Boda Real, Crónica

5 cosas que hay que saber sobre la boda del príncipe Harry y Meghan Markle

El Reino Unido se prepara para celebrar la boda real entre el príncipe Harry, nieto de la reina Isabel II, y la actriz Meghan Markle, que está programado para el 19 de mayo próximo en el Castillo de Windsor. La boda promete ser más sencilla que la del príncipe Guillermo con Kate Middleton -sus gastos serán cubiertos por la familia real- pero los escenarios del festejo serán igualmente ostentosos. Harry y Meghan intercambiarán votos y serán declarados en matrimonio en St. George’s Chapel, una capilla con estilo gótico que data del siglo XV, y que cuenta con capacidad para 800 invitados. El banquete de bodas podría ser en el magnífico St. George’ Hall del castillo.

Esto es lo que hay que saber sobre la gran boda del 2018:

1. Los escenarios de la boda real se pueden visitar

No se necesita una invitación a la boda de Harry y Meghan para disfrutar del antiguo castillo donde planean casarse, o para asistir a servicios en la capilla gótica donde van a decir sus votos. La boda tendrá lugar en Windsor, una fortaleza medieval al oeste de Londres, a unos 40 minutos a una hora en tren (Tfl.gov.uk/plan-a-journey).

Alternativamente, se puede llegar a Windsor en auto (unos 50 minutos desde Londres) aunque hay que estacionar en la ciudad ya que no hay estacionamiento para visitantes en el castillo. Las compañías de viajes también ofrecen viajes a Windsor desde Londres. “The Evening Standard” informó que “en todas partes, desde hostales hasta hoteles de lujo, los turistas realistas compraban lo que se ofrecía” para estar el 19 de mayo en Windsor. En esta época del año puede encontrar disponibilidad y tarifas razonables para hoteles y posadas favoritos, como “Sir Christopher Wren” y “Winning”.

La ceremonia se llevará a cabo en la Capilla de San Jorge en los terrenos del Castillo de Windsor, construido hace más de 900 años, es el castillo ocupado más antiguo del mundo, y el lugar donde la reina pasa la mayor parte de sus fines de semana. Los servicios en la capilla son gratuitos y están abiertos a cualquier persona. Sin embargo, si desea visitar la capilla (y no asistir a los servicios), debe comprar un boleto en la oficina de admisiones del Castillo de Windsor (los precios de 2018 son £ 21.20 para adultos, con promociones para discapacitados, niños y jubilados). Empresas como “Golden Tours” ofrecen excursiones de un día que incluyen una visita a la capilla.

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2. Los tradicionales pubs, abiertos para celebrar

Los británicos, decepcionados por no tener un día feriado por la boda del príncipe Enrique, a diferencia de lo ocurrido con su hermano Guillermo en 2011, festejarán hasta más tarde en los pubs de todo el Reino Unido. El gobierno británico lanzó este domingo una consulta pública para alargar los horarios de apertura de venta de bebidas los viernes 18 y sábado 19 de mayo próximos, con motivo de la boda del príncipe Enrique y la actriz estadounidense Meghan Markle.

“La boda real será un momento de celebración nacional y queremos que todos puedan aprovechar lo mejor posible este momento histórico”, declaró Amber Rudd, la ministra del Interior. El gobierno desea ampliar hasta la 01h00 de la noche la autorización para vender alcohol para los establecimientos que carecen de tal autorización, la víspera y el día de la boda, que se celebra el 19 de mayo.

El anuncio fue saludado por los profesionales del sector. “Es una buena noticia para los pubs y sus clientes”, declaró Brigid Simmonds, la presidenta de la asociación británica de pubs y de la cerveza, principal organización del sector. “Para nuestros visitantes, el pub británico es considerado como un ícono cultural, casi tanto como la familia real” dijo.

3. Una boda que recaudará millones

 

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Apenas se anunció el compromiso matrimonial, una fabricante británica de cerámica ya estaba haciendo una taza conmemorativa de ese suceso. La semana siguiente, un poco menos de 1.000 tazas —con la leyenda “Enrique y Meghan están comprometidos” y la fecha del anuncio— estaban a la venta por 20 libras (o 27 dólares) y se agotaron en 24 horas. La agencia de consultoría “Brand Finance” calcula que quienes viajen para la boda del príncipe Enrique, programada para la primavera, aportarán unos 500 millones de libras adicionales el próximo año. Se espera que aproximadamente un décimo de esa cantidad provenga de la venta de artículos.

