Francia

Napoleón en el trono francés: un revolucionario que vivió a cuerpo de rey

En 1801, Napoleón Bonaparte (1869-1821) todavía no era Emperador de Francia pero se sentía como tal. Ese año, el cónsul restauró la ostentosa pompa borbónica que había precedido a la ejecución de Luis XVI, hacía menos de una década. El Palacio de las Tullerías de París volvió a colmarse de bailes, cenas de gala y conciertos, y se emplearon nuevos chambelanes, caballerizos, lacayos y hasta “trachants”, que se encargaban exclusivamente de cortarle la carne a Bonaparte durante sus comidas.

Una vieja camarera de María Antonieta fue empleada para dirigir la restauración de la pompa real del “Antiguo Régimen” y poner orden como en el Antiguo Régimen. La nobleza y los generales se vieron obligados a rendir pleitesía (y pedirle permiso hasta para contraer matrimonio) a Napoleón. Los franceses que habían peleado en la Revolución, años antes, quedaron perplejos: el líder de la revolución que le cortó la cabeza a los reyes se había convertido en rey.

Château de Malmaison

Habitación de la emperatriz en Malmaison

Siguiendo la costumbre instalada por el “Rey Sol”, las comidas eran multitudinarias, pero nadie podía seguir comiendo cuando Napoleón había terminado, lo cual sucedía a los 10 minutos de haberse sentado: “Obedecíamos todos la señal del Emperador de levantarse de la mesa“, observó un comensal, “una ceremonia que llevaba a cabo de modo brusco e intimidatorio. Arrastraba de repente la silla hacia atrás y se levantaba como si le hubiesen dado una descarga eléctrica“. Cuando daba recepciones sentado en el trono”, escribió el ministro Jean Chaptal, “se mostraba con gran lujo. Las condecoraciones eran de hermosos diamantes, como la empuñadura de su espada, el cordón y el botón del sombrero y la hebilla. Este vestuario no le sentaba bien, se le veía incómodo, y se lo quitaba tan pronto como podía“.

gran trianon

Habitación del emperador en el Grand-Trianon

En los años siguientes a su coronación como emperador, Napoleón intensificó sus esfuerzos por dar brillo a su entorno. Su corte ocupaba 39 palacios a lo ancho y a lo largo de Francia, cada uno dotado de las más esplendorosas comodidades y ceremonias que habían muerto con los Borbones: misas públicas, comidas, besamanos, galas musicales y otros esplendores. El emperador y la emperatriz Josefina vivieron a cuerpo de rey: incluso dormían en las habitaciones de Luis XVI y María Antonieta, aunque ellos sí dormían en la misma cama. Napoleón empezó a dirigirse a su esposa como “Madame Mi Amada Esposa“, tal y como Enrique IV se refería a su esposa. Un testigo de semejante despliegue de pompa real, el general Jean-Victor Moreau, llegó a preguntarse para qué Francia se había tomado la molestia de decapitar a Luis XVI.

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