Abdicación en Japón

La vida diaria del único emperador del mundo

Desde el desayuno ritual de Año Nuevo hasta las ceremonias sintoístas de fin de año, pasando por una infinidad de actos, los emperadores de Japón tienen una agenda cargada y trabajan casi todos los días.

por Karyn Nishimura (AFP)

En virtud de la Constitución de 1947, el emperador de Japón carece de poder decisorio pero desempeña numerosas labores. Sin ser jefe de Estado ha de cumplir con las atribuciones protocolarias del cargo. Él es quien oficializa el nombramiento del primer ministro, de los miembros del gobierno y del presidente del Tribunal Supremo.

Abre las sesiones parlamentarias, promulga las leyes y tratados, se encarga de las condecoraciones y recibe las cartas credenciales de los embajadores. Firma cada año unos mil documentos y además, según la Agencia de la Casa Imperial (Kunaicho), se interesa por el contenido de cada uno de ellos.

Las visitas de Estado sólo se califican como tales cuando incluyen un encuentro con el emperador. Los banquetes para los jefes de Estado extranjeros o las cenas o reuniones con dignatarios de visita al país tienen lugar en el palacio imperial.

Recepciones y ceremonias

Los emperadores Showa y Kojun reinaron entre 1924 y 1989.

El emperador y la emperatriz presiden además cientos de ceremonias, recepciones, espectáculos, almuerzos, meriendas y cenas a lo largo de todo el año, juntando en el palacio a muchas personas de horizontes distintos. También reciben en pequeño comité a investigadores, al gobernador del Banco de Japón (BoJ), a representantes de círculos económicos o de oenegés, así como a cooperantes.

Los miembros de la familia imperial no tienen derecho a emitir públicamente opiniones que puedan interpretarse políticamente. El emperador debe cumplir con ritos sintoístas, sobre todo con sesiones de oración por los antepasados de la familia imperial en el santuario del palacio. Los soberanos oran además por el felicidad y el bienestar del pueblo.

Visitas y viajes

Akihito y Michiko en traje ceremonial durante su época de príncipes herederos.

El emperador y su esposa realizan al menos tres viajes por año en el interior de Japón. Y acuden casi sistemáticamente a lugares de catástrofes naturales para consolar a los damnificados. Entre 2012 y 2016 Akihito y Michiko asistieron al homenaje nacional a las víctimas del tsunami de marzo de 2011.

La Constitución le asigna la función de “símbolo del Estado y de la unidad del pueblo” que según el emperador Akihito conlleva reconfortar a la gente. Días después del accidente nuclear de Fukushima él pronunció un discurso solemne por televisión. El emperador y la emperatriz visitaron por ahora más de 500 establecimientos para niños, ancianos y minusválidos en el país. Cada año asisten a festivales como el del deporte, el del árbol y el del mar.

Aficiones y tradiciones

A los emperadores les gusta componer “waka” (una forma clásica de poesía que se remonta al siglo VIII), una tradición de la familia imperial y cada mes de enero el emperador organiza en el palacio imperial de Tokio las lecturas de poesía tradicional de Año Nuevo.

Al igual que su padre Hirohito (también llamado emperador Showa, nombre de la era de su reino), el emperador Akihito, que heredó el trono en 1989, planta y cosecha arroz en el palacio imperial. Se apasiona por las ciencias y ha publicado varios artículos en revistas especializadas.

La emperatriz Michiko es pianista y melómana. Con la ayuda de empleados de la Agencia de la Casa Imperial, cría gusanos de seda en el centro de sericicultura del palacio. Parte de la seda producida se usa para la restauración de telas de valor histórico conservadas por la familia imperial en Nara, la antigua capital de Japón, desde el siglo VIII. 

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