Los restos de Víctor Manuel III, el rey que apoyó a Hitler y Mussolini, repatriados a Italia después de 70 años

Dos semanas antes del 70 aniversario de su muerte, los restos del monarca fueron trasladados desde Alejandría, en Egipto, donde murió en el exilio el 28 de diciembre de 1947 después de abdicar en mayo de 1946. El Santuario de Vicoforte hizo el sorpresivo anuncio horas después que los restos de su esposa, la reina Elena, fueron transferidos clandestinamente al santuario desde Montpellier, Francia, donde se encontraban sepultados desde su muerte. Medios italianos difundieron imágenes de un féretro llegando al Santuario de Vicoforte, una iglesia cercana a la ciudad de Cuneo, en la región noroccidental de Piamonte.

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Víctor Manuel III, tercer rey de Italia de la dinastía Saboya, reinó desde el asesinato de su padre, Umberto I, en 1900, hasta 1946, cuando abdicó en favor de su hijo Umberto I, el último monarca italiano. Murió en 1947 en Alejandría, Egipto. Tras la abolición de la monarquía, en 1947, la nueva Constitución de Italia prohibió el regreso de los descendientes masculinos de la Casa de Saboya a tierra italiana como castigo por el apoyo de Víctor Manuel al dictador fascista Benito Mussolini. La prohibición fue derogada en 2002.

La repatriación de los restos fue autorizada por el Gobierno italiano en una decisión “que no puede evitar generar una profunda preocupación“, dijo la presidenta de la Unión de Comunidades Judías Italianas, Noemi Di Segni. “Necesitamos decirlo claramente, en todos los foros: Víctor Manuel III fue cómplice del régimen facista a cuyo ascenso y violencia nunca se opuso“, indicó Di Segni en una declaración. Di Segni recordó la aprobación del rey a las leyes raciales de 1938, con las que Italia siguió los lineamientos de la Alemanza nazi, es decir, la discriminación y persecución de judíos.

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Víctor Manuel III murió en Alejandría, Egipto, el 29 de diciembre de 1947 mientras su esposa, Elena de Montenegro, murió en 1951. Los siguientes monarcas, Umberto II y su esposa, María José de Bélgica, fallecieron en el exilio en 1983 y 2001, respectivamente. Las acciones para llevar de regreso los restos reales a Italia comenzaron seriamente en 2011.

Uno de los bisnietos de Víctor Manuel, el príncipe Emanuel Filiberto (titulado príncipe de Piamonte y Venecia), quien junto a su padre regresó de forma triunfal a Italia en 2002, después de que la prohibición fuera derogada- se mostró complacido de que los restos de sus ancestros regresen a su tierra natal.

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Sin embargo, Emanuel Filiberto criticó el sigilo con el que los restos de la reina Elena fueron repatriados y señaló que se enteró del asunto mediante la prensa. “Habíamos soñado con que este día se desarrolase de otro modo”, dijo el príncipe. “Se habrá hecho justicia cuando todos nuestros soberanos inhumados en el exilio descansen en el Panteón”.

En una entrevista con tgcom24, Emanuel Filiberto afirmó que su abuelo -el rey Umberto II, muerto en 1983- había manifestado en varias ocasiones que los restos exiliados de la Casa de Saboya sólo debían ser repatriados si podían ser inhumados en el Panteón de Agripa, un templo sobreviviente de la Antigua Roma y lugar de descanso de muchos miembros de la dinastía.

En un indicio de las pugnas internas reinantes en la Casa de Saboya, una tía del príncipe Emanuel Filiberto parecía estar detrás de la iniciativa para mantener los reestos reales en el norte del país, cerca de Turín. Otro pariente, el príncipe Sergei de Serbia, bisnieto de Umberto II, presuntamente pretendió impedir que los restos de Víctor Manuel III regresen a Italia.

Un rey colaborador del nazismo

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El penúltimo monarca italiano fue quizás el rey que más veces le declaró la guerra a otro Estado en el siglo XX, aunque nunca se le culpó de ello. Once años después de ascender al trono, en 1911, declaró la guerra a Turquía reivindicando la Cirenaica y el predominio de la Costa africana más próxima a Italia. Más tarde, como ejecutor de los designios del fascismo, le declaró la guerra al emperador de Abisinia, Haile Selassie. Años después permitió que Italia combatiera contra sus ex aliados en alianza con Alemania.

Víctor Manuel III colaboró con el régimen fascista de Benito Mussolini, y firmó y promulgó las leyes raciales que provocaron la deportación de casi 8.000 judíos italianos a partir de 1943. Es un rey “que traicionó la Constitución, aceptó al fascismo, firmó leyes que suprimían las libertades fundamentales, promulgó leyes racistas y arrastró a Italia a la guerra”, afirma el historiador Piero Craveri.

El monarca saboyano, cuyos antepasados habían reiunado en Cerdeña durante siglos, intentó redimirse en 1943 haciendo arrestar al dictador, pero recibió duras críticas por haber tardado 40 días en firmar un armisticio con los Aliados, dándole así tiempo a las tropas alemanas para atrincherarse. El rey fue particularmente criticado por huir de Roma después del armisticio de septiembre de 1943 con los aliados, dejando al país prácticamente a la deriva.

Víctor Manuel abdicó el 2 de mayo de 1946 para cederle el trono a su hijo, Umberto II, en un intento por salvar la corona. Sin embargo, el sucesor, apodado “el rey de Mayo” por haber reinado en ese mes, tuvo que abandonar el trono y marcharse a Suiza cuando los italianos votaron a favor de la República en un referéndum, castigando a la familia Saboya por su colaboración con Mussolini.

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