Abdicación en Japón

Japón se entrega a un debate largamente pospuesto: la sucesión femenina al trono

Las discusiones del Gobierno comenzarán tras la entronización del príncipe Naruhito. Resurge la esperanza de que la princesa Aiko se convierta en emperatriz.

El gobierno de Japón anunció que muy pronto comenzará a discutir cómo lograr un sistema sucesorio imperial estable, incluida la creación de ramas femeninas de la familia real, lo que alimenta las esperanzas de que la princesa Aiko, única hija del príncipe heredero Naruhito, sea la próxima emperatriz de Japón por derecho propio o bien transfiera sus derechos sucesorios a su propia descendencia. El secretario jefe del gabinete, Yoshihide Suga, dijo durante una sesión del comité de Dieta el lunes que el gobierno estudiará si las mujeres deben permanecer en la familia imperial incluso cuando se casan con plebeyos, informó la agencia Kyodo.

El proceso comenzará inmediatamente después de que el príncipe Naruhito se convierta en el 126° emperador de Japón el 1 de mayo, un día después de que su padre, el emperador Akihito, abdique al trono para convertirse en un emperador emérito. La Ley de la Casa Imperial estipula que solo los hombres pueden ascender al trono y exige que las mujeres que con una persona fuera la familia imperial abandonen su estatus real, lo que hasta ahora perjudicó a la familia en cuanto a la carga laboral y al dilema sucesorio: solamente cuatro hombres tienen derecho a heredar el trono, y uno de ellos, el príncipe Hisahito, todavía es menor de edad.

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El gobierno sostuvo discusiones en el pasado sobre si una princesa imperial puede ascender al Tono del Crisantemo, pero el Partido Demócrata Liberal del primer ministro Shinzo Abe se mostró reacio a cambiar la ley para permitir que las monarcas sean mujeres. La discusión fue abandonada después de que nació Hisahito, en 2006. Abe dijo ante el comité parlamentario: “Debido a que este es un tema extremadamente importante relacionado con la fundación de la nación, debemos considerar cuidadosamente el asunto”. Pero mientras el gobierno discute el asunto, la Casa Imperial, en la que solo los descendientes masculinos por línea masculina cuyo padre o abuelo paterno haya sido emperador pueden ocupar el trono, está viendo amenazada su supervivencia por el previsible fallecimiento de sus miembros masculinos y la salida de los femeninos que contraen matrimonio.

El emperador Akihito, que tiene 85 años, será el primer monarca vivo de Japón en alrededor de dos siglos en abdicar. La fecha se ha fijado para el 30 de abril. Actualmente la familia imperial cuenta con 18 miembros, 13 de los cuales son mujeres. Varias de estas princesas son jóvenes y podrían casarse en los próximos años para convertirse en ciudadanas comunes. Después de que el príncipe Naruhito ascienda al trono, solo habrá tres herederos varones: el príncipe Akishino, de 53 años, el único nieto del emperador, Hisahito, de 12 años, y anciano príncipe Hitachi, de 83 años, que no goza de buena salud. Quien con más intensidad vive el temor a una posible extinción de la familia imperial es el propio emperador Akihito. Watanabe Makoto, que ocupó el cargo de Gran Chambelán de la Casa Imperial durante algo más de 10 años, hasta 2007, reconoce que el de la sucesión ha sido siempre un problema acuciante. “El Emperador se mostraba siempre muy afligido y había noches que no podía conciliar el sueño”, declaró.

Mikaye

EL PRÍNCIPE HISAHITO Y SUS HERMANAS, MAKO Y KAKO. (JT)

En los últimos años se abogó por un nuevo sistema que permita que las mujeres de la familia imperial no deban abandonarla al casarse, fundando un nuevo miyake (rama o núcleo familiar con título propio), lo que les permitiría mantener un papel importante en la agenda de actividades oficiales que el gobierno otorga a la casa imperial. En este caso, la idea es que actualmente hay motivo de esperanza, con un varón (aunque solo sea uno) en la generación de los nietos del emperador, y que este nuevo sistema del miyake femenino podría solucionar, por el momento, el preocupante descenso en el número de miembros de la familia imperial.

Tras consultar la opinión de expertos y de miembros del mundo financiero, laboral y de otros sectores de la sociedad, en 2012 el Gobierno del Partido Democrático de Japón dejó definidos los puntos en debate en torno al miyake femenino. Se creó un clima en el que se pensaba que sería posible obtener el apoyo de la ciudadanía para la creación, como solución más realista, de tres nuevos miyake, vigentes por una única generación, que mantendrían dentro de la familia imperial aun después de su matrimonio a la princesa Aiko y a sus primas las princesas Mako y Kako -hijas mayores de Akishino-. Sin embargo, poco después volvió a cambiar el partido gobernante. El actual primer ministro, Shinzo Abe, de quien se dice que no acepta el acceso de mujeres al trono ni la sucesión por línea femenina, no está prestando ninguna atención a este problema.

La esperanza de muchos es que las leyes cambien para permitir que la princesa Aiko sea heredera del trono, lo que no sería un suceso inédito, ya que antes de la Ley Sálica, que data de 1947, ocho mujeres fueron emperatrices y emperatrices regentes en Japón, dos de ellas en dos ocasiones. En todos los casos, eran hijas de emperadores. Quienes defienden la exclusividad de la línea masculina señalan que estas mujeres accedieron al trono en situaciones de grandes disturbios políticos o de minoría de edad de los varones en la línea de sucesión, circunstancias que llevaron a tomar esta medida de carácter excepcional e interino. Todas ellas se mantuvieron solteras y sus hijos no accedieron al trono, por lo que no hay un solo emperador por línea femenina.

El emperador Akihito representa la sexta generación por línea directa masculina del emperador Kokaku, que reinó desde 1780 hasta su abdicación en 1817. Fue sucedido por el emperador Ninko (1817-1846), quien no era hijo de la emperatriz, sino de una de las sokushitsu, que literalmente significa “persona que ocupa la habitación contigua”. Lo mismo puede decirse de sus tres siguientes sucesores, los emperadores de las eras Kōmei (1846-1867), Meiji (1867-1912), y Taishō (1912-1926), hijos igualmente de sokushitsu. La esposa principal del emperador Meiji no le dio hijos de ninguno de los dos sexos. Akihito fue el primer emperador en varios siglos que es hijo de la emperatriz y desde entonces la familia imperial se ha visto sumida en una verdadera crisis hereditaria que incluso logró que algunos vaticinen que se extinguirá con el príncipe Hisahito a mediados del siglo XXI. (S.C.)

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