Crónica

Tres príncipes de Jordania fueron retirados del ejército en medio de rumores de golpe palaciego

El ejército jordano negó el fin de semana un informe internacional según el cual dos de los hermanos y un primo del rey Abdallah II habían sido arrestados por mantener contactos secretos con funcionarios de Arabia Saudita. Según el influyente diario “Times of Israel”, los príncipes Alí, Failal y Talal estaban conspirando con los líderes sauditas contra el rey jordano, aunque la historia oficial ofrece una versión mucho menos sensacional basada en la reestructuración burocrática.

Según los rumores los príncipes fueron puestos bajo arresto domiciliario por orden del rey jordano después de que sus servicios de inteligencia le notificaran las comunicaciones de sus dos hermanos, así como un primo, con Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos con el objetivo de derrocar a Abdallah. Según el diario israelita “Haaretz”el golpe palaciego frustrado estaba orquestado por el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, que pretende despojar al Reino Hachemita de Jordania de su custodia del Monte del Templo de Jerusalén.

Abdallah II, sólido aliado de los Estados Unidos, estuvo en Jerusalén recientemente y prometió que continuaría cumpliendo su papel de “Soberano Hachemita” y “Custodio de los Lugares Sagrados”, como lo expresó el Vaticano durante una audiencia con el Papa. Esto era una referencia al papel tradicional de la familia real jordana, descendiente del profeta Mahoma, tanto en la teología islámica como en la historia preislámica.

Los rumores no fueron confirmados por el gobierno jordano. Sin embargo, se negó el arresto de los príncipes Alí y Faisal y los oficiales del Ejército de Abdallah II informaron a la agencia de noticias jordana Petra que los hermanos del rey simplemente se han “retirado” como parte de un plan de “reestructuración” que dejaría lugar al príncipe heredero, Al-Hussein, desempeñar un mayor papel en el ejército. Según el rey, el retiro de sus hermanos es un “proceso burocrático” sin significancias políticas.

Las informaciones difundidas no son sorprendentes. El príncipe heredero de Arabia Saudita, hijo del nonagenario rey Salman, encabeza desde hace varios meses una exhaustiva campaña contra la corrupción que incluyó el arresto de 11 príncipes de su familia, así como de otros 200 funcionarios y empresarios.

Los analistas estadounidenses creen que la medida podría haber sido un intento de expulsar a los rivales antes de que su padre abdique al trono, informó el “New York Times“. Según algunos analistas, el príncipe saudita estaría intentando no solo remover los cimientos de su propia monarquía sino también las de los países vecinos.

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Los jordanos se han mostrado algo escépticos sobre el rápido realineamiento cultural, económico y estratégico del príncipe heredero de Arabia Saudita. En particular, se dice que el gobierno de Jordania está preocupado de que los sauditas se muevan tan rápido para normalizar las relaciones con Israel a expensas de los intereses políticos palestinos, lo que constituye una gran preocupación para Jordania porque tiene una gran población palestina. Un funcionario jordano se quejó anónimamente de que el príncipe Mohammed “trate a los jordanos y la Autoridad Palestina como si fueran los sirvientes y él el amo”.

El rey Abdallah II se mostró pragmático ante las informaciones divulgadas y la casa real pretende dar a entender que la “guerra palaciega” no existe. El monarca expresó su gratitud a sus hermanos Faisal y Ali y a su primo, el príncipe Talal bin Hassan, por sus distinguidos servicios militares en el Ejército Árabe de las Fuerzas Armadas de Jordania (JAF). En sus cartas, el rey expresó su “más sincero aprecio por los servicios militares” de los tres príncipes, y agregó que constituyen una gran honra para la familia real hachemita.

Abdallah II señaló que la modernización de las fuerzas armadas y la mejora de sus capacidades para permitirles cumplir sus responsabilidades fue una de sus prioridades clave, y agregó que el Ejército Árabe está actualmente en “proceso de reestructuración y desarrollo integral”, destinado a mejorar las capacidades de las unidades operativas, recortar gastos y reorganizar la estructura de mando del ejército para los próximos años.

La rivalidad entre los príncipes jordanos no es noticia nueva. En los años 50 y 60, el rey Hussein tuvo que lidiar con su hermano menor, el príncipe Hassan, a quien finalmente nombró como príncipe heredero debido a la minoría de edad de sus propios hijos. Días antes de morir, en una última muestra de su poder, Hussein desbancó a su hermano acusándolo de intrigar y de sentirse el rey mientras él se sometía a tratamiento médico en los Estados Unidos.

Abdallah II, hijo y sucesor de Hussein, nombró heredero a su medio hermano Hamza, tal y como le había prometido a su padre, pero lo sacó de su cargo cinco años más tarde. La monarquía jordana, en manos de la dinastía hachemita, depende absolutamente tanto del apoyo de los pueblos beduinos como de los príncipes de sangre hachemita, por lo que el monarca debe buscar un equilibrio y consenso entre sus hermanos, tíos y primos. El actual príncipe heredero es Al-Hussein, hijo de Abdallah II y la reina Rania, de 22 años.

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