Coronación en Tailandia

Días antes de su coronación, el rey de Tailandia presentó a su nueva esposa: la Reina Suthida

El país asiático se sorprendió al conocer la noticia de que una exazafata y ahora general del Ejército se convierte en sucesora de la amada reina Sirikit.

Unos días antes de su coronación, el rey Maha Vajiralongkorn de Tailandia, causó una gran sorpresa al anunciar este miércoles que se había casado con su compañera, con quien mantenía una relación desde hacía años, con lo cual ésta pasó a ser reina. El monarca, casado y divorciado tres veces, “se casó oficialmente” con la general del Ejército tailandés Suthida Vajiralongkorn na Ayudhya, una exazafata con la que comparte su vida desde hace varios años, según un comunicado publicado el miércoles por la noche en la Gaceta Real.

La esposa, que se convierte “a partir de ahora” en la Reina Consorte Suthida de Tailandia, se arrastró en presencia de su marido para rendirle pleitesía, durante una ceremonia a la que asistió como testigo la hermana del rey, la princesa Maha Chakri Sirindhorn. A dicha ceremonia, que se celebró en el Salón del Trono Dusit Maha Prasat del Palacio Real de Bangkok. el rey asistió con el uniforme blanco de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, mientras que la reina Suthida lució un vestido tradicional tailandés de seda rosa con condecoraciones.

Ascendida al rango de general en 2016, tras la muerte del rey Bhumibol y el ascenso al trono de Vajiralongkorn, la mujer ya había aparecido junto al rey en varias ceremonias oficiales. Tras el enlace, gozará -como el resto de miembros de la familia real- de la protección de la ley de lesa majestad, que prevé castigos de entre tres y quince años de cárcel para todo el que difame o insulte a la monarquía. Hasta ahora, los medios tailandeses se negaron a hablar de la relación del monarca con su ya esposa y tampoco difundieron fotos del rey y la general consideradas “escandalosas” por la prensa europea.

Un agitado historial romántico

Nacido el 28 de julio de 1952 en el Palacio Dusit de Bangkok, cuando su progenitor llevaba seis años en el trono, Vajiralongkorn se convirtió en el rey Rama X al morir Bhumibol, el 13 de octubre de 2016. A los 25 años, el ya declarado príncipe heredero contrajo matrimonio en una espléndida y multitudinaria ceremonia con una prima hermana, la princesa Soamsawali, de la rama real de los príncipes Kitiyakara e hija de un hermano de la reina Sirikit. En 1981 los príncipes tuvieron una hija, la princesa Bajrakitiyabha. En virtud de una Proclamación Real de 1991, la princesa Soamsawali recibió el título de “Phravararajatinuddamatu”, lo que se traduce como “la madre del primer nieto del rey” y goza de un papel prominente dentro de la familia real a pesar del divorcio.

Vajiralongkorn y la princesa Soamsawali se divorciaron años más tarde, y el príncipe contrajo matrimonio con la joven actriz Yuvadhida Polpraserth, que le dio cuatro hijos y una hija que no tienen derecho a sucesión. La falta de un heredero varón legítimo fue la razón para que se aprobara una legislación que permite el ascenso al trono de una mujer, y la romántica e ilegítima relación de Vajiralongkorn con Yuvadhida quedó concluida en 1996. Una vergüenza para su padre, que dio muestras de gran respeto a la familia y el matrimonio al ser el primer rey monógamo de Tailandia: su abuelo (el rey Chulalongkorn) y su bisabuelo (Mongkut) habían construido una inmensa familia real con más de 70 esposas cada uno.

El último matrimonio de Vajiralongkorn terminó estrepitosamente. En febrero del 2001 el príncipe se casó con Srirasmi Mahidol, joven proveniente de una familia modesta que, años más tarde, fue nombrada Princesa Consorte. El 29 de abril del 2005 fue madre de un varón legítimo, el príncipe Dipangkorn Rasmichoti, hoy segundo en línea sucesoria. En diciembre de 2014 estalló un escándalo que acabó con su matrimonio y con su estatus de princesa real luego de que siete miembros de su familia, entre ellos su tío, y algunos de sus hermanos, fueron detenidos y acusados de “difamar a la monarquía con sus acciones” al utilizar con intenciones codiciosas su relación con la familia real para abrir y dirigir casinos ilegales y entregarse al contrabando de petróleo, el rapto y a la extorsión a cambio de grandes sumas de dinero.

Obligada por el rey Bhumibol, la princesa consorte renunció a todos sus títulos y privilegios reales a cambio de una indemnización de 200 millones de bahts tailandeses (uno 5 millones de euros) a cargo de las arcas públicas. El propio príncipe hizo oficial la vergüenza al ordenar a la familia de su esposa que dejara de usar el nombre “Akrapongpreecha”, otorgado después de que se celebrara el matrimonio, que les confiere estatus de caballeros de la corte. El título significa “El que prospera con honestidad”, toda una ironía, dadas las circunstancias.

