Bruselas a ordenarle que se someta a un test de paternidad.

La identidad de Boel se convirtió en un tema de debate público después de la publicación en 1999 de una biografía de la reina Paola, la esposa italiana de Alberto, quien alegaba que el monarca había tenido una larga relación extramatrimonial de la cual nació una hija en la década de 1960. En 2013, después de la abdicación de Alberto II, la madre de Delphine, la baronesa Sibyle de Selys-Longchamps, fue amante de Alberto en los años 60 y asegura que su hija es el fruto de ese romance. En noviembre de 2018, la Justicia determinó que la mujer que reclama desde hace años en los tribunales ser hija, fruto de una relación extramatrimonial, de Alberto II no es hija del que figura como su padre biológico, Jacques Boël, y dio un plazo de tres meses al padre del actual soberano belga para someterse a la prueba de ADN. Días atrás, el rey manifestó sentir un “enorme sufrimiento” por la situación.