Rumania

El ex príncipe Nicholas de Rumania reconoció la paternidad de una niña de tres años

DESHEREDADO | Con su reconocimiento legal, Iris Anna, de 3 años, es la primera bisnieta del fallecido rey Miguel y su esposa, Ana de Borbón-Parma.

Nicholas Medforth-Mills, nieto del fallecido último rey de Rumania que fue despojado de su título de príncipe y sus derechos sucesorios, confirmó públicamente que Anna Iris, la hija de la rumana Nicoleta Ciryan, es su hija. Así lo anunció el lunes en una publicación en Facebook, en la que dijo que tomando responsabilidad legal por la pequeña. El expríncipe Nicolae de Rumania dijo que se realizó una prueba de paternidad que mostraba que era el padre de la niña.

“Como resultado de mi insistencia en la prueba de establecer la paternidad de mi presunta hija, la señora Nicoleta Cîrjan aceptó la realización”, dijo Nicholas, quien tiempo atrás se negó a reconocer a la niña porque, alegaba, la madre no quería realizar análisis de ADN. “El resultado fue positivo, confirmando que yo soy el padre de su hija. Dado el contexto en el que esta niña vino al mundo, ya que no tuve una relación con su madre, asumí la responsabilidad legal de ello”, escribió Nicholas, quien a principios de este año contrajo matrimonio en Bucarest con la periodista rumana Alina-Maria Binder. Ni la madre de Nicholas ni otro miembro de la familia real asistieron a la ceremonia.

El ex príncipe de Rumania también declaró que no discutirá el tema de la custodia de la niña, informó el diario rumano Cotidianul. El escándalo comenzó hace tres años cuando le pidió a su ex novia, Nicoleta Ciryan, que le hiciera la prueba de ADN para determinar si era el padre de su hija, y ella se habría negado. La joven rumana, sin embargo, declaró un año más tarde que era príncipe quien se negaba a realizar examen de paternidad. “He pedido repetidamente que esta prueba se lleve a cabo tanto en el Instituto Nacional de Minería de Medicina en Bucarest como en una clínica privada acreditada, pero él se ha negado a realizar esta prueba”, dijo Cirjan en 2017.

La prensa rumana no pudo confirmar entonces la existencia de una hija no reconocida, nacida el 9 de febrero de 2016 y bautizada Iris Anna Cirjan. En 2016, en referencia a los rumores sobre la posible hija, el príncipe Nicolae dijo: “Durante el año 2016, la señora Nicoleta Cîrjan me informó por correspondencia escrita que yo soy el padre de su hija. Para justificar las afirmaciones, la invité con su hija, para la prueba de paternidad (prueba de ADN), al Instituto Nacional de Minería Minera de Bucarest, la única institución facultada para realizar dicha prueba de manera científica. Nicoleta Cîrjan no respondió a esta solicitud ni a las posteriores. Además, hasta la fecha de este comunicado no se iniciaron procedimientos civiles para determinar la paternidad en el tribunal competente”. Iris Anna es la primera bisnieta del fallecido rey Miguel y su esposa, Ana de Borbón-Parma.

Nieto del último rey

Nacido en 1980, hijo de la princesa Elena de Rumania y del británico Robin Medforth-Mills, Nicholas era un niño de 8 años cuando acompañó a su abuelo, el rey Miguel, en su triunfal regreso a Rumania, después de cuatro décadas y tras la caída del comunismo. Miguel, primo de la reina Isabel II de Inglaterra, condujo a Rumania a través de la Segunda Guerra Mundial, se enfrentó al fascismo y dio la espalda al nazismo, pero perdió su trono cuando el régimen comunista lo amenazó con provocar un baño de sangre si no abdicaba en 1947. Desde la caída y ejecución del dictador comunista Nicolae Ceacescu, Rumania es una república, pero la familia real vive en Bucarest y cumple funciones públicas, mantiene el patrimonio nacional y tiene un presupuesto estatal.

En 2005, el rey Miguel, consciente de la ausencia de herederos varones, ascendió a Nicholas Medforth-Mills al rango de príncipe de Rumania y lo ubicó en la sucesión al desaparecido trono Hohenzollern. El nieto real aprendió a hablar a la perfección el idioma y recorrió con su abuelo ciudades, pueblos y aldeas para conocer la situación de los rumanos después de la feroz dictadura comunista. Desde entonces, el joven ha estado inmerso en un proceso de aprendizaje a marchas forzadas para asumir algún día la jefatura de la Casa. Bien asesorado por expertos en comunicación política, Nicholas se involucró en numerosos proyectos de carácter humanitario y benéfico, recorriendo Rumanía para darse a conocer y asistiendo a cada vez más actos públicos en representación de su abuelo.

Sin embargo en 2015 en otro decreto real, cuya legitimidad Nicholas cuestiona seriamente, su abuelo Miguel -entonces bajo tratamiento por leucemia en Suiza- lo despojó de su título y lo eliminó de la línea sucesoria sin dar explicaciones claras. “La familia real y la sociedad rumana de estos tiempos necesitarán un dirigente bajo el signo de la modestia, bien equilibrado, con firmes principios morales y que siempre piense en el servicio a los demás”, dice el decreto real, en cuyo texto Nicholas asegura ver la mano de Radu Duda, el consorte de su tía y actual jefa de la casa real, la princesa Margareta.

La casa real rumana prohibió a Nicholas participar en compromisos públicos y en actividades oficiales en las que el gobierno rumano incluye a la familia real. “No puedo entender cómo y con qué autoridad”, dijo Nicholas, “(…) se puede prohibir que una persona se presente en público. Tal vez la idea de mi aparición en público hubiera abierto los ojos de la gente a los juegos entre bastidores que tenían que permanecer en secreto”. En un comunicado posterior se insinuaron motivos inquietantes: “La familia real y la sociedad rumana de estos tiempos necesitarán un dirigente bajo el signo de la modestia, bien equilibrado, con firmes principios morales y que siempre piense en el servicio a los demás”. La prensa rumana se llenó de especulaciones: desde una supuesta homosexualidad, un romance con una asesora a la que obligó a abortar y un posible adicción a los juegos ilegales.

Nicholas no tuvo oportunidad de despedirse de su abuelo, fallecido el 5 de diciembre de 2017. Mientras el anciano exmonarca agonizaba en su casa de Aubonne -Suiza- la familia real le prohibió la entrada y estalló el escándalo. La princesa Elena acusó a su hijo de no respetar “la privacidad, el sufrimiento y la dignidad” del rey Miguel después de que tratara de ingresar por la fuerza a la casa para decir adiós a su abuelo. La casa real lo denunció ante la policía suiza por haber “maltratado física y verbalmente a tres miembros del personal”. Según Elena, el rey había despojado a su nieto de la sucesión al trono porque “no tiene las cualidades necesarias para asumir un puesto en la casa real de Rumania“. Refiriéndose a los intentos de Nicholas por ver personalmente a su abuelo en Suiza, Elena dijo: “Las acciones de Nicholas en los últimos días son errores moralmente graves. Mi hijo ha demostrado desprecio por Rumania, su gente y los principios de la casa real”.

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