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Los restos del controvertido Carol II de Rumania serán sepultados en el nuevo mausoleo real

Aliado del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial, el “Rey Playboy” escandalizó a su familia. Su cuerpo estuvo enterrado 50 años en Portugal y desde 2003 estaba en una pequeña capilla de Curtea de Arges.

Los restos del rey Carol II, padre del rey Miguel de Rumania, serán enterrados en la Nueva Catedral Metropolitana y Real en Curtea de Argeş, en una ceremonia religiosa y militar esta sábado 9 de marzo. Observadores piensan que se trata de la largamente pospuesta rehabilitación del monarca, criticado por su apoyo a Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Apodado el “Rey Playboy” como resultado de las muchas relaciones que tuvo, incluso renunció al trono por ellas, y mantuvo pésimas relaciones con su hijo, Miguel I, a quien le arrebató el trono en 1930.

La Nueva Catedral de Curtea de Arges.

El féretro del antiguo monarca, muerto en 1953, será retirado de la pequeña capilla ubicada en el recinto del monasterio por un grupo de soldados del Batallón de Curtea de Arges y lo llevará a la catedral vieja, donde será colocado en el féretro. El estandarte del rey, que gobernó entre 1930 y 1940, y una corona blanca de flores se colocarán en la parte superior. De la ceremonia participarán el príncipe Radu, esposo de la princesa Margarita, jefa de la casa real desde la muerte de su padre, y las princesas Sofía y María de Rumania.

La Nueva Catedral sirve como necrópolis real y es el lugar donde el rey Miguel y su esposa, Ana de Borbón Parma, fueron enterrados en 2016 y 2017, respectivamente. Se encuentra en la localidad Curtea de Argeş, elegida como necrópolis real tras la coronación del príncipe alemán Carl de Hohenzollern-Sigmaringen como rey de Rumania (con el nombre de Carol I) hace 150 años.

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Cuando el monasterio fue construido, el rey Carol I decidió que ese sería su lugar de descanso final y el de sus descendientes. Dentro de la espectacular iglesia hay cuatro tumbas, la de Carol I y su esposa, Elisabeta de Wied, la del rey Fernando I y la de su esposa, María, fallecida en 1938. En el año 2003, cincuenta años después de su fallecimiento, los restos del rey Carol II fueron colocados en una cripta del monasterio ubicada en el parque, ya que no había demasiado espacio dentro de la catedral.

Carol II expulsó de Rumania a su esposa, Elena de Grecia, y le retiró la custodia del único hijo de tuvieron.

En 2009, la familia real solicitó a la Arquidiócesis de Curtea de Arges construir un nuevo recinto que pudiera albergar la tumba del rey Miguel y su esposa en la entrada al monasterio. El edificio recientemente terminado tiene 36 metros de ancho y su torre central tiene una altura de 21 metros. En su entrada se encuentra la Necrópolis Real, con espacio para doce tumbas reales, donde pronto será enterrada la reina Elena, madre de Miguel I y divorciada de Carol II en 1925, cuyo cuerpo ahora se encuentra en Suiza.

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Carol II era el hijo mayor del rey Fernando I y su esposa inglesa, María de Sajonia-Coburgo-Gotha. Fue el primero de los reyes Hohenzollern de Rumania en nacer en el país, pero a la vez el más escandaloso. Después de renunciar a sus derechos al trono en 1925 e irse a Francia con su amante, regresó al país en 1930 y usurpó la corona, reemplazando a su hijo Miguel I. Reinó hasta 1940, cuando renunció después de apoyar un gobierno proalemán. Acompañado de su esposa, Elena Lupescu, Carol II partió al exilio llevándose al parecer grandes sumas de dinero estatal y se estableció en Portugal.

Carol II con su hijo, el rey Miguel.

El exmonarca murió en 1953 y fue sepultado en la capilla de los reyes portugueses de São Vicente de Fora en Lisboa por decisión del gobierno portugués. Durante varios días, el cuerpo de Carol fue expuesto en la catedral de la villa de Mar y Sol. Cientos de personas vinieron a pagar su último tributo, junto a muchos exmonarcas de Europa. El Gobierno de Rumania, dirigido por Gheorghe Gheorghiu-Dej, no envió ningún representante, y tampoco asistió el hijo de Carol, el rey Miguel. Los restos de Carol II fueron enviados a Rumania en 2003 y fueron enterrados en una capilla ubicada en el entorno del monasterio de Curtea de Argeş, pero lejos de las tumbas de su familia. Su hijo tampoco asistió a las ceremonias. (S.C.)

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