Rumania

Símbolo de valor y fuerza, la corona rumana fue construida con hierro de los otomanos

Siguiendo el deseo de la princesa Margarita de Rumania, los funerales de su padre se celebrarán siguiendo el protocolo fúnebre de los anteriores monarcas rumanos. Miguel I será sepultado en la cripta dinástica en Curtea de Arges el próximo sábado después de tres días que seguirán los pasos de los funerales de su abuelo, el rey Fernando, fallecido hace 90 años.

Una de las tradiciones “resucitadas” para esta ocasión es la “Corona de Hierro” (Coroana de Oțel) que reposa sobre el féretro del monarca expuesto en el Salón del Trono, epicentro de las ceremonias cortesanas durante la monarquía en el viejo Palacio Real de Bucarest. Se trata de uno de los mayores tesoros rumanos y tiene más de 140 años de historia.

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La “Corona de hierro”- fue realizada con el acero de un cañón otomano capturado por el ejército rumano de durante la Guerra de la Independencia de 1877 y 1878. El cañón fue una de las armas turcas capturadas por los rumanos en la batalla de Plevna. El príncipe alemán Carlos de Hohenzollern ya dirigía a Rumania en su lucha por la libertad y tras la victoria sería proclamado rey con el nombre de Carol I.

Para celebrar la independencia y la coronación, Rumania le ofreció construirle una corona digna de un rey y Carol I eligió el acero del cañón otomano, y no el oro, para que la joya simbolizara la valentía y la fuerza de los soldados rumanos. La corona reposó sobre la cabeza de Carol I en su coronación como rey, que se celebró el 10 de mayo de 1881.

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Fernando I tras su coronacion en 1922.

La entronización se celebró en el Salón del Trono del palacio real de Bucarest. En su discurso de coronación, el rey Carol dijo: “Me enorgullece recibir esta corona, que fue hecha del metal de un cañón rociado con la sangre de nuestros héroes y que fue santificada por la iglesia. La recibo como un símbolo de la independencia y el poder de Rumania“.

La corona, de 1,115 kg. de peso, tiene la forma tradicional: un círculo delantero de acero decorado con diamantes y perlas de acero. Desde el borde superior del círculo, ocho grandes flores fueron levantadas, con ocho perlas circulando en el centro de un globo en el cual cruzaba la cruz “Cruzando el Danubio”.

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La corona está expuesta en el Museo Nacional de Historia, Bucarest.

La misma corona fue utilizada para la coronación del rey Fernando I, sobrino y sucesor de Carol I, quien no había tenido hijos. Esta ceremonia tuvo lugar en la ciudad de Alba-Iulia en 1922: Fernando colocó la corona sobre su cabeza y, a continuación, coronó a su esposa, María de Sajonia-Coburgo, con la corona de oro puro de Transilvania decorada con piedras preciosas que había utilizado su antecesora, Isabel de Wied -esposa de Carol I-.

No hay evidencia de que el rey Carol II (1930-1940), el padre del rey Miguel, haya usado alguna vez la corona de acero. La última vez que esta joya fue utilizada en una coronación fue el 6 de septiembre de 1940, a las puertas de la Segunda Guerra Mundial, cuando Miguel I, de 18 años, fue coronado y ungido por el patriarca Nicodemo Munteanu en la Catedral Patriarcal de Bucarest, la misma donde se celebrará su funeral.

UNA RÉPLICA DE LA CORONA

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Aquella fue la última vez que la corona de hierro reposó sobre la cabeza de un rey rumano. Eran tiempos difíciles para el país, después de la entrega de Besarabia y el norte de Transilvania, y el gobernante de facto del país era el mariscal Ion Antonescu, amigo y aliado de Adolfo Hitler. No hay fotos de la coronación y tampoco hubo una gran ceremonia porque Europa estaba al borde de otra gran guerra.

En 1947, cuando Miguel I se vio obligado a abdicar, la imagen de la corona real fue eliminada del escudo de armas del país. Desde 1970, la Corona de Hierro se conserva en el Museo Nacional de Historia y una copia fiel hecha con el acero del mismo cañón otomano capturado en Plevna durante la Guerra de la Independencia reposa hoy sobre el ataúd del rey Miguel. Esta copia forma parte del patrimonio de la Casa Real y se conserva en el Castillo de Pelesh.

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Ernest Oberlander-Tarnoveanu, director del museo, explicó que que es imposible utilizar la corona original en las ceremonias fúnebres dedicadas a Miguel I, ya que la joya está catalogada como “Tesoro” (Thesaurus): “Las disposiciones legales, requieren que los objetos, especialmente los clasificados en la categoría de tesauros, como la Corona de Acero de Rumania, solo puedan utilizarse con dos propósitos: el propósito de la exposición y la investigación, y para las investigaciones fisicoquímicas u otras, por lo que para cualquier otro uso, accesorios u otros fines. La ley es muy clara, y no existe tal posibilidad“.-

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Creador y autor de Secretos Cortesanos. En Twitter y en Instagram soy @dariosilvad.