El emperador Akihito desaparecerá de los principales rituales cortesanos tras su renuncia al trono

La Agencia de la Casa Imperial de Japón anunció el pasado 28 de diciembre que el emperador Akihito no participará ni presidirá de Ceremonias Rituales en los tres santuarios del Palacio Imperial después de su abdicación, que tendrá lugar el 30 de abril de 2019. La noticia elimina la posibilidad, muy extendida, de que al retirarse Akihito ocuparía un papel ceremonial dentro de la corte.

El príncipe heredero Naruhito, de 56 años, que está en posición de convertirse en el próximo emperador, y la princesa Masako, la próxima emperatriz consorte, participarán de las ceremonias rituales en compañía del príncipe Akishino, que se convertirá en el heredero imperial, y su esposa, la princesa Kiko. El gobierno japonés anunció que desea asegurarse que Akihito no conserve influencia alguna en los asuntos de Estado y que no se forme una corte paralela.

Las ceremonias rituales son ritos religiosos para orar por la paz de Japón, informó el diario “Mainichi. Anualmente se celebran unos 20 ritos como el “Niiname-sai” del 23 de noviembre, un festival de la cosecha. De acuerdo con la práctica habitual, el emperador, la emperatriz, el príncipe heredero y la princesa heredera realizan los ritos. Desde la perspectiva de la separación del Estado y la religión, los rituales judiciales no están incluidos como deberes oficiales.

Los observadores creen que el papel del emperador Akihito tras su abdicación se verá reducido hasta lo más mínimo, como ocurrió con su madre, la emperatriz Nagako, a quien rara vez se vio en público después de enviudar. Akihito se convertirá en el 69º emperador de Japón que abdica al trono, y la mayoría de quienes le precedieron ocuparon papeles importantes en el ceremonial religioso de la corte como “emperadores monjes”.

Tras la abdicación el 30 de abril de 2019, Akihito adoptará incluso un nuevo título, el de “su majestad el emperador retirado” (joko heika) mientras que su hijo y sucesor pasará a ser “su majestad el Emperador” (tenno heika). Oficialmente, Naruhito -futuro 126º emperador de Japón- será manera simbólica la cabeza del shintoísmo, la religión ancestral del Japón, por lo que le corresponderá conducir los rituales sagrados. 

El gobierno japonés espera que, tras la abdicación, la emperatriz Michiko sea titulada “jokogo” (que nunca se ha utilizado en la historia de Japón y se refiere al cónyuge de “joko”) con el tratamiento de “Heika” (Su Majestad). Para el mundo occidental, sin embargo, los títulos de los emperadores no cambiarían.

Aunque no habrá cambios en su estatus imperial, ya que no ostentará el título de “Príncipe Heredero” (Kōtaishi) el príncipe Akishino, hermano menor del futuro emperador, se convertirá automáticamente en el primero en la línea sucesoria y y tomará parte en las ceremonias rituales junto a Naruhito. Su único hijo varón, el príncipe Hisahito, pasará a ocupar el 3º puesto en la sucesión al trono nipón.

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