Europa, Historias

El día que Hitler quiso usar al káiser alemán en su campaña política

Un 4 de junio, de 1941, murió el káiser Guillermo II de Alemania en plena Guerra Mundial. El monarca falleció en el castillo holandés de Doorn y su último adiós fue motivo de una agria pelea con Hitler.

Meses antes, el führer había dado un encendido discurso contra la monarquía y prohibió todos los símbolos de la dinastía Hohenzollern, pero ahora reclamó el cadáver del káiser y planificó un gran funeral de Estado en Berlín.

Quiere aprovechar esta oportunidad para desfilar detrás del ataúd del káiser ante el pueblo alemán y el mundo entero para demostrar que él es el legítimo sucesor“, se quejó el príncipe Luis Fernando de Prusia.

Guillermo II, previendo el uso político que el nazismo haría de su muerte, manifestó en su testamento que ninguna bandera nazi o cruz esvástica se viera en su funeral y “no fue nada fácil para el príncipe heredero negociar con la cancillería para que respetara los deseos de su padre“, según su hija, la princesa Victoria Luisa. “Uno habría pensado que nadie quiere molestar a los muertos, pero Hitler sí quiso“.

Finalmente, como no pudo salirse con la suya, el líder nazi ordenó minimizar al máximo las noticias sobre el funeral del último emperador Joseph Goebbels recordó en un editorial a Guillermo II como “una partícula flotante, distinguida, claro, pero nada más” en la historia alemana.

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