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Arrestaron a un sospechoso de robar las coronas funerarias de reyes suecos del siglo XVII

Un hombre fue acusado por la Policía de Suecia de robar dos coronas y otras joyas de la realeza sueca valoradas en 65 millones de coronas (7,2 millones de dólares) el pasado mes de julio en la catedral de Strangnas. El botín, compuesto por dos coronas y un orbe utilizados en los funerales de dos monarcas fallecidos a principios del siglo XVII, todavía no fueron encontradas, lo que alimenta el temor a que las joyas, considerados tesoros históricos en Suecia, hayan sido fundidas.

La corona fúnebre del rey Carlos IX, muerto en 1611.

Los investigadores creen que dos hombres robaron las joyas de la catedral de estilo gótico construida con ladrillos entre 1291 y 1340 al oeste de Estocolmo, y aunque arrestaron a un individuo, no se le presentaron cargos. “No podemos descartar la posibilidad de que los objetos hayan salido de Suecia”, dijo Bassini citado por The Times. La Policía nacional sueca ayudó a la policía de Strangnas en la investigación y el robo fue registrado en la Interpol, lo que activa una búsqueda internacional.

El sospechoso de 22 años, quien no fue identificado y rechazó los cargos según el diario sueco Expressen, fue encontrado gracias a rastros de ADN hallados en el lugar de robo, así como en una bicicleta usada como parte de la fuga tras el robo. Las joyas fueron robadas el 31 de julio del lugar donde estaban en exhibición luego que los ladrones rompieron el vidrio protector. Los dos ladrones huyeron en bicicletas y luego en bote a través de los lagos al oeste de Estocolmo.

La reina Cristina de Holstein-Gottotp fue sepultada con esta corona en 1625.

Las tres joyas funerarias que pertenecieron a Carlos IX, rey de Suecia y Finlandia entre los años 1604 a 1611, y de su esposa, la alemana Cristina de Holstein-Gottorp, fallecida en 1625. Se trata de dos coronas y un orbe que, según la tradición, fueron confeccionadas especialmente para ser acompañar a estos monarcas a su tumba, como fue tradición en Suecia entre los siglos XVI y XIX. La corona con la que Carlos IX fue enterrado fue diseñada por Antonius Grott en 1611 y es de oro, cristal de roca, esmalte y perlas mientras la de su esposa, está hecha de oro y esmalte negro, sin piedras preciosas.

Las coronas no formaron parte de las insignias de coronación, sino del atuendo funerario del rey y la reina. Es decir, fueron enterrados con estas joyas. Aunque Carlos IX y Cristina fueron sepultados con sus coronas puestas, sus cuerpos fueron exhumados hace unos años y las joyas fueron extraídas para ser expuestas al público en la misma catedral. Los objetos, de un valor inestimable para los expertos, se encontraban, según las normas de seguridad vigentes, en una vitrina equipada con una alarma dentro de la catedral, donde también reposan los restos de varios monarcas, entre ellos Erik XIV.

El Orbe que fue colocado en las manos de Carlos IX en su ataúd.

Las joyas funerarias de los reyes de Suecia son de un valor inestimable y los expertos las consideran de muy alta calidad artística. “No conocemos el valor de los objetos robados, pero se trata de un tesoro nacional“, declaró Stefan Dangardt, portavoz de la policía sueca. “Es simplemente imposible vender esos objetos, podemos interrogarnos sobre las intenciones de los ladrones”, declaró por su parte Maria Ellior, responsable del crímenes culturales y patrimoniales de la policía sueca. “Por supuesto, están asegurados, pero el patrimonio cultural excede el valor material”, dijo el decano de la catedral, Christofer Lundgren, al diario sueco “Aftenposten“.

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