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En la democrática Noruega, el Parlamento votó a favor de la Monarquía

En la democrática Noruega, el Parlamento (Storting) votó este martes a favor de mantener la monarquía como sistema de gobierno. Ocurrió durante la moción levantada por los minoritarios partidos socialistas y de izquierda, que proponen que el país nórdico se convierta en una república.

En una ya tradicional sesión parlamentaria que se celebra desde 1972 por iniciativa del partido socialista SV, 11 legisladores del SV, 14 del partido laborista, 6 del partido liberal, uno del partido comunista y uno del partido verde optaron por una república, lo que significa 8 votos más que la última consulta. Los otros 130 legisladores votaron a favor de la forma monárquica.

“Es un placer ver que cada vez más representantes parlamentarios expandirán el gobierno popular”, dice el diario BT en un artículo editorial publicado después de la votación. “La familia real es muy apreciada, pero es un gran problema democrático y de principios que la posición superior del reino sea hereditaria. Noruega pretende ser una sociedad igualitaria, es decir, caracterizada por la igualdad y la nivelación”.

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El alcalde socialista Bente Stein Mathisen comenzó el debate recordando que la propuesta ha sido rechazada repetidamente: “Cada vez que el Storting ha considerado la propuesta, una gran mayoría votó en contra. No es tan extraño, porque los representantes parlamentarios reflejan la opinión de la gente sobre este tema. No es exactamente un grito en la población que se deba cambiar la forma del estado en Noruega”, explicó.

Citado por la agencia NTB, Mathisen también recordó que la monarquía tiene una tradición de más de 1.000 años en Noruega y señaló las encuestas de opinión que muestran que la corona tiene un amplio apoyo en la población: “En una encuesta realizada por TNS Gallup en 2016, se supo que el 67,1 por ciento habría elegido una monarquía, mientras que el 32,9 por ciento elegiría una república. Así que no hay señales que indiquen que habrá un cambio”.

Harald V y el príncipe heredero Haakon en el Parlamento.

Al mismo tiempo, el político reconoció que hay muchas objeciones fundamentales a la monarquía como forma de estado: “Pero el criterio es si la gente piensa que la forma de estado que tenemos está funcionando. A la gente le parece. El rey y la monarquía son, como forma estatal, un sistema de gestión estable y predecible para el pueblo noruego, con el que la gente está satisfecha”.

El líder del Partido Laborista, Jonas Gahr Støre, votó en contra de la propuesta de crear una república. Citado por el diario Aftonbladet, dijo : “La monarquía tiene un fuerte apoyo popular en Noruega, como se estipula en la constitución, y como el Rey ejerce su responsabilidad”. Støre también declaró que la monarquía aún tiene un apoyo sólido en el Partido Laborista y que nunca liderará un partido que ponga fin a la monarquía.

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La monarquía de noruega tiene más de 1.000 años de historia, a pesar de ser una de las sociedades más demócratas y abiertas del mundo. De hecho, la actual dinastía descendiente de la casa real danesa de los Glücksborger fue electa en un plebiscito celebrado en 1905 que derivó en la coronación del príncipe Carlos de Dinamarca como rey.

Desde 1972, el SV estuvo casi solo en el Storting en su objetivo de abolir la monarquía a favor de un gobierno republicano. En 2010, 17 representantes de Storting votaron por la República y en 2016, 28 de izquierda e incluso de la derecha, votaron para reemplazar la monarquía con la república.

El príncipe Carlos de Dinamarca al llegar a Noruega en 1905 con su hijo, Alejandro.

El príncipe Carlos (casado con la princesa Maud de Inglaterra) tomó el nombre de “Haakon VII” y dio a su hijo Alejandro el de Olav, ambos en honor a los monarcas medievales del país. En sintonía con el carácter nacional también, inauguró una dinastía que se caracterizaría por su modestia y su estilo de vida burgués, y adoptó el lema “Alt for Norge” (Todo por Noruega). Tanto Haakon como su hijo se convirtieron en héroes nacionales noruegos por su resistencia al nazismo.

Su sucesor, el rey Olav V, se ganó el apoyo popular por su carácter democrático y fue durante su reinado que, anualmente, el Parlamento empezó a rechazar mayoritariamente las propuestas anuales de los socialistas para abolir la monarquía, jubilar al rey y elegir a un presidente. Su hijo Harald V, el primer rey nacido en suelo noruego en 300 años, está casado con una mujer de la burguesía noruega, lo que fue visto por los súbditos como un gesto democrático.

Haakon VII y la reina Maud en los años ’20 con su hijo, el príncipe Olav.

Harald V y su esposa, la reina Sonia, se convirtieron en reyes en enero de 1991 y comenzaron una etapa de modernización. “No sólo había sido una monarquía masculina durante más de 50 años, sino también muy militar, marcada por la Segunda Guerra Mundial”, dijo el periodista Liv Berit Tessem, del Aftenposten y autor de una biografía de los monarcas.

“Cuando Harald y Sonia entran en Palacio lo modernizan”, dijo Tesse. “Estructural y físicamente. Lo primero que cambian es la cocina, que se remonta a los años 40, y la convierten en una cantina para todos los empleados del palacio. Del mayordomo del rey hasta la limpiadora. Los igualan a todos. Hacen que la institución sea más socialdemócrata”.

En este sentido se expresó el periodista noruego Kjetil Arne Totland en diálogo con Secretos Cortesanos: “Creo que es justo y correcto que nuestro sistema esté listo para el debate y la discusión en una democracia como la nuestra. Así lo hace el rey, de hecho. Él siempre dice que él y su familia estarán allí mientras la gente los quiera”. El especialista agrega que “los 36 votos en el Parlamento representan una pequeña minoría y en la última encuesta, más del 80 por ciento de los noruegos estaba a favor de la monarquía y solo el 15 por ciento de una república”.

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