Newsroom

Tres jóvenes descendientes del “Rey Sol” se disputan hoy el inexistente trono de Francia

La muerte de Enrique de Orleáns, de 85 años, ocurrida la semana semana nos hace recordar que tres dinastías pelean en pleno siglo XXI una verdadera batalla por la “sucesión” al trono inexistente de Francia. El fallecido Conde de París era descendiente del duque de Orléans, hermano menor de Luis XIV, y de Luis Felipe I de Orleáns, el último rey que reinó en Francia, desde 1830 hasta 1848, lo que significa que, si los “realistas” hubieran cumplido su objetivo, el difunto hubiera reinado en francia con el nombre de Enrique VII.

El conde abrigaba ambiciones reales, pero el movimiento para restaurar la monarquía de Francia disminuyó progresivamente desde los años previos a la Segunda Guerra Mundial, cuando fue visto en algunos sectores como una amenaza creíble para el republicanismo. Al morir “Enrique VII”, es su hijo Jean, duque de Vendome, quien toma el relevo para pretender la corona de Francia, pero su pretensión tiene rivales, ya que otras dos dinastías reclaman el título.

Se casó con la aristócrata austriaca Philomena de Tornos Steinhart en París en 2009, y la pareja tiene cinco hijos. Su hermano mayor, Francisco, duque de Angulema, padecía un retraso mental y murió en 2017, dejándole el derecho sucesorio a Jean. Entre sus familiares se cuentan príncipes de las casas reales de Brasil, Dinamarca, Grecia y España.

Nacido en mayo de 1965, el duque de Vendome es el nuevo jefe de la Casa de Orleans, que es una rama de la Casa de Borbón, cuyos reyes gobernaron Francia por primera vez en el siglo XVI. Además de la conexión de la familia del “Rey Sol”, la línea masculina de su familia también desciende de Luis Felipe I, el “Rey Ciudadano” de Francia, quien reinó desde 1830 hasta 1848.

Los realistas franceses (también conocidos como unionistas) reconocen a Jean, de 53 años, como el legítimo reclamante al trono. En los últimos tiempos, el príncipe ha mostrado su apoyo a los manifestantes de “gilets jaunes” (‘chalecos amarillos’), que han estado manifestando sobre el creciente costo de vida en Francia, informó The Guardian.

En un artículo de opinión publicado en Le Figaro el pasado mes de octubre, Jean de Orleáns criticó la Constitución francesa, pidiendo “cambios” en el papel de jefe de estado pero sin llegar a instar a la abolición de la república.

“El rol de árbitro, que es desempeñado por el jefe de estado en nuestra tradición milenaria, ya no se lleva a cabo de manera efectiva. No es sorprendente, por lo tanto, que los franceses, que valoran los símbolos políticos, voten para rechazar en lugar de aprobar en cada elección presidencial”, escribió el nuevo pretendiente al trono francés.

El descendiente del dictador Franco

Los Orleáns compiten en su reclamo dinástico con los Borbones, que tienen su base en España y están encabezados por Luis Alfonso, autotitulado duque de Anjou, de 44 años. Sus seguidores lo conocen como “Luis XX”y es el descendiente masculino de mayor edad de Luis XIV a través del nieto de aquel monarca, el rey Felipe V de España.

Aunque la monarquía francesa llegó a un final difícil a manos de Robespierre y más tarde de Napoleón, los “Legitimistas”, una facción promonárquica en Francia, siguen comprometidos con la restauración de la línea Borbón al trono. Según ellos, el duque también tiene derecho al título de cortesía francés de “Príncipe de Sangre” tras su decisión de tomar la ciudadanía francesa.

Nacido en Madrid en 1974, Luis Alfonso es banquero y bisnieto del dictador español Francisco Franco a través de su madre, María del Carmen Martínez-Bordiú y Franco, y también descendiente directo de la reina Victoria a través de su bisabuela, Victoria Eugenia de Battemberg. Su padre, Alfonso de Borbón-Sergovia, era primo hermano del rey Juan Carlos y murió en 1985 en un accidente de esquí.

El heredero de Napoleón Bonaparte

También conocido como el “Príncipe Napoleón”, Jean-Christophe, de 33 años, es el tataranieto del hermano del gran emperador francés Napoleón, cuya dinastía reinó antes de que la Tercera República terminara definitivamente con la monarquía en Francia.

Napoleón se había declarado emperador en 1804 y había emprendido la guerra con otras potencias europeas, conquistando gran parte del continente. Finalmente, fue derrotado en la batalla de Waterloo en 1815 y encarcelado en la remota isla atlántica de Santa Elena, donde murió el 5 de mayo de 1821.

Ya que Napoleón I no tuvo hijos con su primera esposa (Josefina de Beauharnais) y solo un hijo que murió joven con la segunda emperatriz (la archiduquesa María Luisa de Austria), la herencia dinástica pasó a la familia de su hermano, Jerôme.

Jean Christophe, un banquero que estudió en Harvard, es, en opinión de algunos monárquicos, el jefe de la antigua Casa Imperial de Francia. A través de su madre, la princesa Beatriz de Borbón-Dos Sicilias, es descendiente del rey Luis XV de Francia, y a través de su bisabuela, la princesa Clémentine de Bélgica, es descendiente de Luis Felipe I, como su rival.

Tres dinastías para la misma corona

En 1792, la Asamblea Legislativa de Francia votó a favor de abolir la monarquía y establecer la Primera República. La decisión se produjo un año después de que el rey Luis XVI aprobara a regañadientes una nueva constitución que lo despojó de gran parte de su poder.

Luis XVI había ascendido al trono francés en 1774 y desde el principio luchó por hacer frente a las dificultades financieras de su país. La Revolución Francesa había alcanzado su primer clímax en 1789, exacerbada por la escasez de alimentos.

En agosto de 1792, el rey Luis y su esposa, María Antonieta de Austria, fueron encarcelados, y la monarquía fue abolida en septiembre de ese año. En enero de 1793, Luis fue juzgado por traición y decapitado. María Antonieta también fue guillotinada nueve meses después.

Curiosamente, la Revolución que despojó a los reyes de su poder dio inicio a otra monarquía, con el revolucionario Napoleón Bonaparte coronado como emperador en 1804. No pudo mantener su imperio en pie y fue derrocado en 1818.

La Segunda Revolución Francesa de 1830, también conocida como la Revolución de Julio, vio el derrocamiento del rey Carlos X, el monarca borbónico francés, tío de Luis XVI. Esto llevó al ascenso de su primo Luis Felipe, duque de Orléans, quien sería derrocado 18 años después, en 1848.

Tras la caída de los Orleáns, Carlos Luis Napoleón Bonaparte, sobrino del emperador, fue nombrado presidente de la Segunda República Francesa y, posteriormente, emperador de los franceses entre 1852 y 1870 bajo el nombre de Napoleón III. Fue el último monarca que gobernó en Francia.

Lea además: Enrique de Orleáns, descendiente y heredero del último rey de Francia (1934-2019)