Coronación en Tailandia

Una coronación de US$31 millones para convertir al “príncipe playboy” en rey

Los rituales para transformar a Maha Vajiralongkorn de Tailandia en un “dewaratja”, o una personificación divina de los dioses, demandaron el trabajo de miles de voluntarios.

Tailandia vive tres días de festejos pocas veces vistos en la historia de país con motivo de la coronación del rey Maha Vajiralongkorn, tres días de rituales, ceremonias y procesiones que costarán al Estado la cantidad de de 1.000 millones de bath (unos 31 millones de dólares o 27,9 millones de euros). Las ceremonias transcurren más de dos años después de que la muerte del anterior, rey Bhumibol Adulyadej el Grande, sumieran a la población en un profundo luto que terminó con la puesta en escena de los rituales de coronación de su hijo. Todo esto convirtió al polémico heredero de la dinastía Chakri en un devaraja (“rey Dios”) y en el dharmaraja (“defensor del budismo”).

A continuación las cifras más importantes del acontecimiento:

– 1.000.000.000: el costo total en baht tailandés de las ceremonias de coronación, equivalente a alrededor de 31.2 millones de dólares.

– Hasta 200,000: la cantidad de ciudadanos que esperan alinear las calles en Bangkok para ver la ceremonia. Millones de personas en el mundo vieron la primera coronación tailandesa televisada.

– 40.000: el personal de seguridad desplegado durante las ceremonias.

– 41.000: los templos en todo el país donde los monjes orarán simultáneamente y bendecirán al rey mientras recibe una placa de oro con su nombre y título oficial.

– 17.568: el número de voluntarios reales o “voluntarios amarillos” (por el color de sus vestimentas) en Bangkok a lo largo de los tres días de la coronación.

– 795: el número de cañonazos de honor lanzados por las fuerzas armadas, incluidos el ejército, la marina y la fuerza aérea, por separado durante los tres días de las ceremonias.

– 1.000.000: el valor en baht (aproximadamente 31.340 dólares) de una moneda de platino de edición limitada para marcar la coronación. Se han realizado más de 200 pedidos.

– 117: las fuentes de agua de todo el país que fueron llevadas a Bangkok para ser bendecidas por monjes budistas antes de ser combinadas para los rituales de purificación real. Las fuentes incluyen cinco ríos principales, cuatro piscinas sagradas, en 77 provincias.

– 8: los lados del trono tallado en madera sobre el que se sentó el rey para recibir las aguas de la purificación. Los ocho lados representan direcciones cardinales y ordinales en una brújula. El número ocho es auspicioso.

– 1.000: las corrientes de agua que salieron de la fuente con dosel que rocía la cabeza del rey en la ceremonia de purificación real que se celebró el sábado.

– 7,3: los kilogramos que pesa la intrincada corona con incrustaciones de oro y gemas que se colocó sobre la cabeza del rey en la ceremonia. La corona de varios niveles tiene una altura de 66 centímetros.

– 9: los niveles de la “Gran Sombrilla Blanca”, símbolo de la majestad de los reyes Chakri, bajo los cuales el rey ascendió oficialmente para convertirse en un dios viviente según las creencias tailandesas.

– 4: los cañones antiguos del siglo XIX, utilizados específicamente para la coronación, que dispararon 10 descargas cada uno durante la entronización.

– 343: personas que trasnportaron al rey en un palanquín real desde el Gran Palacio al Templo del Buda de Esmeralda para proclamarse a sí mismo como el Patrono Real del Budismo.

– 1.286: los soldados y funcionarios que desfilaron en la Procesión Real por Bangkok, incluido el primer ministro, Pratyt Chan-Ocha, los miembros del gabinete, una caballería y una banda de música. La comitiva tuvo una extensión de 500 metros.

– 7: los kilómetros de extensión que tuvo la procesión real y que llevó al rey desde el Gran Palacio hasta tres templos y viceversa, caminando a unos 75 pasos por minuto.

– 16: el número de soldados vestidos con trajes tradicionales y cascos guerreros que transportó el palanquín real dorado con el trono del rey, rotando turnos cada 500 metros, durante el desfile real.

A pesar de que en teoría la monarquía está por encima de la política, el rol de Vajiralongkorn puede ser decisivo en la transición democrática en Tailandia tras las elecciones del pasado marzo y la esperada formación del Parlamento y el Gobierno en los próximos dos meses. Aparte de la tradición, la monarquía ancla su autoridad en su relación con la religión, dado la importancia del rey en los rituales brahmánicos que datan de hace siglos y como protector del budismo.

También conocido como Rama X, el décimo monarca de la dinastía Chakri, Maha Vajiralongkorn asumió las funciones de rey y jefe de Estado desde la muerte de su padre, el rey Bhumibol Adulyadej, en octubre de 2016, quien estuvo en el trono durante siete décadas. Aunque Tailandia tiene una monarquía constitucional desde 1932, cuando una revolución puso fin al gobierno absoluto de los reyes, los monarcas del país son considerados casi divinos y son una presencia unificadora en un país que ha tenido brotes regulares de inestabilidad política entre cambios de gobierno y régimen militar.

Desde que ascendió al trono, el rey reforzó el control sobre las instituciones reales y aumentado su influencia en la administración de su país. Al igual que sus antecesores, está protegido por una de las leyes más estrictas del mundo, que hace que las críticas a él y otros miembros de la realeza sean punibles con hasta 15 años de prisión. Tres veces divorciado y con siete hijos de tres mujeres distintas, su hijo es menos diplomático, aunque ha conseguido aumentar su autonomía y el control de las finanzas y propiedades reales -valoradas en 30.000 millones de bat (unos 940 millones de dólares o 837 millones de euros)- bajo la actual junta militar. También reinstauró en la corte la norma de recitar de memoria el Ratchasawat, un código de conducta que data de la corte absolutista de Rama VI (1881-1925) y que exhorta a “no reaccionar ni siquiera al enfrentarse a la ira del rey”.

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