Malasia

Cómo será la coronación del rey de Malasia y qué significa para sus súbditos

El sultán de Pahang, Abdullah Shah, fue elegido como 16° Yang Di Pertuan Agong en un “cónclave” de sultanes. Los rituales de su entronización tienen un gran significado para los malasios.

La coronación del sultán Abdullah Shah como 16º Yang di-Pertuan Agong (gobernante supremo, o rey de Malasia) se llevará a cabo en una ceremonia impregnada en las más antiguas y simbólicas costumbres malayas que, al mismo tiempo, reflejan la estatura de la curiosa monarquía constitucional, en la que los reyes no lo son de por vida, sino que son electos por períodos de cinco años.

Después de prestar el juramento como jefe de Estado, el sultán elegido será consagrado en una ceremonia resplandeciente llena de tradición. Para la ocasión, el palacio real de Istana Negara, residencial oficial de los monarcas en Kuala Lumpur, se vestirá de fiesta, con la renovación de cortinas, paredes, alfombrado y mobiliario.

El Palacio Istana Negara de Kuala Lumpur.

La fecha todavía no fue determinada, pero el anterior rey, el sultán Muhammad V de Kelantan, fue coronado el 24 de abril de 2015, coincidiendo con un día importante en el calendario islámico, el “Isra y Mi’raj” , que celebra el viaje nocturno y la ascensión del Profeta Mahoma.

La ceremonia de entronización es muy distinta a la del juramento, que se celebrará el 31 de enero, y en la que el nuevo monarca asumirá como Jefe Supremo de la Confederación Malaya, según lo que establece el artículo 32 de la Constitución.

El sultán de Pahang será entronizado 16° “Yang Di Pertuan Agon”.

El artículo 37 de la Constitución Federal establece que el nuevo rey debe jurar fidelidad a las leyes existentes y futuras, defender el imperio de la ley, gobernar con justicia y honestidad y, por último, defender la religión del Islam.

Mientras tanto, la ceremonia de entronización, más vistosa, fortalecerá aún más la posición del rey en una ceremonia llena de esplendor, llevada a cabo de acuerdo con las tradiciones del sultanato malayo, con un protocolo cortesano y militar que Malasia conoce al milímetro.

La ceremonia tiene lugar en el magnífico Balairong Seri (Salón del Trono) del palacio real.

La ceremonia sirve para anunciar al mundo que Malasia tiene un nuevo “Agong” como jefe de estado y el protocolo es el mismo que se siguió en la coronación del primer monarca, en 1957, después de que Gran Bretaña concediera a Malasia su independencia. Desde entonces, quince reyes, pertenecientes a las nueve familia reales del país, fueron coronados.

“Una cosa que es importante cuando celebramos una ceremonia de instalación es preservar las costumbres del sultanato malayo”, explicó Azuan Effendy Zairakithnaini, miembro del departamento de Costumbres del palacio real. “Aunque hemos llegado a los tiempos modernos, hay cosas que son la columna vertebral de nuestro estado y nación, esas tradiciones no deben ser abandonadas”, agrega.

La ceremonia tiene lugar en el magnífico Balairong Seri (Salón del Trono) del palacio real, a donde el nuevo rey llegará acompañado por los portadores de las insignias reales, un elemento esencial que establece que el “Agong” es el líder nacional. En la parte posterior del trono hay un verso del Corán que reza “Allah otorga poder a quien quiera, y Allah le quita poder a quien quiera, el poder reside en Allah, y Él se lo da a la persona a quien Él desea”.

El 15° Agong, sultán de Kelantan, en su coronación en 2017.

El rey vestirá un atuendo real llamado “Muskat“, el tocado real y la hebilla real, todos elementos importantes que han estado en uso desde la primera coronación hasta ahora. Este atuendo real es usado por el rey durante ciertas ceremonias importantes, como la coronación, su cumpleaños, la sesión de apertura del Parlamento y las visitas oficiales al extranjero

El Muskat fue usado por el tercer rey, Tuanku Syed Putra Al-Haj Syed Hassan Jamalullail, rajá de Perlis, en 1960. Fue una creación del primer ministro Tunku Abdul Rahman y se llama “Muskat” porque los patrones artísticos se inspiraron en la ropa tradicional que usaban las personas en Omán. La capital de Omán es Muscat, por lo que el nombre “Muskat” se tomó de allí.

Otras partes importantes del atuendo ceremonial son el tocado real, adornado con una joya en forma de media luna y una estrella de 14 puntas de oro blanco, y el Pendiente, que consiste en un cinturón en cuyo centro se encuentra la Hebilla Real de oro y decorada con 11 rubíes, que reflejan los 11 estados de Malasia Peninsular.

Durante la ceremonia de instalación, se presentará el Corán al rey. Otro momento interesante durante la ceremonia, que se puede decir que es el clímax, es cuando se entrega al rey la Espada de Gobierno (“Keris Pendek Diraja”), símbolo de su poder. El rey deberá desenvainarlo, besarlo y sostenerlo unos instantes sobre su frente, el momento cúlmine de la ceremonia.

Esta insignia tiene una característica única, ya que tanto su empuñadura como su vaina están recubiertas de oro, su travesaño está grabado con el Emblema de Malasia y el de los once estados de Malasia. Su hoja fue forjada en acero tomado de once “keris” de los once estados malasios.

El 14° Agong con las regalías de la corona tras su coronación en 2011.

“No lo veo desde un punto de vista mágico o místico. Pero veo que cuando el acero de las cuchillas de los 11 estados se fusiona, muestra la centralización del poder otorgado al Yang di-Pertuan Agong como jefe de estado”, explica Effendy.

El Agong de Malasia no es solo el jefe de Estado. También es el jefe del Islam en los territorios y estados federales que no tienen un gobernante, y el comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Su posición también es imparcial y con frecuencia se dice que “el rey es como el paraguas del país donde las personas buscan refugio”.

Según Azuan Effendy, “la ceremonia es importante para fortalecer nuestra lealtad al sistema que se ha practicado durante mucho tiempo, a saber, la monarquía constitucional. Muestra cómo las personas admiran al Yang di-Pertuan Agong como jefe de estado. El Agong también debe ser visto como un líder responsable de la unidad del pueblo, responsable de la grandeza de la nación y la soberanía del estado”.

“La posición del Rey y la gente es como un árbol, donde el Rey es el árbol y la gente son las raíces, el árbol no podrá vivir sin las raíces y las raíces de los árboles necesitan fortalecer la posición del árbol”, reflexiona el funcionario. “Así que esta es una relación simbiótica en la que el Rey necesita a la gente y la gente necesita al Rey como lugar de refugio”.

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