A días de la coronación

LA REINA SUTHIDA DE TAILANDIA

Mientras los tailandeses todavía no salen de su asombro ante la noticia de la nueva reina, los preparativos para la coronación de la pareja real avanzan frenéticamente. La grandiosa ceremonia, prevista para el fin de semana del 4 al 6 de mayo, buscará encarnar la unidad de un reino dividido, que aún aguarda conocer los resultado de las elecciones legislativas realizadas en marzo. En parte eclipsada por la abdicación del emperador de Japón, la coronación del rey Maha Vajiralongkorn es la noticia dominante desde hace semanas, en un país donde las burlas a la corona se sancionan con la cárcel. Se trata de la gran oportunidad para que Rama X, último descendiente de la dinastía Chakri, de presentarse como la garantía de la unidad del país, que conoció nada menos que 12 golpes de estado desde 1932.

La coronación ocurrirá el sábado. El domingo habrá un enorme desfile con militares en uniformes tradicionales en el que monarca será transportado en una litera dorada, llevada a hombros por soldados. El lunes, el nuevo rey aparecerá en uno de los balcones del Gran Palacio de Bangkok, y luego recibirá en audiencia a diplomáticos extranjeros. Esta ceremonia ancestral de tres días es un evento inédito en el país en casi siete décadas. La última vez que ocurrió fue en 1950, con la coronación del rey Bhumibol Adulyadej y su esposa, la reina Sirikit, quien ahora tiene 87 años. La muerte del anterior rey condujo a su hijo al trono, pero la coronación en sí ocurrirá casi tres años más tarde, en un país en el calendario real sigue su propio ritmo y en una fecha considerada auspiciosa por los astrólogos de la corte, que tienen una gran importancia.

Los tailandeses se preparan para tan especial evento desde hace semanas. Se pueden ver las barcazas doradas con cabeza de dragón surcando el río que cruza Bangkok, el Chao Phraya, y banderolas amarillas (el color de la realeza tailandesa) por todas partes. Enormes retratos del rey, que ya en tiempos normales son omnipresentes, han sido instalados en las calles de la capital. “Las imágenes del rey son un pilar espiritual para los tailandeses. Es como si él estuviese con nosotros todo el tiempo, para protegernos”, dijo Chanan Wangthamrongwit, un vendedor de retratos del monarca. En general, los tailandeses pasan toda su vida frente a un retrato de un soberano, ante los que deben inclinarse. El propio rey Bhumibol Adulyadej había implementado un eficaz culto a la personalidad, restaurando las tradiciones de reyes-dioses ante los que los súbditos se arrastram, y su retrato está presente en cada hogar del país.

Sin embargo, resulta difícil evaluar la popularidad real de su hijo, ya que la discusión pública de asuntos reales sigue siendo un tabú en el país. “Somos los hijos del rey… debemos ser leales”, dijo Komchit Kraithong, un ciclista que instaló en su bicicleta retratos del último rey y del actual. En los tres años desde la muerte de su padre, Maha Vajiralongkorn mostró poseer enorme habilidad táctica y -al igual que su padre- desempeña su papel influyente más allá de su condición de monarca constitucional. En las recientes elecciones legislativas que se realizaron en Tailandia, el rey intervino directamente en dos oportunidades. Primero, cerró el paso a las intenciones de su hermana, la princesa Ubbolratana, de ser candidata al puesto de Primera Ministra por un partido de la oposición, y luego en un mensaje de apoyo a los militares.

Los generales habían realizado un golpe de Estado en 2014 alegando que actuaban en defensa de la monarquía. Se trata de una idea que aún fue defendida por el partido de apoyo a la Junta Militar en las elecciones del 24 de marzo. Desesperada por la ausencia de la divulgación de los resultados definitivos, la oposición tailandesa formó una coalición anti-Junta. La oposición reivindica la victoria en las elecciones legislativas, pero los generales, fortalecidos por el apoyo recibido desde el palacio real, no dan señales de estar dispuestos a ceder el poder. El domingo el jefe de la Junta, el general Prayut Chan-O-Cha, y el jefe del Ejército, el general Apirat Kongsompong marcharán por delante de la litera real, en un simbólico mensaje al país. Los militares destinaron más de 26 millones de euros para la ceremonia, y tienen previsto movilizar decenas de miles de empleados públicos para una procesión que se espera tenga más de seis kilómetros.

Unas 200.000 personas participarán en la ceremonia y la procesión, aunque ningún líder extranjero fue invitado, de acuerdo con la “tradición”, según informó la cancillería. Decenas de funcionarios se propusieron también de forma voluntaria para participar en las seis semanas de formación con tal de aprender los innumerables hábitos y rituales de la procesión real del domingo, de la que participarán miles de personas vestidas de amarillo. Y estarán atentos para que el público las cumpla a rajatabla, en un país en el que la gente se arrodilla cuando pasa el monarca. El número y la diversidad de este “ejército” de voluntarios (llamado “Jit Arsa”, o “voluntarios espirituales”) “revela el papel primordial de la monarquía en la sociedad tailandesa”, explica el analista político Thitinan Pongsudhirak. Para Paul Chambers, especialista de política tailandesa en la Universidad de Naresuan, en el norte del país, este ejército de voluntarios “podría ser utilizado por el palacio para crear una unidad social”.

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