Crónica

El príncipe homosexual de la India abre su palacio a personas LGBT vulnerables

El príncipe Manvendra Singh Gohil ha roto estereotipos, tradiciones y tabúes a lo largo de toda su vida. Se trata del único miembro de la realeza india que confesó ser homosexual, se divorció de una princesa con la que se había casado por “conveniencia” y fundó una obra de caridad para ayudar a las personas LGBT.

Sin embargo, su último plan podría ser el más audaz hasta el momento. Desafiando a sus padres, que lo desheredaron después de que admitir públicamente que es gay hace más de una década, Singh abrió los terrenos de un palacio de seis hectáreas para personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en un país donde la actividad sexual entre personas del mismo sexo es ilegal.

El centro de acogida se ejecutará en conjunto con “Lakshya Trust”, la organización benéfica para personas LGBT que el príncipe Manvendra fundó en 2006. El palacio de Hanumanteshwar, construido por uno de sus antepasados en 1927, ahora será circundado por nuevas estructuras que servirán para alojar a hombres y mujeres que hubieran sido expulsados de sus hogares.

Al recordar el escándalo mediático causado al revelar su sexualidad, el príncipe Manvendra, de 52 años, dijo que cree que la sociedad india cambió para bien desde entonces. Por ejemplo, el año pasado la Corte Suprema del país emitió un fallo histórico que confirma los derechos de las personas LGBT a expresar su sexualidad sin discriminación. Desde entonces, durante una década, Manvendra dedicó su vida a ayudar a las personas LGBT que son menos privilegiados que él.

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“En India tenemos un sistema familiar y estamos mentalmente condicionados para estar con nuestros padres”, dijo el príncipe en una entrevista. “En el momento en que intentas ‘salir’, te dicen que serás expulsado y la sociedad te boicoteará. Te vuelves un paria social, porque las personas dependen financieramente de sus padres“. “Quiero darles a las personas empoderamiento social y financiero, para que eventualmente las personas que quieran salir no se verán afectadas. Tendrán su propio sistema de seguridad social. No tendrá importancia si son desheredados“.

Criado en una casa real conservadora como el heredero aparente del trono de Rajpipla, en el estado de Gujarat, y confundido acerca de su sexualidad, el viaje del príncipe Manvendra hacia la edad adulta fue un desafío único. “Alrededor de la edad de 12 o 13 años, cuando estaba en madurez sexual, pensé que me atraía el mismo sexo y no lo contrario”, recordó. “Sabía que había algo diferente en mí, pero no sabía por qué era diferente a los demás. Hubo un conflicto en mí que era diferente, pero en ese momento no me di cuenta de que era gay“.

Como es común en la aristocracia, la familia del príncipe Manvendra adoptó una postura tradicional y decidió aplacar sus sentimientos sobre su sexualidad eligiéndole como esposa a Chandrika Kumari, una princesa del estado de Jhabua. Se divorciaron después de un año, en 1992. Con la esperanza de encontrar una “cura” para su sexualidad, el príncipe Manvendra afirmó que sus padres se acercaron a los médicos para encontrar una “solución”. “Desafortunadamente para ellos, los médicos se sensibilizaron con estos problemas y trataron de explicar que estaban perdiendo el tiempo“, dijo.

“La gente no tiene conocimiento”, reflexionó Manvendra. “Incluso las personas educadas como mis padres, que son graduados universitarios, no fueron educados sobre la homosexualidad“. El príncipe lamenta la falta de comprensión a personas homosexuales en la India. Actualmente, dos personas viven en su centro LGBT: el gerente, que se identifica como un hombre gay, y una mujer trans de los EE.UU. Manvendra dice que, a pesar de lo que pueda creerse, ser trans es más seguro en la India que en algunas partes de América.

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En las escrituras hindúes, los “hijra kinner”, o personas de tercer género, eran considerados semidioses y desempeñaban un importante papel en los consejos de las cortes reales indias en siglos pasados, mientras que el Corán también reconoce que Dios creó ambigüedades en cuanto al género. Las actitudes actuales hacia la homosexualidad llegaron con el dominio imperial británico.

Si lees nuestra historia y cultura, la homosexualidad ha estado en el Kama Sutra, y tenemos templos que han representado abiertamente estatuas y esculturas homoeróticas“, dice Manvendra. Es por eso que el príncipe exiige que la sección 377 del código penal indio, que data de 1861 y prohíbe las actividades sexuales que no den lugar a la procreación, sea derogada de inmediato por el gobierno indio.

Manvendra señala que esto es perjudicial tanto para los heterosexuales como para los homosexuales, ya que impide que las personas accedan a la atención para el VIH y otras condiciones de salud sexual. “No tiene lógica”, dijo. “Hemos tenido la independencia durante 70 años y el Reino Unido lo ha eliminado y nosotros seguimos con eso. Cuando doy conferencias en universidades, pregunto a las personas si se masturban y dicen que sí. Así que respondo bien, entonces todo este salón de clase es lleno de criminales“.

Muy consciente de su influencia en la socidad india, Manvendra planea luchar por los derechos LGBT en todo el mundo. “Los derechos de los homosexuales son derechos humanos. No ganaremos esta lucha si me arrincono a nivel nacional. Esto tiene que ser global“. En su propósito, ya se reunió con presidentes, ministros y gobernadores. “Mi misión es global e ir adonde sea que esté invitado“. Su motivación, dice, proviene del sánscrito que dice “vasudhaiv kutumbakam”: “el mundo entero es una familia”.

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