Luxemburgo

Obituario | Juan de Luxemburgo, el último caballero de Europa, murió a los 98 años

El quinto soberano luxemburgués estaba hospitalizado desde el 13 de abril a causa de una bronquitis. Reinó durante 36 años y era el padre del actual gran duque, Enrique.

Ejemplo de monarca constitucional y uno de los caballeros más discretos de la realeza europea, el gran duque Juan de Luxemburgo, muerto en los 98 años tras ser hospitalizado con un cuadro de bronquitis, era también el decano de todos los monarcas y exmonarcas del Viejo Continente. Pasó las últimas dos décadas en un silencioso segundo plano, apenó a todo el mundo tras la muerte de su esposa, tras medio siglo de matrimonio, y vio a su familia convertirse en una gran dinastía: tenía 22 nietos (todos altezas) y 10 bisnietos. “Con gran tristeza les informo la muerte de mi querido padre, su alteza Real el gran duque Juan, que nos ha dejado en paz, rodeado del afecto de su familia”, escribió el gran duque Enrique -hijo y sucesor del fallecido príncipe- este martes por la mañana.

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Nacido en el castillo de Berg el 5 de enero de 1921 -cinco meses antes que el duque de Edimburgo, otro longevo de la realeza-, posee en sus venas sangre real de las más importantes dinastía: desciende no solo de los príncipes de Nassau, sino también de los reyes de España, Portugal y Francia, así como de los zares de Rusia. En su juventud, las crónicas sociales informaban que el apuesto príncipe amaba la naturaleza, la fotografía, la música, y los deportes como el esquí, el esquí acuático, la natación, la caza y la pesca. Era uno de los partidos más interesantes de Europa.

Su madre fue la gran duquesa Carlota, quien ascendió al trono en 1919 tras el desastroso reinado de su hermana María Adelaida, acusada de colaborar con la Alemania del káiser en la Primera Guerra Mundial. En un referéndum insólito, celebrado ese año, los luxemburgueses optaron por continuar siendo una monarquía gracias a la popularidad de Carlota, y frente a la opción republicana. Su padre era el príncipe Félix, descendiente de los Borbones que reinaron en el ducado italiano de Parma y, aún más lejos, de los reyes de España y Francia.

Un héroe para los luxemburgueses

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Carlota se ocupó de brindarle una preparación específica para sus funciones futuras y en tres décadas de reinado dejó la huella de una gestión impecable en lo público y en lo privado. El historiador francés Stéphane Bern afirma que Juan es un “héroe nacional sin jamás haber buscado serlo, alguien que siempre consideró no haber hecho nada más que servir a su país”. “Siempre ha sido tal como lo amamos, un hombre simple y afable, dotado de esta humildad que caracteriza a los grandes hombres, como un gesto de cortesía a los demás y a la Historia”, agregó.

Juan de Luxemburgo es, además, un veterano de guerra. Durante la segunda contienda mundial, la ocupación nazi de su país le obligó a emigrar a Gran Bretaña, donde se puso al cuidado y al servicio del rey Jorge VI alistándose en el ejército británico. Allí compartió algunas vacaciones con las jóvenes princesas Isabel y Margarita. Ascendió a capitán de la Guardia Irlandesa y participó en las liberaciones de Bruselas y Luxemburgo, adonde ingresó triunfalmente, en 1944.

El príncipe pasó los siguientes años a la sombra de su popular madre y de su enérgico padre, pero sus años de entrenamiento le ayudaron a superar su natural timidez. El padre, el príncipe Félix, era un extraordinario hombre de aire libre que pasaba gran parte de su tiempo libre en el coto de caza familiar en Grunewald, a unas pocas millas al norte de la capital. Juan siguió sus pasos y se convirtió en un ávido cazador. Cazó con su padre en Austria e Italia y muchos de sus trofeos adornan los castillos de la familia.

Una familia y un reinado ejemplares

Nueve años más tarde, sus padres concretaron uno de los últimos matrimonios “de conveniencia” celebrados en la realeza del siglo XX. Su prometida era la princesa Josefina Carlota de Bélgica, la primogénita del polémico rey belga Leopoldo III y de la hermosa y llorada reina Astrid, fallecida en un accidente automovilístico cuando su hija era un aniña de apenas 7 años. La juventud de Josefina Carlota no fue fácil, por lo que el matrimonio con Juan -pese a que era arreglado- le ofreció por fin la estabilidad y la paz familiar que nunca había tenido.

El reinado de Juan comenzó en 1964, cuando su madre inauguró la tradición de unos monarcas que no esperan la muerte para dejar la corona, sino que abdican pacíficamente para contemplar el cambio generacional en un clima de fiesta. Carlota había reinado durante 45 años y el gran duque Juan seguiría sus pasos reinando durante otros 35 años antes de dar paso al reinado de su hijo, el actual gran duque. “Es un tipo muy poco atractivo”, dijo un funcionario de la Comunidad Económica Europea, al New York Times cuando Juan ascendió al trono. “Si estuvieras perdido en una ciudad extraña, echarías un vistazo a Juan, si te encontraras con él en una multitud de personas, y no dudes en pedirle direcciones. Su apariencia es cualquier cosa menos formidable”.

Desde el triste fallecimiento de la gran duquesa Josefina Carlota, Juan de Luxemburgo envejeció y su salud se debilitó, pero sigue siendo el patriarca de una familia numerosa que suele reunirse en torno a él cada vez que cumple un año más. Si Juan no hubiera abdicado el 7 de octubre de 2000, habría llegado al final siendo el soberano más longevo del mundo, superando incluso a la amiga de su juventud, Isabel II de Inglaterra, cinco años más joven que él.

Juan, nacido el 5 de enero de 1921, era hijo de Carlota de Nassau, gran duquesa de Luxemburgo, y de Félix de Borbón-Parma, príncipe consorte, y murió el 23 de abril de 2019 a los 98 años.

D.S.

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