Abdicación en Japón

Akihito y Michiko de Japón se preparan para conocer a un mundo desconocido: la jubilación

Los emperadores de la Era Heise tendrán un retiro apacible en el palacio de su juventud, un papel inexplorado en los últimos siglos.

Cuando el emperador Akihito de Japón abdique el 30 de abril, él y la emperatriz Michiko se jubilarán luego de décadas de estar en el centro de atención. Los días últimos de la pareja imperial en el trono han estado muy ocupados. Por lo general, eran los anfitriones de cientos de ceremonias y audiencias por año, realizaban al menos tres viajes nacionales por año y han visitado más de 50 países. Pero casi todo esto llegará a su fin cuando su hijo, el príncipe heredero Naruhito, se convierta en emperador el 1 de mayo después de que Akihito deje su lugar, la primera abdicación de un monarca japonés en dos siglos.

“El nuevo emperador debe convertirse en un nuevo símbolo”, dijo Makoto Watanabe, un exasesor de Akihito. “El emperador (que se retira) ha pensado seriamente en cómo evitar el problema de la autoridad dual. Se espera que su programa diario desaparezca casi por completo”. La retirada pareja, que pasará a titularse oficialmente como el emperador emérito y emperatriz emérita (“jōkō” y “jōkōgō”, respectivamente -con el tratamiento de “heika”, o majestad)-, volverá a residir al Palacio Togu, donde vivían antes de que Akihito se convirtiera en emperador en 1989, luego de una estancia en una residencia imperial ahora vacante mientras su nuevo hogar es renovado.

La pareja tendrá menos colaboradores, pero el gobierno seguirá pagando sus gastos de manutención. Hombre de carácter reservado y con inquietudes científicas, Akihito es un entendido en taxonomía, ictiología, historia natural y conservacionismo, inclinaciones investigadoras que heredó de su padre, quien tras la guerra dedicó muchas horas de su vida al estudio de especies biológicas marinas en su laboratorio en el Palacio Imperial. Es miembro de la Sociedad Ictiológica de su país, en cuyo journal ha publicado varios artículos científicos, y miembro honorario de la Sociedad Linneana de Londres. En 2005 una nueva especie de pez de la familia de los góbidos fue bautizado con el nombre de Exyrias akihito en honor del ictiólogo emperador. Se espera que se mantenga activo en el ámbito de la investigación.

Los observadores creen que el papel del emperador Akihito tras su abdicación se verá reducido al máximo, como ocurrió con su madre, la fallecida emperatriz Nagako, a quien rara vez se vio en público después de enviudar y hasta su muerte en 2000. Akihito se convertirá en el 69º emperador de Japón que abdica al trono, y la mayoría de quienes le precedieron ocuparon papeles importantes en el ceremonial religioso de la corte como “emperadores monjes”. Muchos otros, que incluso abdicaron siendo muy jóvenes, fueron retirados de la vida oficial al punto de que jamás volvieron a ser vistos en público. Se los denominaba “emperadores abdicados”.

Akihito será el primer emperador que abdica desde su antepasado, Go-Kokaku, que se retiró en 1817 para dejar gobernar a su hijo, el emperador Ninko. La historia oficial cuenta que el emperador Kokaku, apasionado por el arte y la cultura, trabajó para restablecer olvidadas ceremonias imperiales y religiosas. Se cree que el primer emperador que abdicó fue Kogyoku, que entregó el trono al emperador Kotoku durante la reforma política de Taika-no-Kaishin que puso a la casa imperial en control de Japón en el siglo VII. Desde entonces, 69 de los 125 emperadores reinantes abdicaron al trono. Además, en los reinados precedentes a Kokaku, la mayoría de los emperadores de Japón había muerto jóvenes (en muchos casos, siendo todavía niños), por lo que Kokaku fue el primero en varios siglos en reinar más allá de los 40 años de edad, precisamente desde la abdicación del emperador Ogimachi en 1586.

La emperatriz Michiko tiene muchos intereses, entre ellos la música y la literatura, así que es probable que tenga pocos problemas para ocupar sus días, dijeron varios conocidos. En su cumpleaños, el pasado mes de octubre, dijo a la prensa que le gustaría aprovechar el tiempo libre para leer más novelas policiales, su gran pasión. Para el emperador Akihito, sin embargo, la “jubilación” podría llegar ser más difícil, ya que en los últimos treinta años se ha enfocado totalmente en su trabajo, dicen allegados a la casa imperial. Los amigos esperaban que Akihito tuviera tiempo para disfrutar de su amor por el tenis, pero eso podría ser difícil debido a su edad. Los emperadores cumplieron 60 años de matrimonio el pasado 10 de abril. Akihito ha expresado muchas veces su gratitud a Michiko y en su 50 aniversario reconoció que no siempre fue lo “suficientemente considerado”, teniendo en cuenta sus diferentes procedencias. “Sesenta luminosos años de apoyo mutuo”, escribió el diario de negocios Nikkei en un artículo sobre su matrimonio, que incluía una foto de Michiko, de 84 años, ayudando tranquilamente a Akihito cuando mezcló las páginas de su discurso en una ceremonia reciente.

“El legado más precioso de Akihito y Michiko reside en sus esfuerzos concertados para poner su prestigio imperial al servicio de los miembros menos favorecidos de la sociedad japonesa”, dijo Kenneth Ruoff, especialista de Japón en la universidad de Portland. Al respecto, “ningún político” los ha igualado, afirmó. Para muchos, la popularidad del emperador permitió a este hombre traspasar límites y expresar de forma sutil sus opiniones, pese a que la Constitución le impide tratar temas políticos. Akihito mostró claramente una aversión hacia el nacionalismo, y expresó su remordimiento por los “excesos” de su país en el siglo pasado, una posición interpretada a veces como un rechazo a la postura nacionalista del primer ministro Shinzo Abe. Durante una famosa visita en 1992, admitió que Japón “infligió grandes sufrimientos a la población china”. En 2001, llegó a recordar, en rueda de prensa, que parte de sus antepasados procedían de la península de Corea, algo inaceptable para los nacionalistas. “Creo que jamás hemos visto a un emperador tan honesto y humano como él” escribió Masayasu Hosaka, autor de un libro sobre Akihito y su padre.

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