El negocio de souvenirs reales es una tradición muy rentable en Gran Bretaña, especialmente en épocas de grandes acontecimientos. Por ejemplo, la “Royal Crown Derby”, fabricante de porcelana, ha manufacturado productos conmemorativos desde la coronación del rey Jorge III, en 1761. Jan Hugo, un coleccionista de 59 años con 10.000 piezas radicado en Nueva Gales del Sur, Australia, tiene teteras que datan incluso del reinado de la reina Victoria.

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Desde vajillas decoradas con retratos oficiales hasta juguetes que funcionan con energía solar con el saludo característico de la reina, la monarquía británica es un gran negocio. La economía de la realeza, que normalmente satisface a turistas y entusiastas, sube la velocidad cuando hay eventos importantes. “Es una ráfaga de color en un mundo bastante gris”, dijo Bridgewater, la fundadora que dio su nombre a la empresa de cerámica. Este año, la familia real contribuirá con un estimado 2.419 millones de dólares a la economía del país, de acuerdo con Brand Finance. El grueso de esa cantidad fueron 550 millones de libras provenientes del turismo.

4. El futuro de la “princesa” Meghan

Antes de su boda, la actriz, conocida sobre todo por su papel en la serie “Suits”, recibirá el bautizo y la confirmación según el rito anglicano de parte del arzobispo de Canterbury, Justin Welby, quien también oficiará su boda. La novia del príncipe previsto tomar la nacionalidad británica, un proceso que puede durar años, y renunciar a su carrera y a su compromiso con la ONU, donde militaba a favor de los derechos de las mujeres, para dedicarse a las actividades caritativas de la familia real. Markle será madrina de la Royal Foundation tras su boda, junto con su esposo Enrique, el príncipe Guillermo y su mujer Catalina.

Siguiendo la tradición, la reina Isabel II podría “regalar” a su nieto un título noble, por lo que Meghan Markle nunca sería titulada “Princesa” ni “Princesa Henry”, como sería de esperar según las tradiciones inglesas. Como ocurrió en 2011, cuando la reina otorgó al príncipe Guillermo los títulos de Duque de Cambridge, Conde de Strathearn y Barón Carrickfergus el día de su boda, lo más probable es que el príncipe Harry reciba, entre otros, el ducado de Sussex, que no es utilizado desde 1843. Con esto, al casarse con Harry, Meghan Markle pasaría a ser “Su Alteza Real la Duquesa de Sussex”.

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5. Un poco de sangre azul

Aunque sus orígenes son afroamericanos, Meghan Markle puede tener un poco de sangre real después de todo. Un investigador estadounidense que se especializa en encontrar a los descendientes estadounidenses de monarcas británicos confirmó que Markle es descendiente directo del rey Eduardo III de Inglaterra, que gobernó desde 1327 hasta 1377. El genealogista, Gary Boyd Roberts, dice que ella y Harry son primos en decimoséptimo grado. Roberts está afiliado a New England Historic Genealogical Society, con sede en Boston, una de las principales organizaciones genealógicas del mundo, y dice que el linaje real de Markle proviene del reverendo William Skipper, quien llegó a Nueva Inglaterra en 1639. Es un antepasado del padre de Markle.

El diario ‘The Daily Mail‘ reveló una investigación que comprueba que el hijo del príncipe de Gales y su novia están emparentados a través de un antepasado de la reina Isabel, reina madre (1900-2002), bisabuela de Harry. Meghan, por su parte, a través de su padre desciende de Ralph Bowes, comisario de del Condado de Durham establecido en el Castillo de Streatlam. Quince generaciones separan a Ralph Bowes de sus descendientes Harry y Meghan. Según esta investigación, Meghan desciende de la nieta de Ralph Bowes, Bridget Bowes y de su esposo John Hussey. Su nieto, Christopher Hussey, navegó a América en 1632 y ayudó a fundar la ciudad de Nantucket, en el estado de Massachusetts, y continuó la línea familiar hasta Thomas Markle, el padre de la novia.

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