Tailandia

Tras su coronación, criticar al rey tailandés sigue siendo un delito imperdonable

Vajiralongkorn no solo mantuvo la ley de “lesa majestad”, que castiga con la prisión a los que difamen, critiquen e insulten a la familia real. Ahora reclaman por la libertad de varios activistas.

Las autoridades de Tailandia liberaron hace unos días al activista Jatupat Boonpattararaksa, condenado por insultar al rey Maha Vajiralongkorn al compartir un artículo en su perfil de Facebook, tras recibir un perdón real poco antes del fin de su sentencia. Según las informaciones del diario tailandés The Nation, el activista, conocido como Pai Dao Din, ha sido liberado junto a otros 99 prisioneros, días después de que el nuevo monarca fuera coronado. “He estado encarcelado tanto tiempo que olvidé cómo era la libertad”, dijo el activista tras salir de prisión. Asimismo, ha pedido a otros activistas que “luchen con amor y no con venganza”, tal y como informó la BBC. El joven Boonpattararaksa, de 27 años, fue imputado de un delito de lesa majestad en diciembre de 2016, solo dos días después de que el monarca Maha Vajiralongkorn ascendiese al trono. Había compartido en redes una controvertida biografía elaborada por la BBC.

Además de Boonpattararaksa, otras 2.600 personas también compartieron el mismo artículo, pero solo él fue procesado, en un gesto con el que el régimen parecía castigar su activismo político y sus críticas a la junta militar que controla el país desde el golpe de 2014. Su liberación coincidió con la decisión del rey de indultar a otros 50.000 presos con motivo de su coronación. Sin embargo, en este caso la medida implica solo reducir un mes y medio la pena de cárcel de Boonpattararaksa, que concluía en junio su pena de dos años y medio. Además, fue excarcelado horas después de que la organización no gubernamental Human Rights Watch denunciara la “desaparición” de tres activistas que fueron extraditados por Vietnam a Tailandia y que están acusados de delitos de lesa majestad por insultos a la monarquía.

A comienzos de 2019, las autoridades vietnamitas arrestaron supuestamente a Chucheep Chivasut, conocido como “Tío Sanam Luang”, Siam Theerawut, conocido como camarada “Khaoneaw Mamuang”, y Kritsana Thapthai, alias “Sangre Joven“, por entrada ilegal en el país usando documentos de viaje falsos cuando intentaban huir de la persecución por parte de las autoridades de Tailandia. El portal Prachatai News y la Alianza Tailandesa para los Derechos Humanos informaron entonces de que las autoridades de Vietnam entregaron a Tailandia a los tres activistas el 8 de mayo. El gobierno de Tailandia había acusado anteriormente a los tres activistas por delitos de lesa majestad, por supuestos insultos a la monarquía como responsables de programas de radio de Internet antimonárquicos y por movilizar a personas para participar en manifestaciones contra la monarquía llevando camisetas negras en Bangkok y en otras provincias.

“El Gobierno tailandés debería descubrir inmediatamente el paradero de Chucheep y sus dos colegas y permitir a sus familiares y abogados verles”, ha subrayado el director para Asia de HRW, Brad Adams. “Solo afirmando públicamente que estos tres activistas están en detención y en contacto con sus familiares y asesores legales las autoridades pueden poner fin al miedo a que estos hombres hayan desaparecido forzosamente”, señaló. Human Rights Watch ha dejado claro que está “profundamente preocupada” por la seguridad de los tres activistas y porque el riesgo de “desaparición forzada, tortura y otros malos tratos aumenta significativamente cuando los detenidos están en régimen de incomunicación”.

Desde el golpe de Estado de mayo de 2014, la junta militar que lidera el general Prayuth ha perseguido a Chucheep y a otros activistas antimonárquicos que operaban desde otros países vecinos. El ‘número dos’ de la junta militar, Prawit Wongsuwan, anunció en septiembre de 2018 que la Organización para la Federación Tailandesa pasaba a ser un grupo ilegal y amenazó con detener a todos los relacionados con ese grupo. Tras recordar que la junta militar de Tailandia demandó en reiteradas ocasiones que Laos, Vietnam y Camboya entreguen a activistas tailandeses exiliados, HRW ha denunciado que las autoridades de Bangkok “parecen haber dado prioridad a la acción contra el grupo de Chicheep en Laos por sus programas en Internet y sus comentarios en redes sociales, donde ha criticado intensamente a la junta castrense y a la monarquía. “El supuesto retorno forzado desde Vietnam a Tailandia de tres destacados activistas debería encender las alarmas de la comunidad internacional”, ha dicho Adams. “Las agencias de Naciones Unidas y los gobiernos deberían presionar al Gobierno tailandés para revelar de inmediato dónde están detenidos Checheep y sus dos colegas y permitir que se les visite”, concluyó.