Belgica

Caso Delphine | Qué condición puso Alberto II de Bélgica para someterse a prueba de ADN

La Justicia ordenó hace unos días multarlo con 5.000 euros diarios mientras se negara a realizarse el examen.

Después de negarse durante meses, el rey Alberto II de Bélgica pronto dará una muestra de ADN, anunció su abogado esta semana, en respuesta a la demanda presentada por la artista Delphine Boël, quien dice ser su hija, descuidada y mantenida en secreto durante décadas. Pero el exmonarca, que renunció al trono belga en 2013, seguirá luchando para ocultar el resultado. “Su Majestad el Rey aceptará la prueba de sangre, ahora que está obligado a hacerlo“, dijo Guy Hiernaux, un abogado de Alberto II. Pero lo haría “con la condición de que los resultados se mantengan en secreto hasta que el tribunal supremo de Bélgica resuelva la apelación contra la orden”.

Un tribunal ordenó la prueba de ADN hace seis meses , pero el rey Alberto se negó a obedecer, y la semana pasada un juez de Bruselas amenazó con multar al rey con 5.000 euros (casi $ 5.600) por día hasta que se presentara. La prueba de paternidad podría marcar un giro dramático en una demanda que ha estado en curso durante años, exponiendo a la discreta familia real de Bélgica a un escrutinio y crítica públicos inusuales en el país. Pero además, hay mucho más en juego que solo reconocimiento: este caso también podría convertir a la demandante, de 51 años, en una heredera de la fortuna del rey, que se estima que vale cientos de millones de dólares.

DELPHINE BOEL

La Constitución de Bélgica esencialmente pone al rey por encima de la ley, diciendo que no puede ser demandado ni procesado mientras actúa como jefe de Estado. “Casi todas las constituciones modernas tienen inmunidad para el rey”, dijo Tom Ginsburg, profesor de derecho internacional en la Universidad de Chicago. “Tradicionalmente en las monarquías, la regla era que los tribunales, que eran los tribunales del rey, no podían ejercer jurisdicción sobre el rey”. Pero hace casi seis años, Alberto II abdicó al trono en favor su hijo mayor, el rey Felipe, y de inmediato Delphine presentó su demanda. Su abogado dice que Alberto II la reconoció en privado como su hija hasta que inesperadamente se convirtió en rey, en 1993.

Delphine dice ser hija de un romance extramatrimonial entre su madre aristocrática, la baronesa Sybille de Selys Longchamps, y el futuro rey Alberto, que era entonces un príncipe, casado con Paola Ruffo di Calabria, una princesa italiana con quien tuvo tres hijos. Siendo Príncipe de Lieja, hijo segundo de Leopoldo III, no se esperaba que Alberto reinara, por lo que disfrutó de una vida de fiestas con estrellas del cine, modelos y diseñadores de moda, vacaciones de lujo y viajes en yates. En Bélgica, su hermano el rey Balduino se erigía como ejemplo de moralidad y humildad, lo que le granjeó el amor de todos los ciudadanos. Cuando Delphine nació en 1968, el príncipe Alberto la reconoció en privado como su hija y la cuidó, según su abogado.

Pero las cosas se complicaron en 1993 cuando el rey Balduino murió repentinamente de una insuficiencia cardíaca a los 63 años, sin dejar hijos, y Alberto II se convirtió en rey. Un hijo extramatrimonial habría sido una historia molesta para un rey en ese momento, podría haber sido un gran escándalo mediático o incluso una crisis constitucional. Alberto II llamó por teléfono a Delphine y le dijo “ahora cortamos todos los lazos”, según contó al “New York Times” Patrick Weber, un historiador belga y observador de la realeza que ha escrito varios libros sobre la monarquía de Bélgica.

ALBERTO II Y PAOLA CUMPLIRÁN 60 AÑOS DE MATRIMONIO EN JUNIO.

Aunque Alberto II sigue siendo popular en Bélgica, la historia de Delphine Boël también la ha convertido en una figura popular. Tres de cada cuatro belgas apoyan su demanda, según una encuesta realizada en marzo por el periódico francófono más grande de Bélgica, “Le Soir”, y creen que el rey Alberto tiene el deber de reconocerla como su cuarta hija. “Ambos están desconsolados”, dijo Weber sobre el rey y su presunta hija. “No han hablado en años. Cada vez que alguien menciona su nombre a su alrededor, él se enoja”. También se cree que podría ser un golpe muy duro para la reina Paola, quien habría estado a punto de divorciarse de Alberto cuando descubrió el romance con la baronesa, en los años 60.

Los expertos creen que una prueba positiva convertiría a Delphine en una posible heredera de la fortuna privada de la familia real y también podría ser elegible para un título nobiliario, aunque no un lugar en la línea de sucesión al trono. Sin embargo, no está claro qué pasaría si el rey Alberto II, de 84 años, muriera antes de que se resolviera el caso. “Todo esto es muy doloroso para él”, dijo el doctor Hiernaux. “Tiene más de 80 años, no tiene buena salud. Se sometió a múltiples operaciones del corazón. Es muy difícil vivir con esto. Literalmente me dijo: ‘Está afectando mi salud’”

Los monarcas de la casa real belga, fundada en 1815 por Leopoldo I de Sajonia-Coburgo-Gotha han sido conocidos durante mucho tiempo por ser padres de numerosos hijos extramatrimoniales, y esas historias constituyeron elementos de intriga palaciega durante siglos, pero rara vez se manejaron tan públicamente como el caso Boël. Anteriores monarcas, como Leopoldo II o Leopoldo III, abrieron cuentas bancarias en los que se depositaron pagos para la mantención de sus hijos ilegítimos. Los historiadores dicen que este es el primer caso de hijos extramatrimoniales que se utiliza para ventilar los asuntos privados de la familia real belga.

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