Japón

La familia imperial de Japón se prepara para una nueva era con el desafío de no extinguirse

Mientras Japón se prepara para la primera abdicación imperial en 200 años, la familia imperial más antigua del mundo aún debe abordar las preocupaciones sobre el futuro de la dinastía y la escasez de miembros de la realeza que desempeñan funciones oficiales.

El emperador japonés Akihito, que cumplió 85 años, tiene previsto abdicar el 30 de abril de 2019, para ser sucedido al día siguiente por su hijo mayor, el príncipe heredero Naruhito, de 58 años. El actual monarca indicó hace dos años su deseo de renunciar debido a la preocupación por su edad y el debilitamiento de su salud.

La Casa Imperial y el Gobierno programan varios rituales imperiales, incluida una ceremonia el 1 de mayo en la que el nuevo emperador heredará los símbolos imperiales, la ceremonia de su entronización el 22 de octubre y el “Daijosai”, o el gran rito de acción de gracias la noche del 14 de noviembre.

Si bien los eventos se llevarán a cabo en un ambiente de celebración -de hecho, habrá 10 días feriados-, la sucesión significa que el emperador y la emperatriz Michiko, de 84 años, ya no realizarán deberes oficiales, dejando a los 16 miembros restantes de la familia imperial para asumir una parte cada vez mayor de actividades públicas.

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El tema volvió a tomar relieve después de que la princesa Ayako, hija más joven de un difunto primo del emperador, renunciara a su título real después de casarse con un plebeyo en octubre. Además, hace un año falleció el príncipe Mikasa, tío del emperador, redujendo aún más el número de príncipes imperiales.

Se espera que la cantidad de miembros de la familia imperial, que actualmente es de 18, incluyendo 13 mujeres y un menor de edad, disminuya aún más porque la princesa Mako, la nieta mayor del emperador, también planea comprometerse con un plebeyo, Kei Komuro.

Según la Ley de la Casa Imperial de 1947, las mujeres no pueden acceder al trono y deben abandonar la familia imperial si se casan con un plebeyo. La ley estipula, además, que solo los hombres nacidos del linaje masculino de la familia imperial son aptos para ascender al trono, pese a que en siglos pasados hubo siete emperatrices gobernantes.

Después de que el príncipe Naruhito ascienda al ‘Trono del crisantemo’, solo habrá tres herederos varones: su hermano Akishino, de 53 años, su sobrino el príncipe Hisahito, de 12 años, y el anciano príncipe Hitachi, de 83 años, el hermano menor del emperador, que se encuentra mal de salud.

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“El tamaño de la familia imperial ciertamente se reducirá. El príncipe Hisahito es el único heredero varón de su generación, pero no sabemos si tendrá un hijo varón”, dijo Shinji Yamashita, un ex funcionario de la Agencia de la Casa Imperial y periodista especializado en la monarquía nipona.

Hisahito y su futura esposa enfrentarían en el futuro “una enorme presión” para mantener la línea de sangre de la monarquía hereditaria más antigua del mundo y realizar tareas públicas como símbolo del estado, dijo Yamashita.

Para abordar el tema, el parlamento de Japón adoptó una resolución en junio del año pasado, instando al gobierno a comenzar a deliberar sobre los problemas de sucesión, incluida una opción para permitir que las princesas no pierdan su “estatus imperial” y tengan oportunidad tanto de reinar como de transmitir derechos sucesorios a sus descendientes.

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Hideya Kawanishi, profesora de historia japonesa en la Universidad de Nagoya, opina que hay poco impulso para revisar la ley para permitir que las mujeres de la familia imperial retengan su estatus después del matrimonio debido a la oposición de los conservadores, que representan la base de apoyo principal del primer ministro japonés Shinzo Abe.

“Los conservadores no apoyan la creación de ramas femeninas, alegando que podría allanar el camino para que las mujeres asciendan al trono”, dijo. “La resolución solo se produjo como resultado de un compromiso entre los partidos gobernantes y de la oposición. Hablando de manera realista, es poco probable que veamos pasos importantes para abordar el problema en el futuro previsible“, agregó Kawanishi.

Aunque en el pasado hubo un debate gubernamental sobre la modificación de la Ley de la Casa Imperial para permitir la sucesión de mujeres, se detuvo después de que el Príncipe Hisahito naciera en 2006 como el primer miembro masculino de la familia real en 41 años.

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En 2012, el gobierno liderado por el entonces gobernante Partido Democrático de Japón también consideró formas de permitir que las mujeres permanezcan en la familia imperial incluso después de casarse, pero la iniciativa se desvaneció después de que el Partido Demócrata Liberal liderado por Abe regresó al poder a fines de año.

Con pocas posibilidades de enmienda legal, los miembros de la familia real y la “Kunaicho” -Agencia de la Casa Imperial- están tratando de idear formas dentro del marco legal actual para hacer frente a la carga cada vez mayor de actividades públicas y ceremoniales sobre los familiares del emperador Akihito.

Esos deberes van desde visitas a áreas afectadas por desastres, viajes para llorar a los muertos en la guerra hasta la participación en eventos sociales, culturales y deportivos. Además, el emperador está obligado a llevar a cabo actos estatales como la promulgación de leyes y la convocatoria de la Dieta.

Los funcionarios y expertos de la Agencia de la Casa Imperial dicen que algunas ceremonias pueden ser asistidas por un solo miembro en lugar de como pareja, y los eventos con temas similares podrían unirse, aunque los actos estatales y algunas actividades oficiales no se pueden restringir debido a los requisitos constitucionales y en vista de la imparcialidad.

Ayako, quien recientemente dejó la familia imperial, retiene títulos honoríficos en dos organizaciones, incluso después de su matrimonio, en el primer caso de este tipo para mujeres que se casaron con plebeyos. Hasta ahora, desde 1947, todas las princesas japonesas desaparecieron de la vida pública para pasar a vivir en el anonimato después de casarse y recibir una indemnización del gobierno.

Sin embargo, los estudiosos dicen que el caso de la exprincesa Ayako es solo una medida temporal y las causas de raíz de los problemas siguen sin resolverse, informó la agencia “Kyodo”. Yamashita propone como solución compartir los deberes públicos con miembros de 11 ramas colaterales que dejaron a la familia imperial en 1947.

“Si se les delega para que realicen tareas relacionadas con la casa imperial y tales prácticas continúen durante mucho tiempo, el público puede comenzar a aceptar su regreso a la familia imperial y, en última instancia, podría ver a los miembros varones como posibles herederos del trono”, dijo el experto.

El premier y sus partidarios creen que la monarquía hereditaria, que se dice que se remonta a más de 2.600 años con el trono que pasa constantemente por la línea masculina, debe continuar de la misma manera. Pero los especialistas creen que tal idea está desactualizada y no refleja la opinión mayoritaria del público.

En una encuesta de opinión de “Kyodo News” que entrevistó a 3.000 hombres y mujeres mayores de 18 años en todo Japón en marzo y abril, el 83 por ciento dijo que apoya el derecho de las mujeres a la sucesión al trono, lo que allana el camino a la princesa Aiko -hija única del próximo emperador- para heredar la corona.

“El gobierno debe impulsar la revisión legal para permitir el establecimiento de sucursales femeninas o la sucesión imperial de mujeres. Si el sistema no está en línea con el valor presente que promueve el avance social de las mujeres, no podrá obtener apoyo público“, dijo Kawanishi.

De todos los 125 emperadores hasta el momento, incluidos los legendarios como el primer Emperador Jimmu, ocho mujeres que nacieron del linaje masculino de la familia imperial ascendieron al trono.

D.S.