Francia

La Capilla Saint-Louis de Dreux, la necrópolis real del último rey de Francia

Fue construida en 1816 por Luisa María Adelaida de Borbón, duquesa de Orleans. Allí están sepultados Luis Felipe I y sus descendientes.

Erigida en el sitio de una antigua fortaleza, la Capilla Real Saint-Louis de Dreux, que domina la ciudad, será el sitio de descanso eterno del conde de París, pretendiente al trono de Francia, quien murió el 21 de enero a los 84 años. El heredero del conde de París, Jean de Orleáns, piensa que “la historia de Dreux es una historia condensada de Francia”.

El príncipe Jean dijo en una entrevista que la belleza de la capilla real se debe a sus numerosos tesoros culturales: “Representa el lado artístico de Luis Felipe. Cuando completó la construcción de la capilla, hizo un llamamiento a los más grandes artistas de su tiempo, Ingres, Delacroix, Viollet-le-Duc, Mercier y muchos otros. Es un resumen del arte en el siglo XIX”.

De estilo neogótico, el templo aloja los entierros de la familia Orleáns, una rama de la dinastía Borbón, y tiene una serie de tumbas de una belleza inquietante. Como la de la duquesa Helena de Mecklenburg-Schwerin, cuya mano busca tocar a su esposo Fernando Felipe, sin éxito: era necesario construir una capilla separada, aunque era protestante.

También hay una pequeña tumba para el príncipe Luis de Orleans, que murió a la edad de siete años. El escultor Millet logró reproducir un velo cubierto y “transparente” en su carita. Sofía Carlota de Bavaria, la hermana de la emperatriz “Sissi” de Austria, también descansa en esta capilla ya que estuvo casada con el hijo del rey Luis Felipe.

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En la capilla se encuentran sepultados el rey Luis Felipe I y su esposa, María Amalia de Borbón-Dos Sicilias, antepasados no solo de la Casa de Francia sino también de los actual reyes de Bélgica y España y de los grandes duques de Luxemburgo. Varios de los hijos de Luis Felipe, como María, duquesa de Wurttemberg, y el príncipe heredero Fernando Felipe, muerto en 1842, también fueron sepultados allí.

Antes de la Revolución Francesa, el castillo varios miembros de la dinastía francesa estaban sepultados allí, pero en 1793 una turba enardecida decidió robar todo lo que hubiera de valor en los entierros, violó la bóveda, extrajo los cuerpos y los arrojó a un pozo profundo de seis pies en un cementerio cercano.

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En septiembre de 1797, cuatro años después de permanecer encarcelada en la prisión de Luxemburgo, Luisa María Adelaida de Borbón, hija del duque de Penthievre y consorte de Felipe Iguadad, duque de Orleans, fue expulsada del dominio de Dreux y exiliada de Francia.

El castillo y la iglesia fueron confiscados por el Estado y vendidos el 2 de abril de 1798 a un comerciante de madera de Chartres que demolió el techo de la iglesia para recuperar los materiales y venderlos en 1801 a François Belois, un albañil a Dreux, que permaneció allí hasta 1816.

El 14 de febrero de 1816, tras diecisiete años de exilio, la duquesa viuda de Orleáns regresó a Francia y compró el terreno para construir una nueva capilla. Encargó la obra a Charles-Philippe Cramail , arquitecto parisino, que terminó su trabajo en 1816. El objetivo de la duquesa era ofrecer un entierro decente a los muertos de su familia: su marido, guillotinado en la Revolución, y sus dos hijos, que murieron de tuberculosis contraída en las mazmorras de Fort Saint-Jean en Marsella.

Desde 1839, esta capilla neogótica fue ampliada por el hijo de Luisa María, Luis Felipe, quien sería el último rey coronado en Francia. El monarca, quien reinó hasta 1848, convirtió la capilla en la necrópolis de su dinastía y sus descendientes, como alternativa a la necrópolis de los reyes franceses en la basílica de la ciudad de Saint-Denis, a 10 kms. de París.

La capilla original de 1816 se completó luego con adiciones de estilo neogótico y, desde 1843 hasta 1845, sus muchas ventanas se llenaron con maravillosos vitrales, todas creadas en la fábrica de Sèvres con dibujos de Eugène Delacroix, Hippolyte Flandrin, Dominique Ingres – quien reprodujo las vidrieras de la capilla funeraria de Neuilly- Horace Vernet , Eugène Viollet-le-Duc, dibujando ornamentos arquitectónicos que enmarcan doce figuras de santos.

Veinte tumbas, agrupadas en torno al entierro real, están coronadas por obras de los mejores escultores de su tiempo. La torre de la capilla de la Virgen, que albergaba una campana, fue destruida por un rayo en julio de 1875 y no fue reconstruida. En la Segunda Guerra Mundial, los invasores alemanes dañaron el ambulatorio, destruyeron tres de las ocho ventanas de 1843, así como esculturas y tumbas.

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Este 2 de febrero, el conde de París -conocido como “Enrique VII” por los monárquicos partidarios de su dinastìa- será sepultado en esta capilla cerca de las tumbas de sus padres, Enrique VI de Orleáns, también conde de París (fallecido en 1999), la princesa brasileña Isabel de Orleáns-Braganza (2003), de su hermano Thibaut de Orleáns, misteriosamente muerto a la edad de 34 años en 1983 en la República Centroafricana, y de su hijo mayor Francisco de Orleáns, muerto en 2017.

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