Crónica

La familia imperial japonesa se sumerge en una guerra interna por la coronación del próximo emperador

El príncipe Akishino de Japón criticó públicamente el proyecto de financiar a través de fondos públicos los ritos religiosos para la entronización de su hermano mayor en 2019, un gesto raro de un miembro de la familia imperial. Durante una conferencia de prensa organizada la semana pasada y cuyo contenido fue desvelado al público el viernes, el príncipe entró en una controversia en curso en Japón sobre si una de las ceremonias de la ascensión del príncipe heredero al trono podría contravenir el principio de separación entre religión y Estado.

Akishino, de 54 años, afirmó que la ceremonia “Daijosai” que se celebrará en noviembre de 2019 es “de una naturaleza muy religiosa”. “Me pregunto si es correcto financiar una cosa tan religiosa con dinero público”, declaró, agregando que expresó su oposición al jefe de la Agencia de la casa imperial pero que este no le escuchó. Según la prensa japonesa, el jefe de la Agencia, Shinichiro Yamamoto, se disculpó pero también le explicó de manera clara el proceso de decisión.

Los comentarios del príncipe Akishino, que se convertirá en el príncipe heredero (“Koshi”) cuando su padre abdique el año que viene en favor del primogénito Naruhito, suscitan dudas ya que la Constitución del país prohíbe cualquier intervención imperial en los asuntos políticos.

“Si sus comentarios se consideran como un rechazo al financiamiento público (decidido por el gobierno), podrían ser una violación”, de este principio, declaró a la agencia de prensa Kyodo una fuente del despacho del primer ministro. El príncipe expresó sus “puntos de vistas personales” y “no hay problema constitucional porque no tienen ninguna influencia sobre la política del país”, declaró sin embargo el portavoz adjunto del gobierno, Yasutoshi Nishimura.

Cómo serán las ceremonias

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Un total de 2.600 invitados asistirán a la ceremonia de proclamación como emperador de Japón del príncipe Naruhito, prevista para el 22 de octubre de 2019, seis meses después de la abdicación de su padre, Akihito. El comité gubernamental encargado de organizar las ceremonias relacionadas con la abdicación y la sucesión imperial, presidido por el primer ministro, Shinzo Abe, dijo que la cifra contempla 800 representantes del interior y exterior del país asiático menos de las que acudieron a la proclamación de Akihito en 1990.

El príncipe heredero Naruhito, de 59 años, ascenderá al Trono del Crisantemo el 1 de mayo, un día después de la renuncia del emperador Akihito (que entonces contará con 85 años), mientras que la ceremonia oficial de entronización será seis meses más tarde. Sin embargo, el Gobierno nipón también decidió reducir de siete a cuatro el número de recepciones que los nuevos emperadores realizaran en relación con su ascensión al trono y que tendrán lugar los días 22, 25, 29 y 31 de octubre, según detalló Abe.

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La ceremonia de proclamación de Akihito como emperador, el 12 de noviembre de 1990, constó de siete banquetes que se repartieron en cuatro días consecutivos y reunió a 3.400 invitados. El Gobierno optó por celebrar menos banquetes en esta ocasión para reducir la carga de trabajo al futuro emperador y al resto de miembros de la familia imperial que participarán en los actos, entre ellos su esposa, la princesa Masako.

El próximo octubre, el Palacio Imperial de Tokio recibirá representantes y dignatarios del país y del resto del mundo en una serie de actos que, entre otros detalles, incluirán un desfile de los emperadores en un descapotable de fabricación japonesa. Cuando en noviembre de 1990 Akihito y la emperatriz Michiko recorrieron el centro de la capital japonesa lo hicieron en un Rolls-Royce cuya restauración costaría 18 millones de yenes (139.714 euros), lo que llevó al Ejecutivo a descartar la opción de reutilizarlo.

SD/DS

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